En mayo del año 2001 invitado por la CGT Regional estuve varios días por la Provincia de Santa Cruz y en la ciudad de Río Gallegos. En el Calafate tomé contacto de manera completamente casual con Fernando Arteaga quien cuando le dije que trabajaba en la Universidad de Quilmes, además de sorprenderse porque no sabía que se había creado la universidad, me dijo que él era oriundo de Quilmes y que había sido delegado de la UOM y miembro de la JTP junto con el Barba Gutiérrez. A través de la identidad quilmeña y el hecho de tener amistades en común me permitió entrar en una confiada conversación que nunca pensé que podría servir de homenaje póstumo, ya que Fernando había militado con Kirchner desde los inicios mismos de su carrera pinguina. En esos momentos Fernando hacía apenas unos meses que había dejado de ser alto funcionario (no recuerdo en qué cargo) del gobierno Provincial por disidencias con la gestión de aquel entonces que según recuerdo él tildaba de “procavallista” y cuestionaba duramente el papel de Alberto Fernández en ese gobierno. Pero más allá de las peleas internas de momento el testimonio que él me dejó del Néstor Kirchner como personaje siempre me quedó en la memoria, junto con algunas cosas que nos contaba nuestra querida Laura Manzo que había sido amiga de juventud de Néstor en Río Gallegos. Creo que el recuerdo de esa conversación, golpeado por el paso del tiempo, la edad y los mecanismos del inconciente valen como una evocación de lo que me parece que en definitiva Kirchner representa para la sociedad argentina: un renacer de la pasión política, de la voluntad política entendida como lucha colectiva.
El testimonio de Fernando está calificado por haber sido protagonista y compañero de militancia de Néstor en sus inicios como pinguino y por haber sido recogido cuando era inimaginable absolutamente que Kirchner podía ser presidente. Por supuesto mi memoria es menos calificada pero creo que amerita el esfuerzo de superar las barreras del inconciente que deforma pero nunca cede al olvido que nos corroe por dentro. Van algunas apostillas.
Me dijo en aquel 2001 que tanto él como Néstor, Cristina, y muchos otros militantes de la época buscaron en tierras australes, sobrevivir al horror de la dictadura. Me confirmó que a Néstor no le fue fácil y que fue detenido e interrogado en más de una ocasión aunque a él no le gustaba hacer referencia nunca a esos hechos. Su audacia política y voluntad de lucha eran contagiosas nunca temió pelearse con nadie. Las palabras que recuerdo de Fernando para definir a Kirchner era “bardero”, le gustaba la pelea, y “popular” necesitaba saber que él estaba con el pueblo, por eso tenía esa cosa de mezclarse con la gente común que le dio tanta celebridad y su identidad política “pinguina”. A veces el tipo salía solo a recorrer la provincia en auto. Nadie sabía donde estaba y después vos ibas a algún lugar y te enterabas que el tipo había llegado ahí por sorpresa y era capaz de ir a comer con cualquier vecino en vez de ir a la casa del intendente. Le costaba mucho aceptar cuando algún compañero lo dejaba, no lo admitía, se enojaba. “Hoy si Kirchner caminara por la vereda y me ve, se cruza de vereda, pero no por vengativo, sino porque le duele en el alma la discordia entre compañeros” creo que fue una frase de Fernando y que pinta al personaje.
Ya en 1976 poco antes del golpe cuando a poco de haber regresado a la provincia como abogado recién recibido no dudó en entrar en inmediato conflicto con la conducción local de la Juventud Peronista. A fines de la dictadura fue uno de los primeros en convocar a la militancia peronista y la participación a través de la fundación de un Ateneo que era una referencia para todos los ex militantes de la tendencia revolucionaria del peronismo. Ya en los años de democracia se fue convirtiendo en todo un personaje de enorme popularidad por la costumbre que tenía de aceptar las invitaciones de ir a comer a la casa de los vecinos o invitar a comer a su casa a cualquier vecino o desconocido y embarcarse en interminables discusiones políticas o ideológicas. Mucha gente, muchos vecinos hicieron su incursión en la política directamente motivados por esta costumbre y la insistencia de Néstor. Siendo funcionario gubernamental no tardó en desafiar políticamente a Puriccelli el gobernador y caudillo peronista que lo terminó echando. Pero a fuerza de militancia Fernando recordaba el enorme logro de ganar la Intendencia de Río Gallegos en 1987 en un momento en gravísima crisis económica y fiscal. A poco de asumir y al darse cuenta de la falta de compromiso de los empleados muncipales, a los gritos los sacó de las oficinas y los mandó a todos a limpiar las calles céntricas de la ciudad. En 1990 su condena del indulto a los genocidas fue una de las pocas que se escucharon dentro del peronismo. La gestión de Kirchner terminó siendo espectacular y en 1991 fue prácticamente plebiscitado como gobernador. También asumió el cargo con una gobernación fundida y de nuevo se lució al defender las regalías petroleras adeudadas haciéndole juicio al Estado Nacional. Nunca nadie había hecho tantas viviendas populares, caminos, rutas, Hospitales, escuelas, el aeropuerto del Calafate.
Fernando rememoraba que fue toda una conmoción en el peronismo local cuando en el congreso nacional justicialista convocado por Menem en 1992 y anunciado como el congreso de la actualización doctrinaria, la única voz disidente levantando las banderas de “justa, libre y soberana” que se escuchó fue la de Kirchner. Hasta Ongaro había elogiado el discurso inaugural de Menem. Ni hablar del acercamiento que tenía con Cavallo, “los menemistas se lo querían morfar”. Después fue aquello de la convocatoria del “grupo Calafate” como gran y osada referencia del antimenemismo dentro del PJ. Kirchner fue uno de los primeros en darse cuenta que el neoliberalismo no iba a durar y cuando hablaba de las privatizaciones de las empresas públicas que él mismo públicamente elogiaba a mediados de los ‘90, solía decir “volveremos, volveremos” (aludiendo a una vieja consigna montonera) en una humorada que al menos en un punto, hoy se podría considerar profética.
Espero que aporte.
Bienvenidos, este es el espacio de trabajo de la materia optativa 2021 "Antagonismo social y teoría de las clases. Debates y perspectivas contemporáneas de dos conceptos escurridizos" de la Carrera de Sociología. Aquí tanto docentes como alumnos pueden proponer consignas para trabajar los textos, material de interés, ejes para debatir o dudas sobre cualquier cosa. Esperamos tu participación y que el blog entre en movimiento es decir sea movilizador y movilizado.
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Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas
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