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Texto de Apoyo Unidad 4- Debates y problemas del análisis clasista de la acción colectiva
Uno de los aspectos más frecuentados en el análisis sociológico es el de las dimensiones clasistas de la política y la movilización colectiva. Para la sociología clásica del siglo XX, política y poder eran fenómenos clasistas por excelencia. Partidos políticos y sindicatos tenían sus propias bases sociales socioeconómicamente identificables que expresaban intereses, ideas y prácticas homogéneas. Fenómenos posteriores como el llamado “desclasamiento del voto y de las preferencias ciudadanas” y la pérdida de identidades basadas en el trabajo y la producción plasmadas en partidos políticos y sindicatos fueron limando el carácter clasista de la política y la lucha por el poder en sentido amplio.
Texto de Apoyo Unidad 4- Debates y problemas del análisis clasista de la acción colectiva
Uno de los aspectos más frecuentados en el análisis sociológico es el de las dimensiones clasistas de la política y la movilización colectiva. Para la sociología clásica del siglo XX, política y poder eran fenómenos clasistas por excelencia. Partidos políticos y sindicatos tenían sus propias bases sociales socioeconómicamente identificables que expresaban intereses, ideas y prácticas homogéneas. Fenómenos posteriores como el llamado “desclasamiento del voto y de las preferencias ciudadanas” y la pérdida de identidades basadas en el trabajo y la producción plasmadas en partidos políticos y sindicatos fueron limando el carácter clasista de la política y la lucha por el poder en sentido amplio.
Como vimos al estudiar a los posestructuralistas o a Laclau, la política se convierte en un fenómeno discursivo que no necesariamente responde a un patrón de posicionamiento de intereses materiales y condiciones materiales de vida. Otros teóricos inspirados en el marxismo han innovado en variantes conceptuales para retener la centralidad del abordaje clasista. Es el caso de E. Olin Wright en el texto “Clase y política” (1995: 239-259) en donde se plantea la incidencia de clase en tres niveles del análisis político: situacionales, institucionales y sistémicos.
La clase y la lucha de clases moldean la política pero a través de diversos niveles de ejercicio de los poderes clasistas. En el nivel más inmediato o “situacional” el detentar el control o disposición de ciertos bienes estratégicos permite ejercer directamente un mando sobre otros. La burguesía puede coercionar, presionar o simplemente “comprar” o “persuadir” funcionarios, legisladores, etc.
En un nivel más mediato y complejo, el poder que se ejerce es “institucional”: no es tanto el mando y lo que se quiere imponer como el control de lo que son opciones válidas o legítimas. Es el poder de controlar la agenda de decisiones y de descartar opciones alternativas.
Finalmente hay un poder de base o largo plazo que se denomina “sistémico”, y alude a un sesgo que tiene la forma de organización y distribución de recursos de poder que permite ahorrar esfuerzo en controlar agendas y dar órdenes. Sería el poder incorporado a las reglas; es el poder de fijar la naturaleza del juego de manera favorable.
Los capitalistas tienen enormes recursos financieros y contactos, influencia directa en funcionarios, medios, etc. y una desproporcionada capacidad de conducción política. Pero en este punto sus intervenciones son siempre ajenas al interés del conjunto de la burguesía y se suelen contrarrestar recíprocamente. Los funcionarios y elencos políticos disponen de amplios recursos y de la miopía y apatía de la burguesía fragmentada.
La dimensión institucional del estado capitalista muestra el poder “negativo” de las clases dominantes: garantizar lo que no debe suceder. El estado no puede interferir con la acumulación privada sin afectar sus fuentes de financiamiento. El voto individual con representatividad por territorio (y no por función) licua el poder de las clases subalternas impidiendo focalizarse en aspectos estratégicos, lo que permite que dichos aspectos sean excluidos de la agenda pública.
El efecto de poder sistémico reposa en la dependencia de intereses del resto de las clases de la acumulación de capital. En la medida que los intereses del conjunto se articulan a la acumulación, mayor es el sesgo hacia reglas que favorezcan dicha acumulación.
El breve texto de Harvey sobre el significado del poder clasista en el neoliberalismo muestra algunas de estas cuestiones en la historia más reciente del capitalismo. Hay cambios en la composición de las clases dominantes, la financiarización y el control de los mecanismos monetarios, cambiarios y bursátiles se convierten en estratégicos y subordinan al tradicional gobierno de los medios de producción y la inversión productiva. Las mismas empresas productivas se financierizan y extraen su ganancia no tanto de la explotación del trabajo como de las oportunidades de valorización rentística y especulativa, que requieren también fuerte intervención y control sobre la regulación estatal de mercados y sectores de actividad.
Asimismo se cambia la relación entre accionistas y managers o altos ejecutivos y las estrategias de acumulación por medios financieros configura una nueva gran burguesía con fuerte inclinación a la intervención política. Los fenómenos de concentración personal de la riqueza y la diversificación financiera de la misma hacer que las viejas distinciones entre fracciones productivas, comerciales y bancarias se vayan haciendo anacrónicas. Los nuevos magnates aúnan estrategias financieras, monopolización de servicios (especialmente de comunicación) o bienes de alta tecnología y fuerte influencia estatal…¡¡¡sobre múltiples estados!!!
El capitalismo financiero global está fuertemente politizado: el control de los procesos decisionales es también un recurso estratégico de la acumulación, ya que define oportunidades de rentas, de transferencia de costos, de acaparamiento de bienes naturales, etc. Cualquiera puede darse cuenta que las políticas de “valorización financiera” dependen de decisiones monetarias y cambiarias estatales y no de “tendencias” de los mercados.
Otro de los núcleos en debate de la teoría contemporánea de las clases es la relación con los procesos y fenómenos de movilización social. A partir de fines de los ’60 el surgimiento de nuevos actores del conflicto social en el capitalismo avanzado (feminismo, pacifismo, ecologismo, contracultura juvenil) derivó en una progresiva pérdida de valor explicativa para la lucha de clases. Teóricos como A. Touraine van a caracterizar a las sociedades de un lado al otro de la cortina de hierro como sociedades posindustriales en donde no se trata tanto de controlar el proceso de producción material y la explotación de la fuerza laboral, como de gobernar las dimensiones subjetivas de la existencia humana. Los bienes estratégicos son aquellos que permiten el control de la apropiación del “sentido histórico”, de la historicidad y por tanto son los principales moldeadores de los “estilos de vida”, de las “sensibilidades” culturales, y de las “necesidades” humanas. Así el control de los deseos, el conocimiento, la información y las aspiraciones de individuos y colectivos pasa a ser el objeto fundamental de la lucha social. Para este tipo de luchas Touraine considera que la categoría de “movimiento social” es la más adecuada porque opera a nivel de la historicidad y no a nivel de la distribución material como es la de clase social. En el capitalismo avanzado la disputa no está entre proletarios y burgueses sino entre una tecnocracia corporativa público privada y los movimientos sociales que disputan el sentido de vivir en sociedad.
Ha habido todo tipo de lecturas sobre el tema: aquellos que ven clase y movimiento social como conceptos incompatibles (ver el texto de Galafassi, por caso); aquellos que intentan una complementariedad (ver el texto de Gomez). Algunos que tienden a reducir los movimientos sociales contemporáneos a explicaciones dentro del clivaje Capital/Trabajo (“la explotación de la mujer”, “del negro”, “la renta medioambiental”, etc.) otros que sostienen criterios multimodales y ven la racialización o el patriarcado como fuerzas que dominan el capitalismo.
En el texto de Gomez (2014) se pueden ver los sesgos clasistas en los fenómenos de organización, acción e identificación colectiva. Cada grupo social tiene su propia forma de organizar y plantear la lucha y esa forma no puede separarse fácilmente de las condiciones materiales de vida.
En el texto de Di Marco sobre el pueblo feminista también se observa que las luchas contra la exclusión social protagonizadas por las mujeres piqueteras y el acoplamiento de demandas como la legalización del aborto a las de inclusión económica en los primeros años de este siglo, significaron un cambio y un impulso decisivos en la conformación del movimiento feminista. Clase y género no pueden separarse fácilmente en los procesos de movilización colectiva.
En el texto de Di Marco sobre el pueblo feminista también se observa que las luchas contra la exclusión social protagonizadas por las mujeres piqueteras y el acoplamiento de demandas como la legalización del aborto a las de inclusión económica en los primeros años de este siglo, significaron un cambio y un impulso decisivos en la conformación del movimiento feminista. Clase y género no pueden separarse fácilmente en los procesos de movilización colectiva.
Trabajo Práctico Unidad 4
11) Piense en su tema de trabajo e identifique empíricamente los posibles nexos entre clase y movilización. ¿Cuáles serían los aspectos clasistas o no clasistas de la movilización en estos casos?.
22) Piense en su tema de trabajo y busque las dimensiones políticas que lo atraviesan: intente identificar los componentes situacionales, institucionales y sistémicos de los poderes clasistas involucrados en su tema.
Trabajo Práctico Unidad 4
ResponderEliminar1) Piense en su tema de trabajo e identifique empíricamente los posibles nexos entre clase y movilización. ¿Cuáles serían los aspectos clasistas o no clasistas de la movilización en estos casos?
Este trabajo se propone iniciar el análisis de un conflicto socio ambiental desatado por un proyecto de explotación minera a cielo abierto, a partir del cual ha surgido la acción colectiva como respuesta, organizada en la Asamblea Ciudadanos por la Vida de Chilecito y la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Famatina, ambas organizaciones aún vigentes y activas.
El conflicto minero estalla en La Rioja a inicios de 2007, en la víspera de la sanción de la ley provincial Nº 8137 (que prohibía la explotación minera a cielo abierto con sustancias tóxicas) haciéndose visible con el primer corte del paso de Peñas Negras, el único camino habilitado para llegar al cerro Famatina. Esta manifestación popular espontánea, que congregó a los habitantes de Famatina y Chilecito a los pies del cerro, devino en un momento fundacional de la organización asamblearia que ha marcado el rumbo de la lucha contra la minería a cielo abierto de los años siguientes. Estas primeras movilizaciones fueron dando lugar a la generación de un espacio de lucha que se formaliza y toma una conformación asamblearia.
Para el análisis de la acción colectiva en Famatina se parte de la hipótesis de Gómez (2017), quien afirma que los condicionamientos clasistas están presentes y gravitan con fuerza a través de las diversidades de los sujetos que participan en la acción. Vivimos en sociedades clasistas, donde los procesos de diferenciación entre individuos y entre grupos no pueden separarse de antagonismos y conflictos que despliegan relaciones de fuerza y de sentido en torno a las condiciones materiales de vida.
El hecho de que los actores de la movilización no sean grupos autoidentificados como clases no quiere decir que no sean fenómenos enclasantes ni indiferentes a las negatividades que atraviesan las disputas por las condiciones de la vida material. La acción clasista no parece tener un especial interés en nombrarse como clasista, ni en atribuir a los antagonistas identidades clasistas. Los fenómenos de clase no pueden limitarse al estricto campo de las identidades clasistas, sino al conjunto de los antagonismos que vinculan las condiciones materiales con las luchas por el tener/no tener y el hacer/no hacer (Gómez, 2017).
Si bien Galaffasi (2017) afirma que clase y movimiento social son conceptos incompatibles, es interesante incluir en el análisis sus propuestas, más no sea para rebatirlas ya que creo posible afirmar que un movimiento que acciona a partir de un conflicto ambiental lo está haciendo para defender o crear condiciones materiales de vida, por lo tanto se está constituyendo como clase al increpar al modelo de acumulación vigente.
Afirma Galaffasi (2017) que es necesario interpretar los conflictos y la lucha de clases a partir de la emergencia de las diversas expresiones del ser social, considerando clases, fracciones de clases, movimientos y organizaciones sociales en relación, con el modo de acumulación en el cual se gestan y emergen, con la presencia de distintas formas de antagonismo y contradicción, y como expresión de un proceso histórico que se interpenetra con las dimensiones y dinámicas culturales y políticas de construcción de instancias de legitimación de las relaciones sociales en términos de igualdad/desigualdad, dominación y hegemonía. Hasta ese punto es posible mostrar coincidencia en la línea de análisis pero el autor afirma que si bien la lucha de clases atraviesa todo el entramado de relaciones sociales, esto no implica que toda expresión (CONTINÚA)
más o menos abierta de conflictividad se remita directamente a las clases en lucha, lo cual me parece imposible en una sociedad dividida en clases antagónicas.
ResponderEliminarUno de los elementos clasistas a tener en cuenta en el análisis de estas movilizaciones es la intensificación y la extensión de las conexiones transnacionales de la clase dominante de diferentes países durante la fase de globalización neoliberal. Es vital para realizar un análisis clasista reconocer la múltiple conectividad de la clase dominante, aunque esto no significa olvidar que sus miembros más destacados se adscriben a aparatos estatales específicos tanto por sus ventajas como por la protección que esto les otorga. Este grupo dispar de individuos que conforman una clase dominante con conexiones transnacionales ejercen una enorme influencia en los asuntos globales y poseen una libertad de acción que ningún ciudadano ordinario posee (Harvey, 2005). La acción colectiva de las asambleas en estudio se dirige directamente a miembros de esta clase dominante con conexiones transnacionales, que son las que realizan la inversión para realizar los trabajos de minería a cielo abierto, y por supuesto, contra los miembros que ejercen los cargos de gobierno que pueden habilitarlos o no a ejercer la actividad y poner las condiciones a la explotación.
Los habitantes de las treinta localidades que reciben el agua de Famatina son, en su mayoría, empleados estatales que suman algunos ingresos extras con pequeños emprendimientos agrícolas. En la asamblea, donde conviven distintos perfiles ideológicos, la mayoría son mujeres. Hay docentes que hicieron una insistente tarea de concientización entre los más chicos. Las mujeres comenzaron a dedicar una hora diaria a hacer campaña casa por casa (Hadad y Palmisano, 2017). La forma de organización de Asamblea es favorecida por el tamaño de la población y por condiciones dadas por el modo de vida de las personas, y dificultada por las medidas represivas y de disciplinamiento sufridas por algunos de los integrantes a lo largo de los años de lucha.
Las condiciones de vida que se defienden, la determinación sobre el territorio, la organización, son elementos que enclasan a la diversidad de sujetos que participan en la acción colectiva en Famatina. Será ampliado el tema en el trabajo final a la luz de los aportes de Adamovsky acerca de la definición de las clases medias.
2) Piense en su tema de trabajo y busque las dimensiones políticas que lo atraviesan: intente identificar los componentes situacionales, institucionales y sistémicos de los poderes clasistas involucrados en su tema.
Wright (1995) plantea la incidencia de la clase en tres niveles del análisis político: situacionales, institucionales y sistémicos.
La Asamblea Ciudadanos por la Vida es una organización que desarrolla actividades, informa a la población y construye una posición política en defensa de la elección del estilo de vida de forma apartidaria. Los significados sobre el territorio, el modo de vida y la comunidad se deben construir, afirmar y ser compartidos para que se transformen en un motor para la acción colectiva en su defensa, para que se sienta ese grupo injuriado por los proyectos que promueven una actividad extractiva en la zona. No hay significados dados acerca de lo que debe y lo que no debe ser defendido, sino que se construyen en la acción colectiva. El análisis del nivel inmediato o situacional de la acción colectiva en Famatina puede ser referido a las acciones directas realizadas por los asambleístas ante el conocimiento de las consecuencias que tiene sobre el ambiente la práctica de megaminería por parte de la población. A partir de la información sobre contaminación del agua y del suelo, y la consiguiente degradación del ambiente y el riesgo de catástrofe que desata esta de actividad extractiva, las poblaciones de Chilecito (CONTINÚA)
más o menos abierta de conflictividad se remita directamente a las clases en lucha, lo cual me parece imposible en una sociedad dividida en clases antagónicas.
ResponderEliminarUno de los elementos clasistas a tener en cuenta en el análisis de estas movilizaciones es la intensificación y la extensión de las conexiones transnacionales de la clase dominante de diferentes países durante la fase de globalización neoliberal. Es vital para realizar un análisis clasista reconocer la múltiple conectividad de la clase dominante, aunque esto no significa olvidar que sus miembros más destacados se adscriben a aparatos estatales específicos tanto por sus ventajas como por la protección que esto les otorga. Este grupo dispar de individuos que conforman una clase dominante con conexiones transnacionales ejercen una enorme influencia en los asuntos globales y poseen una libertad de acción que ningún ciudadano ordinario posee (Harvey, 2005). La acción colectiva de las asambleas en estudio se dirige directamente a miembros de esta clase dominante con conexiones transnacionales, que son las que realizan la inversión para realizar los trabajos de minería a cielo abierto, y por supuesto, contra los miembros que ejercen los cargos de gobierno que pueden habilitarlos o no a ejercer la actividad y poner las condiciones a la explotación.
Los habitantes de las treinta localidades que reciben el agua de Famatina son, en su mayoría, empleados estatales que suman algunos ingresos extras con pequeños emprendimientos agrícolas. En la asamblea, donde conviven distintos perfiles ideológicos, la mayoría son mujeres. Hay docentes que hicieron una insistente tarea de concientización entre los más chicos. Las mujeres comenzaron a dedicar una hora diaria a hacer campaña casa por casa (Hadad y Palmisano, 2017). La forma de organización de Asamblea es favorecida por el tamaño de la población y por condiciones dadas por el modo de vida de las personas, y dificultada por las medidas represivas y de disciplinamiento sufridas por algunos de los integrantes a lo largo de los años de lucha.
Las condiciones de vida que se defienden, la determinación sobre el territorio, la organización, son elementos que enclasan a la diversidad de sujetos que participan en la acción colectiva en Famatina. Será ampliado el tema en el trabajo final a la luz de los aportes de Adamovsky acerca de la definición de las clases medias.
2) Piense en su tema de trabajo y busque las dimensiones políticas que lo atraviesan: intente identificar los componentes situacionales, institucionales y sistémicos de los poderes clasistas involucrados en su tema.
Wright (1995) plantea la incidencia de la clase en tres niveles del análisis político: situacionales, institucionales y sistémicos.
La Asamblea Ciudadanos por la Vida es una organización que desarrolla actividades, informa a la población y construye una posición política en defensa de la elección del estilo de vida de forma apartidaria. Los significados sobre el territorio, el modo de vida y la comunidad se deben construir, afirmar y ser compartidos para que se transformen en un motor para la acción colectiva en su defensa, para que se sienta ese grupo injuriado por los proyectos que promueven una actividad extractiva en la zona. No hay significados dados acerca de lo que debe y lo que no debe ser defendido, sino que se construyen en la acción colectiva. El análisis del nivel inmediato o situacional de la acción colectiva en Famatina puede ser referido a las acciones directas realizadas por los asambleístas ante el conocimiento de las consecuencias que tiene sobre el ambiente la práctica de megaminería por parte de la población. A partir de la información sobre contaminación del agua y del suelo, y la consiguiente degradación del ambiente y el riesgo de catástrofe que desata esta de actividad extractiva, las poblaciones de Chilecito (CONTINÚA)
y Famatina han reaccionado frente a la realidad del modelo neoliberal para su región intentando recuperar sus ámbitos de vida.
ResponderEliminarLos asambleístas, desde 2007, han llevado a cabo diversas acciones de protesta y resistencia, como la obstaculización del paso a los camiones y vehículos que intentaban llegar por las rutas riojanas a La Alumbrera en la vecina provincia de Catamarca, la denuncia pública de la negativa a aceptar la minería a través de performances, la proyección de documentales y la organización de encuentros informativos a lo largo de la provincia, entre otros. En el transcurso de estos primeros años de movilización se cosecharon varios logros importantes, entre los que se destaca la retirada definitiva de Barrick Gold de la zona, ocurrida en 2007.
En un nivel más mediato y complejo, el poder que se ejerce es “institucional”: no es tanto el mando y lo que se quiere imponer como el control de lo que son opciones válidas o legítimas.
La oportunidad política para que se desarrolle este conflicto de carácter manifiesto en el año 2007 puede ser pensada desde el hecho de la destitución del gobernador Maza (debido al inicio de este conflicto) y la necesidad de crear legitimidad a su figura del nuevo gobernador, Beder Herrera, bajo el gobierno de quien en 2008 se sanciona una nueva ley pro minera. La inestabilidad en los gobiernos provinciales, la falta de un bloque hegemónico bien constituido dan lugar a la aparición en el espacio público de un movimiento que cuestiona la mega minería. En un nivel institucional, la acción colectiva se dirige no directamente hacia los empresarios sino a la clase política dirigente, que no ha construido consenso para apoyar la megaminería.
En relación al nivel sistémico es posible analizar los recursos de poder que tienen los asambleístas para llevar a cabo la acción colectiva y, del otro lado del conflicto, los que tienen los empresarios apoyados por la clase política dirigente. Muchos asambleístas fueron reprimidos y perseguidos, lo cual pone en evidencia que el control de la agenda política no es parte de sus recursos estratégicos, a pesar de que hayan ingresado la demanda al ámbito de la opinión pública. El monopolio del uso o amenaza de uso de la violencia física legítima fue puesto a disposición de los intereses de las empresas, por lo cual queda en evidencia el reparto desigual de los recursos de poder entre los grupos involucrados en el conflicto.
Desde el 2008 se fue recrudeciendo el escenario de la lucha, expresándose primero en una intensa persecución a los asambleístas en sus ámbitos laborales (muchos de los cuales trabajan en el Estado provincial, como los numerosos docentes que conforman las asambleas), para luego ir convirtiéndose en medidas de disciplinamiento directas, como el procesamiento judicial de aquellos que participan de las movilizaciones o son sus caras más visibles. Esta situación, conceptualizada como judicialización o criminalización de la protesta, expresa la dimensión política sistémica del conflicto en análisis.
Bibliografía
-Galaffasi, G. (2017). Conflictividad social, contradicción y complejidad: entre las clases y los movimientos sociales (pp. 13-36). En: Galafassi, Guido y Puricelli, Sonia comp. Perspectivas críticas sobre la conflictividad social, Theomai-GEACH- Extramuros, Buenos Aires.
- Gómez, M. (2017). Análisis de clase, movimientos sociales y antagonismo: saliendo de la parálisis teórica. En Revista THEOMAI / Estudios críticos sobre Sociedad y Desarrollo número 36.
-Hadad, M. y Palmisano, T. (2017). Cuando las territorialidades se superponen: producciones tradicionales, agronegocios y proyectos mineros en el Valle de Famatina (La Rioja, Argentina). En RIVAR Vol. 3, Nº 10. Enero 2017: 5-24. Disponible en http://www.redalyc.org/html/4695/469549496002/
ResponderEliminar-Harvey, D. (2005). Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Ediciones Akal
Fuentes
• http://noalamina.org/argentina/la-rioja/item/1311-vecinos-de-la-rioja-piden-reunion-en-famatina-con-la-comision-de-mineria-de-la-camara-de-diputados
• http://www.lanacion.com.ar/1843559-famatina-la-historia-de-un-pueblo-que-en-nueve-anos-expulso-a-cuatro-mineras
• https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-241330-2014-03-08.html
Lucía, excelente la sensibilidad teórica para vincular el fenómeno de la movilización con las condiciones de clase de los protagonistas. Muy buena la referencia a la conectividad internacional del polo de las clases dominantes en este conflicto. También es certera la selección de aspectos a mencionar como situacionales e institucionales en la lucha. No así con los aspectos sistémicos: la represión, persecución, criminalización de activistas o líderes es típicamente un recurso situacional que intenta simplemente doblegar la voluntad de los desafiantes. Lo sistémico en términos de Wright hay buscarlo en el control de lo que "no puede ser pensado", lo que queda excluido de la agenda. Las reglas naturalizadas que son sistemáticamente ocultadas del "campo visual" de los actores en conflicto. No conozco casi nada de este conflicto ambiental pero uno de los poderes sistémicos de las clases dominantes provinciales asociadas a los poderes internacionales de alta conectividad es la lealtad de las "familias tradicionales" del terruño, en este caso de Chilecito y Famatina. Los apellidos importantes locales (dueños de comercios, tierras, negocios de construcción, directores de escuelas e instituciones, desde ya líderes sindicales y políticos locales, Iglesias, etc.) no es pensable que desafíen los grandes negocios que vienen desde los poderes provinciales, nacionales e internacionales. La conjetura es que este tipo de conflictos rompe este aspecto sistémico, dividiendo o poniéndo en contra a las elites domésticas sistémicamente asociadas a las dominantes superiores. Algo así ocurrió con la Asamblea de Gualeguaychú por las pasteras:los terratenientes locales apoyaban la lucha en contra de los poderes supralocales. Por supuesto esto es un conjetura nomás.
EliminarA partir del tema-eje elegido para el trabajo final, sobre el conflicto de clases identificable en la economía de plataformas, debemos responder estas preguntas con una breve introducción. La economía de plataformas, cuya expansión en Argentina se aceleró desde 2018, emplea estimativamente al 1% de nuestra población económicamente activa. Son casi 200.000 personas con una edad promedio de 38 años y relativamente sobrecalificadas en relación con el común de las tareas. De ese universo, una primera minoría se dedica a la mensajería y el reparto, en condiciones precarias tanto legal como materialmente.
ResponderEliminarSi en Abril se realizó una huelga general de trabajadores de la economía virtual en nuestro país, el 1º de Julio ocurrió lo mismo con los repartidores así empleados en todo el mundo. Existen básicamente dos tipos de reclamos, clasistas y extraclasistas (Gómez:2017) o bien primarios y complementarios (Galafassi:2017). Gómez recupera la idea de Thompson de que “la clase ocurre”, es decir, deriva de la sucesión vida en sociedad-explotación-lucha colectiva-puesta en clase-concientización. Esto subyace en el enrolamiento de numerosos repartidores en la Red Nacional de Trabajadores Precarios e Informales, un colectivo con distintos perfiles etarios y ocupacionales, en toda la geografía del país, cuyos reclamos comunes son, por un lado, la mejora de las condiciones laborales, empezando por el cumplimiento de las leyes vigentes, o el encuadre de ciertas actividades en el trabajo en relación de dependencia; y, por otro lado, el fin de la discriminación abierta contra ciertos grupos que, o están directamente impedidos de acceder al trabajo, o acceden a él en condiciones relativamente desventajosas, por causas ajenas a la ocupación (ej. identidad de género). Tanto la primera movilización de la RNTPI, en Mayo, como la huelga general de repartidores, en Julio, expresaron, en efecto, un antagonismo puro de clase, denunciando lisa y llanamente la explotación social que vehiculiza la economía de plataformas (y no sólo ella), y un antagonismo extraclasista, explicitando el vínculo entre la discrecionalidad discriminatoria de ciertas contrataciones y la sobreexplotación ejercida, sobre ciertos trabajadores frente a otros, en un mismo ámbito institucional o patronal. Por su parte, Galafassi encuentra que la lucha de clases es un proceso y-a-su-vez una condición permanente. Si como proceso asocia las relaciones de producción a la explotación social, como condición revela el nexo entre la dominación social y la hegemonía de una subjetividad de la dominación, expresada política y culturalmente en cada tiempo. Vale decir, si la organización-movilización de estos trabajadores cuestiona primariamente la relación contemporánea (virtualizada) entre capital (inmaterial) y trabajo (material), expresa complementariamente una conflictividad carente de determinaciones clasistas pero generadora de efectos concretos de clase.
Excelente el planteo de la relación entre clase y movilización con motivo del paro de trabajadores de plataformas. Quizás sea algo difusa la afirmación "cuestiona primariamente la relación contemporánea ..." creo que las demandas y las acciones buscan justamente estabilizar reduciendo asimetrías la relación entre capital y trabajo. Los trabajadores huyen de la figura del precariado cuentapropista. También está muy bien el combate a la discriminación de género. Ignoro pero sería interesante si también hay demandas en torno a la discriminación de inmigrantes o por aspecto o edad.
EliminarRespecto de las dimensiones de clase identificables en el análisis político, encontramos que, más allá del surgimiento de agremiaciones, aún no reconocidas por la autoridad competente, los trabajadores de la economía de plataformas en Argentina tienen conciencia de la capacidad de control/determinación de situaciones, instituciones y reglas del juego, por parte de las “empresas austeras” (alusión al escaso capital inicial insumido para montar una aplicación virtual). En la dimensión situacional, los bienes estratégicos en disputa van desde la propiedad de las plataformas (generalmente anónimas y-o deslocalizadas) hasta la manipulación de los datos personales de usuarios-clientes y, desde ya, usuarios-trabajadores (discursivamente considerados “colaboradores” de tales empresas). Vale decir, el empleado sólo puede controlar (prescindiendo de sus condiciones materiales de existencia) la fecha de ingreso a una plataforma, es decir, la creación de su usuario. A partir de allí, todo, desde requisitos de permanencia y empleabilidad, hasta tiempos, cantidad de trabajo y remuneración, es inexorablemente controlado por la empresa. Una verdadera dominación a distancia, que posibilita y garantiza la explotación requerida, a cada momento, por el capital. En la dimensión institucional, el control de la agenda se expresa en fenómenos que oscilan entre la apertura del Estado, a la innovación económica, y la legislación facilitadora, sesgada deliberadamente en beneficio del capital, como la reforma a la Ley nacional de Sociedades Comerciales de 2018 y la recién aprobada modificación al Código de Tránsito de CABA, esta última expresamente cuestionada por los trabajadores movilizados hace unos días a la Legislatura local. Y respecto de la dimensión sistémica, no sólo opera un sentido común neoliberal, donde la economía de plataformas se legitima en términos de emprendedurismo (como si la innovación y la explotación fueran inconciliables por el solo hecho de que la primera habilita nuevas oportunidades de trabajo), sino que también emerge un condicionamiento económico con peso específico, al calor de la Globalización y la desventaja relativa de los países periféricos. La expectativa de que inyecten capital y mejoren la competitividad de los mercados facilita el consenso político, en Argentina y en Abya-Yala en general, frente a estas nuevas formas de empleo (no tan nuevas desde que desarrollan, sin mayores problemas, las flexibilizaciones laborales pregonadas por el capital desde hace más de 30 años). Precisamente, en la facilidad y velocidad con que prolifera la economía de plataformas en nuestra región, y en la consecuente conflictividad social, se expresa un antagonismo de clase de variada intensidad según el caso, antagonismo relativamente amortiguado, por regulaciones ya establecidas, en varios países del capitalismo avanzado.
ResponderEliminarEspero detallar todo esto en el trabajo final.
Muy pormenorizado el detalle de cada una de las dimensiones del anàlisis político de clase. El control de situaciones agendas institucionales y sesgos sistémicos es muy importante en la economía de plataformas. El ùltimo sesgo proviene de la naturalización del uso de aplicaciones para resolver cuestiones cotidianas y la apariencia inocua de una sencilla forma de compatibilizar una demanda de un servicio con una oferta. Sin embargo, hay algunos escándalos como el protagonizado por Mercado Libre que le transfirió las pérdidas a las cuentas de usuarios por diferencias cambiarias y también por las enormes comisiones que cobran por el uso de Mercado pago. Hasta los empresarios se han juntado para reclamar. Si a ello agregamos el incremento de los precios en los retailers virtuales ahora aprovechando la cuarentena (los precios en los comercios son màs bajos que los de mercado libre), tenemos que el proceso de naturalización e inocuidad està siendo erosionado.
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