lunes, 4 de mayo de 2020

Devolución TP 1


Devolución TP 1

Excelentes los dos ejercicios propuestos porque son casos que permiten empezar a "jugar" con las categorías analíticas. Las observaciones que hago están lejos de intentar refutar sus propuestas sino justamente "estirar" el juego, es decir, problematizar, hacer más preguntas. Por supuesto pueden seguir comentando o si quieren discutiendo esta devolución. 

Federico Lopez

Excelente la aplicación del esquema de 2ble negación del joven Marx al caso del  TIPNIS en Bolivia bien concreto y bien recortado en cuanto a los polos que se enfrentan. El conflicto se desdobla entre, por un lado, la disputa por el territorio entre dos tipos de pueblos indígenas, uno excedentario de producción ganadera y de coca, y otro de subsistencia. Ambos como contradicción a nivel de existencia.  Por otro lado, el conflicto por el modelo de desarrollo que se describe como "neoextractivismo vs. buen vivir", tomado como contradicción a nivel esencia o género. Sin embargo, no es del todo claro el posteo que insinúa pero no lo hace directamente que los pueblos campesinos mercantilizados adhieren a la ruta y los otros no mercantilizados o de subsistencia, se oponen. En ese caso (desconozco esto en los hechos) hay un problema: ambos polos principales tienen “subpolos” en actores sociales indígenas con distinta organización económica. Si es así no hay una doble negación sino una sola que se expresa más ideológicamente como buen vivir/neoextractivismo y otra expresión más social como grupos con distintas formas económicas que apoyan a cada uno de los dos polos.  Pero no habría dos formas de negación. La pregunta persiste: qué clase de contradicción hay entre buen vivir y neoextractivismo desarrollista?. El buen vivir parece ser un principio con una realidad propia independiente e incluso anterior históricamente al desarrollismo. Pero ocurre que los antagonismos sociales contrariamente a los filosóficos son dinámicos, es decir, se transforman con su despliegue. Es claro que más allá de tradiciones y raíces culturales comunitarias que sustentan el sumak kwasai  también las comunidades están atravesadas por aspiraciones de modernización (G. Linera sorprendido porque en algunas comunidades indígenas aisladas, no creo que sean las del TIPNIS pero igual es indicativo, que lo recibían con los celulares en alto). No afirmo nada pero lo dejo como para seguir reflexionando: en qué medida el proceso de cambio social económico  y político cultural que encarnó Evo no hace que estos polos no se conviertan en interdependientes, al menos algunos aspectos y, por tanto, como mediados que se realimentan por su opuesto. Los movimientos más indigenistas ambientalistas se alimentan de enfrentar las iniciativas de empresas y gobiernos con implicancias de daño ambiental y cultural. El hecho de que las banderas del buen vivir sean sostenidas por un gobierno popular con políticas crudamente extractivistas en este caso, muestra la interdependencia desde el polo opuesto. Es decir, el extractivismo no se puede presentar sin contener a su opuesto para legitimarse. El buen vivir tampoco podría poder sostenerse al menos políticamente al margen de la modernidad al menos en algunos de sus aspectos. El análisis de las contradicciones sirve para problematizar también las oposiciones superficiales, es decir, las oposiciones presentadas por los que encarnan cada uno de los polos. Las racionalizaciones de los actores no agotan el sentido de los antagonismos. Como decía Marx que lo llame León al perro no lo convierte en perro. Que una realidad se “declare” (operación típicamente del campo ideológico) independiente de otra y la enfrente no significa que el análisis del antagonismo tenga que detenerse allí. En la medida que las expresiones del buen vivir aparecen solo para enfrentarse a proyectos gubernamentales y empresariales muestran una dependencia de ellas. Al revés, si los proyectos desarrollistas para hacerse posibles no pueden prescindir de las comunidades indígenas ya sea como mercados o como fuerza de trabajo, o necesitan su consentimiento político, también va a demostrar cierta dependencia de ellas. En estos casos serían antagonismos existenciales, los polos al menos en parte se van a realimentar en la lucha. En la medida que estos proyectos no necesiten de las comunidades y las arrasen o destruyan entonces el antagonismo sería esencial, al igual que si las comunidades fueran integrando progresivamente territorio bajo un régimen de producción desmercantilizador y amenazara al capitalismo y al estado desarrollista.


Lucía Pérez
El TP sobre el movimiento estudiantil en Colombia excede la consigna, lo que por supuesto es motivo de elogio. Extraordinario lo que contás sobre la estratificación de la población por categoría de vivienda para el pago de los servicios públicos. Es claro que una diferencia económica basada en una estimación del valor patrimonial de un bien como la vivienda sea sancionada administrativamente por el estado y que la gente la empiece a tomar como punto de referencia para medir sus oportunidades en el campo económico y social, sumado al hecho de que el ingreso a la universidad sea pago para las clases altas y dificultosamente financiado para el resto, muestra una situación de inmovilidad intergeneracional de la estructura de clases: es decir, se reducen las posibilidades de ascenso social sobre la base de las acreditaciones educativas superiores, que es el principal canal de ascenso para las clases medias. Como señalás acertadamente, esta segmentación estatal de la población en 6 categorías, por un lado, y las barreras a los estudios universitarios sumado a la represión como método de control político, por el otro, muestra una especie de tendencia a la estamentalización o al abandono de un sistema específicamente clasista de diferenciación social, que necesariamente debería ser abierto y móvil. 
La observación a hacer es: la cuestión del contenido clasista de estas luchas estudiantiles no pueden describirse simplemente como el estudiantado como “clase en lucha”. Recomiendo la lectura de Gurvitch y también mi propio libro en diversas partes, las clases no son grupos (viejo reflejo heredado del marxismo con la ecuación clase=obreros de fábrica), son en todo caso  supra agrupaciones, es decir, aglutinaciones difusas de muchos grupos concretos. Desde este punto de vista subsiste la pregunta cómo describir el carácter de clase de las movilizaciones estudiantiles. Qué horizonte de grupos aunaron estas movilizaciones, qué tipo de antagonismos catalizaron y qué polos se articularon, cómo las autoidentificaciones por categorías impositivas operan en este contexto. Tengo entendido por ejemplo que se movilizaron también estudiantes de las principales universidades privadas por lo que no podría entenderse como una movilización de clases medias pobres. En definitiva, el análisis de antagonismos clasistas sirven para hacerse preguntas o para no quedarse con las correspondencias inmediatas entre actores sociales, intereses y acciones.

1 comentario:

  1. Me queda pendiente releer a Gurvith para iluminar un poco la lucha de clases en la movilización estudiantil. Creo que los estudiantes de universidades privadas se sumaron a las primeras movilizaciones peor volvieron a clase, no arriesgaron su posición y cuando la lucha continúa solo para un grupo de estudiantes creo que empieza a tener características mas específicas, o antagonismos presentes un poco más definidos. Siguen surgiendo preguntas que creo que en este caso el cierre social y la posibilidad de usurpación pueden llegar a responder.

    ResponderEliminar

Cuelga aquí tus contribuciones

Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas

 2 Links para la bibliografía Unidad 5   https://drive.google.com/drive/folders/1fFl4eZkp5OLyNMZZslu7sR1PMLY8p66z?usp=sharing https://drive....