jueves, 28 de mayo de 2020

Texto de Apoyo sobre Dahrendorf

La autoridad como determinante de la clase: Ralf Dahrendorf

Por Daniel Contartese


Ralf Dahrendorf es un autor poco estudiado en nuestro país, por eso es importante realizar una pequeña introducción sobre su pensamiento para poder entender su posición con respecto a la teoría de las clases. Señala que cualquier sociedad está sujeta a procesos de cambio permanentemente. A diferencia de los teóricos funcionalistas que afirman que todo elemento de la sociedad contribuye a su estabilidad, desde la teoría del conflicto, de la que Dahrendorf es un exponente, se identifica que existen muchos elementos de la sociedad que contribuyen a la desintegración y el cambio. Asimismo señala que la sociedad tiene dos caras: el conflicto y el consenso y, por lo tanto, la sociología debe dividirse en dos vertientes, la teoría del conflicto y la teoría del consenso. La sociedad no podría existir sin conflicto y consenso, que son prerrequisito uno para otro, no podría existir conflicto sin un consenso previo.
Dahrendorf se centró en las grandes estructuras sociales, en ese sentido señalaba que existían dos grandes teorías sobre ellas:
1.       la teoría de la integración, donde las estructuras comprenden una unidad, un sistema funcionalmente integrado, mantenido en una situación de equilibrio mediante la institucionalización de determinados procesos, y que en tal sentido, representa una situación de orden.
2.       la teoría de la dominación, que alude que una unidad estructural es una asociación de dominación que se mantiene unida por medio de la coacción y que contiene en sí misma el germen de su superación, por ello es algo inestable, en mutación permanente.
Teoría de la integración
Sistema funcionalmente integrado
Situación de equilibrio institucionalizado
Situación de orden
Ordenación jerárquica de las funciones
Teoría de la dominación
Asociación de dominación
Coacción inestable
Mutación permanente
Conflicto de clase

Existen en la sociedad fenómenos que solo pueden ser explicados mediante la teoría de la integración, como los procesos de ordenación jerárquica de las funciones. En cambio, existen otros fenómenos que solo se pueden explicar desde la teoría de la dominación como el conflicto de clases. Cualquiera que sea el aspecto desde el que se consideren las estructuras sociales, deberá incluirse en el análisis tanto la esfera fáctica o institucional como la esfera del comportamiento.
Dominación e integración son conceptos que se corresponden y muestran dos lados de una relación asimétrica. La misma estructura social que desde el punto de vista de la teoría de la integración aparece como un sistema funcional sin fricciones, es para la teoría de la dominación un conglomerado explosivo, mantenido coherentemente mediante la coacción. Ninguna de ambas teorías es falsa sino que a cada una le corresponde una serie de fenómenos.
Desde el punto de una teoría del conflicto social tiene más sentido definir las funciones o puestos sociales por medio de determinadas líneas de intereses que superan la integración de una estructura existente y que pueden tener consecuencias disruptivas. La teoría de la integración, en cambio no puede admitir la existencia sistemática de conflictos modificativos de las estructuras.
La teoría de las clases parte del supuesto de que en toda sociedad concebida como asociación de dominación existen dos conjuntos de posiciones, donde uno tiene el poder legítimo, es decir, que esperan del resto una actitud de obediencia. Dentro de la estructura, constituyen estas posiciones, los elementos de coacción y control. En los procesos de cambio social es función de esas posiciones mantener la vigencia de lo existente, es decir, conservar el status quo. La aceptación de las normas puede forzarse por medio de sanciones, cuyo monopolio corresponde a los cargos de autoridad.
Este es un concepto importante para Dahrendorf ya que las diversas posiciones que existen en la sociedad tienen diferentes grados de autoridad. Esta no reside en los individuos, sino en las posiciones que ocupan. Por ello, para el análisis del conflicto es necesario identificar los diversos roles de autoridad en el seno de una sociedad. La autoridad siempre entraña dominación y subordinación. De los que ocupan posiciones de autoridad se espera un control sobre los subordinados, es decir, dominan en virtud de que eso es lo que se espera de ellos por el resto del grupo, no debido a sus propias características psicológicas. La autoridad no es una constante, ya que ésta reside en las posiciones que se ocupan y no en las personas. Por ello, una persona que ocupa un lugar de autoridad en un lugar, no necesariamente va a ocupar una posición similar en otra. De la misma manera, una persona subordinada en un lugar, puede ocupar una posición de autoridad en otra. Esta idea se deriva del argumento de que la sociedad se compone de varias unidades que denomina asociaciones imperativamente coordinadas, o sea asociaciones de personas controladas por una jerarquía de posiciones de autoridad.
La autoridad dentro de cada asociación es dicotómica, conformando dos grupos de conflicto: los que desempeñan posiciones de autoridad y los que ocupan posiciones subordinadas. Cada uno defiende posiciones que son contradictorias. Por ello, el conflicto de intereses dentro de cualquier asociación está latente en todo momento, lo que significa que la legitimidad de la autoridad es siempre precaria. Sin embargo, este conflicto no necesita ser consciente para que se dé la acción de los dominadores o de los subordinados. Los intereses de dominadores y subordinados son objetivos en el sentido de que se reflejan en los roles ligados a las posiciones. Los individuos no necesitan internalizar estas expectativas ni tener conciencia de ellas para actuar de manera coherente. Los individuos se ajustan o adaptan a sus roles cuando contribuyen al conflicto entre dominadores y subordinados. Estas expectativas inconscientes de rol las denomina intereses latentes. En cambio, los intereses manifiestos son intereses latentes que se convierten en conscientes.
Luego distingue tres tipos generales de grupos: los cuasi-grupos, los grupos de interés y los grupos de conflicto. Los primeros corresponden a los “agregados de titulares de posiciones que tienen los mismos intereses de rol”. La característica formal constitutiva de los cuasi-grupos consiste en la existencia de ciertos intereses latentes comunes, pero estos son solo una construcción teórica por lo tanto, son solo fenómenos de ordenamiento. Estos constituyen campos de reclutamiento para los grupos de interés, quienes tienen una estructura, un programa u objetivo. Son siempre grupos secundarios, sus componentes siempre están en contacto a través de su pertenencia común, por medio de la vía indirecta de los representantes elegidos o designados por ellos mismos. Los grupos de interés son siempre más reducidos que los cuasi-grupos, la relación de unos y otros puede equipararse a la que existe entre los miembros de un partido político y aquellos que votan a su favor. De entre los muchos grupos de interés se pueden distinguir a los grupos de conflicto, que son aquellos que se ven involucrados en un conflicto grupal.
La teoría de las clases sociales nada afirma sobre el contenido empírico de determinados grupos de interés, sino que se refiere a su función en determinados conflictos sociales como unidades de intereses manifiestos que pueden ser explicados a través del supuesto de los intereses latentes y de los cuasi-grupos que estos intereses originan. De toda asociación de dominación pueden diferenciarse dos cuasi-grupos unidos por intereses latentes de clase comunes. La orientación de estos intereses aparece determinada, en cada caso, por la participación en el poder. De los cuasi-grupos se reclutan los grupos de interés cuyos programas articulados defienden o impugnan la legitimidad de la estructura de dominación existente. Dos de estos grupos aparecen en conflicto en toda asociación de dominación.
Se necesitan algunas condiciones para conformar un grupo de interés:
·         Un estatuto fundacional y normas para conformarlo. Mientras que los intereses latentes solo implican directrices hipotéticas de actuación, los manifiestos constituyen programas articulados, muchas veces escritos o posibles de serlo.
·         Personal: Se precisa la presencia de determinadas personas que consideren la organización como cosa suya, que la establezcan prácticamente y que la dirijan.
·         Instrumental de carácter material.
·         Actividades regulares
·         Condiciones técnicas de organización. La ideología como articulación y codificación de intereses manifiestos constituye una condición técnica, aunque ésta no originan las clases pero las ayudan a nacer.
·         Una función objetiva.
La constitución de los grupos de interés organizados solo es posible empíricamente cuando el reclutamiento procedente de los cuasi-grupos no es casual, sino que obedece a una ley estructural.
En las estructuras existe un dinamismo que depende de la autotransformación, es decir que es endógeno. Entre los elementos internos que influyen para la superación y transformación de la estructura se encuentran las clases sociales. Uno de los elementos endógenos es la separación y el control o institucionalización del antagonismo de clase en las sociedades industriales desarrolladas.  Dahrendorf critica a Marx señalando que el desarrollo de las fuerzas productivas no sería el único elemento endógeno que podría afectar a la estructura, ya que hay otros elementos no clasistas como la modernización, la lucha racial o religiosa, etcétera. El conflicto de clases es solamente una forma particular del conflicto social.
Admite la existencia como mínimo de dos clases y entre ellas siempre existe un conflicto. Ya que toda teoría de las clases constituye una teoría del cambio de las estructuras determinado por los conflictos sociales. Pero no es necesario un cambio de carácter revolucionario para generar un cambio en la estructura. Según él esto está demostrado a partir del fenómeno de la institucionalización del antagonismo, donde las clases oprimidas pueden lograr cambios estructurales por la vía de la negociación. Tal función cumplieron los sindicatos durante el fordismo.
Dos cuestiones deben quedar claras con respecto a la cuestión de clase: por un lado, los que hablan de clase sin admitir la existencia de un antagonismo entre ellas, aplica incorrectamente la categoría de clase. Por otro lado, clase social y conflicto de clase constituyen categorías inseparablemente entrelazadas. Pero el tipo y la intensidad del conflicto solo pueden determinarse mediante el estudio de las investigaciones empíricas.
Otra de las críticas que Dahrendorf le realiza a Marx es sobre la afirmación de que la causa determinante de las clases sociales es la propiedad privada de los medios de producción. Esto pierde valor analítico en cuanto se separa la propiedad legal y el control real de los medios de producción. Por ello debe sustituirse la posesión o carencia de propiedad privada por la participación o exclusión en puestos de dominación como criterio determinante de la constitución de las clases. Por lo tanto, las estructuras de autoridad o dominación constituyen la causa determinante de la conformación de las clases y de los conflictos de clase. En definitiva, la propiedad es solamente una forma de dominación, no la única. Marx señalaba que la autoridad y el poder eran factores que podían derivarse de la participación en la propiedad privada. Según Dahrendorf no es así, poder y autoridad son factores irreductibles, de los cuales se derivan las situaciones sociales. Allí donde existe propiedad existe dominación, pero no toda dominación implica forzosamente propiedad.
La definición de clase de Dahrendorf es “agrupaciones sociales en conflicto, cuya causa determinante se halla en la participación y exclusión del dominio dentro de cualquier asociación de dominación”. Por lo tanto, el elemento decisivo para su definición está basado en el concepto, complejo y plurivalente de autoridad.
La diferencia específica entre poder y dominación se encuentra en la existencia o carencia de una base de legitimidad de control sobre otros. El poder, es un dominio ilegítimo, de facto; la autoridad en cambio, es un poder legítimo basado en normas sociales institucionalizadas.
A diferencia de otros aspectos de la desigualdad social, las relaciones de dominación dan siempre origen a una dicotomía y no a una continuidad de posiciones. De esta dicotomía en las posiciones de autoridad se deriva el modelo de las dos clases como fundamento típico del conflicto de clases. Pero esta definición analítica es más compleja debido a: la descomposición de las esferas de autoridad pueden aproximar tanto a las dos clases que se produzca entre ambas una zona indefinida; la existencia de competencia entre distintas clases dominantes; asociaciones de autoridad que compitan entre sí, provocando interferencias de autoridad o exclusión de ésta. Por lo tanto, mientras analíticamente toda asociación de dominación da motivo a una dualidad, en los hechos puede presentarse como una guerra de múltiples frentes en la que una serie de grupos luchan entre sí.
Asimismo se presentan una serie de problemas entre las funciones sociales y su personal:
1.       La causa determinante de las clases no es el individuo, sino las relaciones sociales en las que él y los demás se hallan.
2.       El problema del comportamiento: es necesario diferenciar entre la causa determinante de las clases sociales y su carácter empírico. En relación a esto es necesario tener en cuenta:
a.       Las motivaciones e intereses de clase.
b.      Bajo qué condiciones esas motivaciones se transforman en motivos conscientes aceptados.
c.       La cultura de clase, es decir, mediante qué elementos comunes aparecen caracterizadas las clases sociales.
3.       Problema de la permanencia en una clase y de cuan permanente debe ser para que la clase exista y actúe como tal.
4.       El conflicto de clase, en definitiva tiene su base en la distribución social de la autoridad o mando en las asociaciones de dominación. Las clases tienen su fundamento en las diferencias de capacidad legítima de poder inherentes a determinados puestos o posiciones considerados desde el punto de vista de su contenido de autoridad. Es decir, un individuo se convierte en miembro de una clase al asumir su cometido social relevante desde el punto de vista de la autoridad.
Todo individuo es miembro, al menos de una clase porque ocupa una posición dentro de una asociación de dominación, por lo tanto, la pertenencia a una clase se deriva de la titularidad de determinadas funciones sociales.
Varias críticas se le realizan a la teoría de Dahrendorf: Por un lado, se señala que es una traducción inadecuada de la teoría marxista a la sociología. Por otro lado, tiene más elementos en común con el funcionalismo estructural que con la teoría marxista, por ello tiene las mismas deficiencias que presenta el funcionalismo estructural.
Asimismo carece de una clara definición del conflicto que delimite lo que en verdad es conflicto y lo que no lo es. También presenta un alto grado de vaguedad porque no se especifica en ella el nivel de análisis en el que opera. Es decir, quiénes están en conflicto, si los individuos, los grupos, las organizaciones, las clases, etcétera.

jueves, 7 de mayo de 2020

Foro para opinar

 ¿Cuáles de los enfoques marxistas o neomarxistas vistos considera más adecuados para interpretar los procesos de lucha de clases en la Argentina actual? Proponga ejemplos.



Trabajo Práctico Unidad 2 (colgar antes del 30 de mayo)


Una de las cuestiones más debatidas en los últimos 25 años es el papel volátil  de las clases medias frente al neoliberalismo en nuestro país. Fenómenos como el apoyo electoral a las políticas menemistas y la posterior rebelión contra el gobierno de De la Rúa, el apoyo y el enfrentamiento a los gobiernos kirchneristas,  el apoyo y progresivo descontento frente al gobierno de Macri, y el actual apoyo al gobierno de Alberto Fernandez en esta situación tan delicada,  muestran un errático posicionamiento político de clase. Fenómenos como las asambleas barriales, los ahorristas estafados, y los cacerolazos de claro contenido clasemediero desafía los esquemas analíticos vistos en esta unidad. Conteste al menos dos de alguna de estas:
1  1) ¿Cómo entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos neoliberales los enfoques neoweberianos (elija uno, Parsons, Dahrendorf, Parkin)?
    2) ¿ Cómo entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos neoliberales los enfoques neomarxistas (elija uno, estructuralista, historicista, marxismo analítico, constructivismos)
    3)¿Cómo analizar de acuerdo a Dahrendorf el tema de los CEOs y la gran burguesía en nuestro país?. Proponga ejemplos.
    4) ¿Cómo analizar las políticas de exclusión social neoliberales en términos de “cierre social” y “usurpación” de Parkin?. Proponga ejemplos.
    

Sobre Bourdieu

Sobre Bourdieu. 

Ante todo aprovecho para presentarme, como sabemos estamos transitando un contexto complicado para todos en el marco de la pandemia generada por el COVID-19, no obstante, desde la cátedra, intentamos poder brindarles una guía que no solo implica apoyo pedagógico, sino además, una guía sobre los conocimientos y debates que propone la materia. Dicho esto, mi nombre es Vanesa Da Silva, soy Licenciada en Sociología (UBA) y Doctoranda en Historia (FFyL) además de integrante del cuerpo docente de la asignatura. Son mis tareas, entre otras, coordinar el trabajo de los alumnos en la instancia de las clases prácticas.  El texto que nos convoca hoy es el de Pierre Bourdieu Espacio Social y espacio simbólico. Introducción a Una Lectura Japonesa de La Distinción. en Bourdieu, P. Capital Cultural, Escuela y Espacio Social Siglo XXI, Argentina, Bs As.
Consigna: ¿Por qué para Bourdieu no existe la igualdad en la enseñanza? ¿cómo opera el sistema escolar como reproductor de una determinada cultura? Describa brevemente cuáles son las consecuencias para las clases más desfavorecidas.   
En este texto encontramos un conjunto de escritos como conferencias, entrevistas que fueron hechas a Bourdieu, cartas elaboradas por Bourdieu para visualizar los aportes de otros intelectuales de su época y material producido por el autor durante una visita que hace a intelectuales japoneses en 1989. Leeremos la transcripción de una entrevista hecha a Bourdieu por Jaques Bass, un escrito titulado Sociología y democracia, (Conferencia pronunciada en Today, Japón, en 1989, conocida como una “Introducción a la lectura japonesa” de su obra La nobleza del Estado), un texto preparado para la última reedición de La Reproducción, y una entrevista sobre educación hecha a Bourdieu por dos profesores de la Universidad de Tokio en 1989.
Lo que plantea Bourdieu es que la sociología debe contribuir a una acción política democrática en la que la educación sea el elemento más importante, que además de alcanzar posiciones sociales es determinante para la práctica de los derechos de ciudadanía, ya que la igualdad implica tensiones donde existe desigualdad.
En la Conferencia de Tokio, Bourdieu analiza a la institución escolar sosteniendo que la misma contribuye a la reproducción del capital cultural, y con esto a la reproducción de la estructura del espacio social, influyendo en las estrategias de la familia y la lógica de las instituciones escolares, a las que llama estrategias de reproducción, específicamente, estrategias educativas. Sostiene que el sistema escolar opera separando a los herederos de un capital cultural ya apropiado (la gran nobleza), de los que menos lo tienen (la pequeña nobleza).
Los títulos, los grados, las ceremonias solemnes, contribuyen a constituir La nobleza del Estado; para el autor los alumnos y las familias actúan en función de tres aspectos: a) Su gusto (sistema adquirido a partir de preferencias, de principios de visión y de división); b) Sistemas de estructuras cognoscitivas duraderas; y, c) Esquemas de acción que orientan a percibir la situación y la respuesta adecuada (Bordieu, 2005).
Bourdieu critica como opera la institución escolar, tanto para los académicos, señalando que los mismos no pueden enjuiciar a sus alumnos, ya que ellos, integrantes de una historia tienen un habitus adquirido. Persigue la idea de que la institución contribuyen a la reproducción del capital cultural y con esto del espacio social.
Para el autor el sistema escolar debe insistir en que no todos los alumnos manejan formas elementales de aprendizaje, destacando la educación familiar, especialmente por parte de la madre, quien es la que transmite los hábitos de trabajo (Bordieu, 2005).
Bourdieu plantea dos estrategias de reproducción del capital cultural: la familia y el sistema escolar. Para Bourdieu, el sistema escolar está constituido desde la lógica de las instituciones escolares que disponen de un conjunto de agentes sociales, a los que clasifica en dos categorías: la familia y los alumnos; éstos cuentan con un gusto propio y determinado, una estructura cognitiva duradera y ciertos esquemas de acción.
Las familias en tanto cuerpos sociales articulados, son producto de una historia que preservan y transmiten   su ser social. Y así se constituyen en una estrategia de reproducción del orden social, que en primer lugar contribuye a la reproducción del capital cultural y a partir de éste a la reproducción del espacio social, lugar donde se mueven los campos y se presentan las ofertas culturales de cada uno de los mismos.
Bourdieu sostiene que el capital cultural de una familia crece y es acumulado por la misma. Hay familias que valoran más la educación y su capital cultural es mayor situándose en una posición de mayor ventaja, como una nobleza y de este modo se transmite una diferencia social.


Texto de apoyo Unidad 2

Los textos en formato pdf los encontramos en este link Textos Unidad 2


Los pantanos teóricos en que nos metieron Marx y Weber y los intentos posclásicos de salir

El punto de partida que la sociología académica desarrolló en el siglo XX fue el de la formalización, estilización o explosiva combinación de los textos dejados por Marx y Weber. 
Sin embargo, cualquiera puede constatar que, por un lado, Marx no terminó el último capítulo de El Capital sobre las clases, Engels evitó o no fue capaz de escribirlo con lo que finalmente el marxismo “base” sobre las clases es el de Kautsky (con las críticas de Lenin) y, por otro lado, que los textos editados por la esposa de Weber eran papeles borradores que en algunos tópicos se contradicen sobre el tema de las clases al punto que se publicaron en partes distintas de Economía y Sociedad.

Los clásicos no abordaron de manera amplia y sistemática la especificidad de la problemática teórica de las clases y dejaron todo tipo de inconsistencias y omisiones. Las posteriores corrientes marxianas, por un lado, y funcionalistas americana, por otro, intentaron modelizar esta endeblez vía el expediente de ocultar o negar todas sus inconsistencias, en vez de explotarlas o desarrollarlas.

La sociología posclásica abordó 3 campos de debates sobre las clases: 1) El tipo de determinación fundamental o de relaciones sociales privilegiantes de las diferencias de clase (acumulación-trabajo-capital en Marx, mercado-distribución-poder de disposición en Weber); 2) Los factores aglutinantes de la formación de las clases para reconocerlos como agentes sociales diferenciados de otros; 3) La posible eficacia histórica, es decir, su papel en el cambio social.

Veamos las derivas del posweberismo: por un lado, el funcionalismo estructural que retomó la teoría de la acción weberiana y la combinó con la tradición utilitarista – pragmatista anglosajona y con los descubrimientos de teoría de sistemas biológicos y de la sociología de las organizaciones. Por otro lado, los que recuperaron y enfatizaron la teoría del poder weberiana y lo combinaron con ciertos aspectos del marxismo y la teoría de las elites.
Lo primero que hay que resaltar es que para Weber lo que define las clases es la economía: la situación de clase como probabilidades típicas de acceso a bienes que determina oportunidades vitales e intereses semejantes. El siguiente cuadro muestra las distintas variantes estratificadoras presentadas por Weber. Obsérvese que se basa en una amplicación del criterio marxista: ya no solo los medios de producción sino también otros tipos de medios que den oportunidades de apropiación de ingresos, rentas, etc.
Además hace jugar ciertos criterios de formación de clases: las clases “sociales” específicas tienen sus propias formas de cohesión, vida interna y de acción clasista. Con ello podría decirse que no todas las clases económicas llegan a ser clases sociales.

TIPOS DE DETERMINACION DE SITUACION DE CLASE
FUENTE DE PODER DE DISPOSICION
CATEGORIAS DE CLASES  POSITIVAS O NEGATIVAMENTE AVENTAJADAS
CARÁCTER DE LA RELACION DE CLASE



PROPIETARIAS
Monopolios de compra-venta de bienes o servicios, patrimonio o capital. Activos reales o financieros.
Privilegios estamentales por títulos educativos
RENTISTAS, PRESTAMISTAS, ACREEDORES
CLASES MEDIAS EDUCADAS
SERVIDUMBRE, DESCLASADOS, DEUDORES, POBRES
FORMA NO DINAMICA DE LUCHA (Esclavistas,  campesinos, artesanos)
Luchan por acceso o la defensa de la propiedad. Desclasados y terratenientes; acreedores y deudores o patriciado y plebe urbana y campesina.
Diversidad interna, solo es homogenea la de los desclasados/desposeidos.






LUCRATIVAS
Monopolios de bienes lucrativos y aseguramiento de oportunidades
EMPRESARIOS
BANQUEROS
PROFESIONALES LIBERALES
TRABAJADORES CON CUALIDADES MONOPOLICAS
CLASES MEDIAS DE CAMPESINOS Y ARTESANOS, FUNCIONARIOS
TRABAJADORES DE CUALQUIER CALIFICACION NO MONOPOLICA
Conducta homogénea:
-intereses inmediatos enemigos (proletarios contra gerentes y no contra accionistas, campesinos contra estado y no contra terratenientes)
- Masificación de situación típica.
-posibilidad técnica de fácil reunión
-dirección clara de intelectuales externos.



SOCIALES
Altas oportunidades de Interacción personal regular y perduración intergeneracional
PROLETARIADO
PEQUEÑA BURGUESIA
INTELLIGENTSIA Y EXPERTOS
PROPIETARIOS Y PRIVILEGIADOS POR EDUCACION
Fragmentaciones internas por calificación. Ideal de ascenso a Intelligentsia mas que a Pequeña propiedad independiente.



Los tipos de bienes (renta o lucro) determinan diversos tipos de cortes de clases. El esquema weberiano limitaba mucho la cuestión de la formación de clases (los estilos de vida homogéneos eran materia del análisis de estamentos) y la cuestión de la eficacia histórica o de poder (en realidad son las asociaciones de dominación y especialmente los partidos políticos los que se encargan de esto, no las clases).

La sociología americana retomó el esquema weberiano pero le adosó la teoría sistémica de los roles y la idea de tendencia hacia el equilibrio basado en las recompensas a la integración y adaptación del sistema.

Parsons ve en las situaciones de clase unas diferenciaciones que reflejan el premio – incentivo que sistémicamente se tiene que dar a aquellos que más contribuyen a la integración y la expansión del sistema. Es el principio de primacía de la integración del sistema: la estratificación se ve íntimamente ligada a la integración. Lo que en Weber podía ser monopolio y coerción en Parsons es un imperativo sistémico por el cual las recompensas o retribuciones a los distintos roles sociales tienen que respetar la contribución que hace cada uno de ellos a la perpetuación y crecimiento del sistema en su conjunto y de los valores normativos que inspiran a los integrantes del sistema.

La estratificación es una función de evaluación sistémica de la actuación de los actores y de la importancia de los roles que desempeñan. Las recompensas materiales (recursos) o simbólicas (prestigio, reputación) tienden a jerarquizar a quienes más aportan a la integración funcional global. La teoría sostiene un principio de correspondencia entre roles y recursos de forma tal que incentive la eficacia social de acuerdo a los fines normativos, obligando  a evaluar la contribución diferencial de las unidades y actores.
Es evidente que este planteo responde defectuosamente a las tres cuestiones heredadas de los clásicos: son los fines valorativos en última instancia lo que justifica las diferencias y no hay bienes o instancias privilegiadas de diferenciación; la formación de clases se reduce a “grupos de estatus” que comparten un tipo específico de recompensa material y simbólica; y no se les asigna papel alguno en el cambio social ni en la acción histórica o política. En todo caso configuran el contexto o paisaje social sobre el que actúan políticos, elites o gobernantes.

La reducción funcional posweberiana no fue el único derrotero de los seguidores de los pasos de Weber.

Dahrendorf es uno de los más grandes teóricos sobre la sociedad clasista industrial y rescata la cuestión del poder como central, además de incorporar varios tópicos típicamente marxistas al análisis. Es un avanzado al situar la teoría de la formación de clase dentro de la teoría del conflicto y el cambio y no al revés. No hay clases sin lucha de clases afirma resuelto en consonancia con el marxismo más combativo.  
Pero contrariamente al marxismo la estructura de clases no proviene de la lógica de la acumulación y la relación capital – trabajo sino, siguiendo la tradición weberiana, de las relaciones de poder efectivas.   Lo importante no es el derecho de propiedad sino el poder de disposición efectiva y el uso de los bienes para diferenciar y excluir. Lejos de la teoría de la integración, Dahrendorf se inscribe en la teoría del conflicto y la dominación.  El demarcador clasista no es ni el mercado ni el capital, sino la distribución diferencial de poder (y exclusión o participación en el poder legítimo) en una asociación de dominación. Es el compartir estas posiciones de manejo de poder sobre bienes lo que da lugar a la aparición de “cuasi grupos” con “intereses latentes”. Son las funciones asignadas en el sistema de poder las que en su interjuego y ajuste terminan moldeando la conciencia y formalizando los intereses manifiestos (psicológicos y materiales) de las clases.
Las CLASES son entonces resultados de una posición estructural-funcional en una asociación de dominación (típicamente la gran empresa capitalista de posguerra) más las experiencias comunes y la acción organizada para defenderse y atacar las posiciones de otros grupos.
La formación de clases tiene tres dimensiones o factores: TECNICOS (facilidad de agrupamiento, de reunión, acceso a recursos, a ideas comunes); POLITICOS (reconocimiento institucional, legalidad); y SOCIALES (contacto regular, reclutamiento, experiencias comunes).
La GRAN EMPRESA con planificación, profesionalización y nuevas relaciones jurídicas que separan propiedad de control y empresa de capital (managers, accionistas) son proclives a la INSTITUCIONALIZACION DEL CONFLICTO (encapsulamiento) y con ello a los procesos de formación de clases.

El neoweberianismo de F. Parkin es curioso porque prescinde por completo de los textos de Weber sobre las clases y recrea la teoría a partir de otro concepto weberiano pero sacado de sus estudios de historia económica: el concepto de acaparamiento de oportunidades y de cierre social. Es el dispositivo de cierre social como poder colectivo de exclusión colectiva el que se convierte en ariete de su concepción de las clases. Cierre social supone un poder de maximizar recompensas limitando a otros el acceso a las mismas, invocando atributos como motivos de exclusión. Es la monopolización por prácticas excluyentes usando atributos grupales que definen a otros como “los extraños” o “ajenos”.

El interés de este punto de partida se potencia porque los rechazados o sea quienes intentan acceder a esos recursos u oportunidades, resisten el cierre con lo que Parkin llama intentos de “usurpación”. El interjuego de cierre y usurpación es la dinámica específicamente clasista y forma las clases en torno al control sobre recursos “valiosos” en distintas épocas = tierra, armas, conocimientos esotéricos, etc. La monopolización de recursos claves deben reproducir y perpetuar esta capacidad de excluir a otros, y las acciones de usurpación que se le oponen siempre son portadoras de nuevos criterios distributivos de “justicia”.

Parkin contra Parsons y Dahrendorf reafirma el apotegma marxista: las clases se forman en la lucha y también que el cierre social más importante tiende a ser el de la propiedad privada de los medios productivos basada en el derecho hereditario. Se opone con ello a la devaluación de la importancia de la propiedad a favor de la división del trabajo y los roles ocupacionales, típicas de la teoría de la estratificación del funcionalismo, y se opone a la exacerbación del poder de mando y decisión que enarbola Dahrendorf.  Se opone en definitiva a la desvalorización funcionalista o weberiana de la propiedad.

En cambio muestra otro tipo de cierre social del capitalismo avanzado: los tìtulos educativos como control de entrada y cierre social sobre posiciones claves.
Finalmente Parkin ofrece análisis de cómo aquellos que intentan usurpar o romper los cierres sociales pueden a su vez ejercer el cierre social sobre otros: los obreros blancos comunistas en Sudáfrica eran racistas, lo mismo los sindicatos irlandeses contra los católicos, etc. A estos fenómenos lo llama el cierre social dual.

Dentro de la tradición marxista los procesos de consolidación o cristalización teórica también intentan disfrazar o suturar contradicciones teóricas.

Ossowski (1969), un marxista polaco, es quien ha leído con mayor detenimiento el potencial explosivo de contradicciones sobre las clases que anida en la obra marxiana. Define al marxismo como una “exorbitante síntesis” omniabarcativa de múltiples disciplinas (sociología, economía, filosofía, historia, política); que mezcla una ética normativa de fines revolucionarios con explicaciones legaliformes positivistas de leyes de desarrollo histórico; que  combina tradiciones multiculturales europeas: economía inglesa, filosofía alemana, y socialismo francés.

Así, la dicotomía básica (burguesía / proletariado) del Marx dramaturgo-revolucionario de algunas obras se acompaña del delicado análisis de clases intermedias del Marx historiador o cronista social de su época.

Sin embargo, hay un criterio tricotómico sistémico en el punto de partida de Marx que sostiene  3 y solo 3 tipos de relaciones de la fuerza de trabajo con los medios de producción, que proviene del cruce del criterio de 1) posesión/desposesión de los medios de producción, con el de 2) si trabajan o no trabajan, con el de 3) si son explotados, explotan o ni uno ni otro. 

Si cruzamos el criterio 1 y el 3 tenemos el siguiente cuadro.


POSEEDORES MEDIOS PROD.
DESPOSEIDOS
EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO


BURGUESÍA
NO EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO


INTERMEDIAS
VENDEN FUERZA DE TRABAJO Y SON EXPLOTADOS

OBREROS
NO VENDEN Y NI SON EXPLOTADOS


LUMPEN

  
Si cruzamos el criterio 2 y 3 tenemos el siguiente cuadro.



NO TRABAJAN Y EXPLOTAN

CAPITALISTAS
TRABAJAN Y EXPLOTAN
PEQUEÑA BURGUESIA CAPITALISTA
TRABAJAN Y NO EXPLOTAN
PEQUEÑA BURGUESÍA INDEPENDIENTE
TRABAJAN Y SON EXPLOTADOS

PROLETARIADO
NO TRABAJAN NI EXPLOTAN

DESCLASADOS


En Ossowski se observa que la combinación de criterios dicotómicos sistémicos tiene líneas de fuga no dicotómicas.

También hay fuertes contradicciones no resueltas en las elaboraciones sobre la lucha de clases: como lucha emancipatoria sempiterna de opresores minoritarios y masas oprimidas, o como lucha entre minorías competitivas por el poder. Engels en el prólogo a “Las luchas de clases en Francia” llega a reconocer por la evidencia histórica que las masas se involucran detrás de minorías, o sea que los oprimidos no son los que se enfrentan de manera directa por su liberación sino al servicio de clases minoritarias. Incluso para algunos marxistas las luchas de las masas oprimidas pueden obstaculizar la lucha progresiva de una minoría adelantada contra una atrasada.  Del mismo modo, la lucha de clases no es necesariamente reducida a luchas entre explotadores y explotados, sino que puede ampliarse a luchas entre intereses contrapuestos en sentido lato. Si la programática revolucionaria va hacia lo primero, los estudios históricos van hacia lo segundo.

Sobre este núcleo incandescente de cuestiones irresueltas el marxismo “occidental” ha derivado en diversas vertientes al combinarse con tradiciones intelectuales o influencia de disciplinas científicas: el estructuralismo, el historicismo y el individualismo metodológico han generado distintos modos de análisis marxista de la cuestión de las clases, de los cuales solo vamos a ver algunas de sus expresiones más reconocidas.

El griego Poulantzas discípulo de Althusser ha sido sin dudas el más brillante teórico de las clases dentro de la corriente estructuralista de los años 60 y 70. Abandona sin mucho ruido la definición leninista clásica centrada en el modo de producción, y dice que las clases no se constituyen en el campo de las relaciones estructurales, sino en el campo de las relaciones sociales, es decir, el campo de los efectos conjuntos de estructuras economico-político e ideológico, las prácticas. El concepto de clase social entonces no se corresponde con estructuras sino con prácticas, específicamente, prácticas de lucha en las que son decisivos dos conceptos específicos: intereses y poder.

Sin embargo, el papel de las estructuras sigue siendo una clave de análisis insoslayable a través de lo que él denomina la doble articulación del concepto de clases con las estructuras: las estructuras delimitan la capacidad de las prácticas de transformar las mismas estructuras. Las prácticas antagónicas donde se dirime poder e interés pueden agrupar a los agentes en clases y sus luchas cambiar la historia, pero solo hasta el punto en que las mismas estructuras (relaciones de producción y fuerzas productivas) las limitan.
Según este planteo las clases se constituyen en la lucha de clases integrando los niveles económico- político- ideológico, limitadas por las relaciones estructurales en cuánto agentes con eficacia histórica.  

El marxismo analítico representado aquí por el recientemente fallecido y asiduo visitante de nuestro país y nuestra universidad, E. Olin Wright, ha introducido en el marxismo los principios del empirismo lógico, el individualismo metodológico y la teoría de juegos estratégicos. Las clases se definen por el tipo de estrategias que están obligadas a realizar al tener (o no tener) acceso a algún bien estratégico: los medios de producción, la tierra, los medios de crédito, los conocimientos y la tecnología, etc. Comprar y vender fuerza de trabajo, hipotecar o prestar bienes propios, o comprar y vender saberes o técnicas son los comportamientos que nos constituyen como clase. Son los intercambios no exentos de lucha y antagonismo los que definen las clases. En este contexto realizan su aporte para entender desde el marxismo el fenómeno de la despolarización de la estructura de clases y la emergencia de las llamadas clases medias, con sus “posiciones paradójicas”.

El artículo de Przeworski, también expresión del marxismo anlítico, muestra que la imagen de la sociedad de clases del marxismo originario se basa en la homogeneidad de la masa amorfa de clases bajas a mitad del Siglo XIX  en que las posiciones respecto de los medios de producción coincidían con una segmentación nítida y catastrófica de la población entre ricos y pobres. La condición de propiedad definía per se la situación en la vida social. Sin embargo, hacia fines de siglo XIX se puede observar una incipiente clase media (trabajadores no manuales, con pequeña propiedad, educación, etc.) que consume lo que no produce y la lucha de clases organiza el excedente con amplios grados de libertad respecto del proceso de acumulación capitalista. La determinación política ideológica de las clases medias a través de las luchas incide sobre los procesos de acumulación / distribución. Hay efectos continuos de las luchas por organizar la sociedad y no son sujetos continuos que emanan de realidades estructurales sino que se reconfiguran dinámicamente. Las clases en lucha son efecto de luchas de clases. Las luchas mejoran salarios y distribución de la propiedad inmueble, la educación y las pensiones, con ello se reconfigura la estructura de clases.  Las clases mismas se definen en torno a las luchas: lucha sobre clases en vez de lucha entre clases. ¿Las clases medias son parte o no de la clase trabajadora?, ¿son una tercer clase enfrentada con la burguesía y el proletariado?, ¿o son simples fieles servidores de la burguesía?, son cuestiones en torno a las que hay una lucha de clases.

Las vertientes historicistas representadas aquí por E.P. Thompson, el principal historiador marxista británico, conocido por revolucionar la historia obrera y popular, partiendo de la radical disociación entre la cultura y la política de los de arriba y los de abajo. Aboga por un reconstruir la visión histórica desde abajo. Entiende que la Clase “es definida por los hombres al vivir su propia historia” como única definición. Por tanto es una categoría histórica, aunque parte de supuestos de estructuras, determinantes objetivos, relaciones de producción. Es también una categoría heurística que permite organizar la base empirica de investigación histórica, sobre todo cuando “Clase” no es una categoría presente en la época ni usada por ningún agente histórico concreto.

Thompson reivindica a Marx en tanto respeta este carácter  histórico de clase,  pero no a Lenin que plantea una proyección geométrica de las relaciones de producción como única forma de constitución de clase. Rechaza el estructuralismo que prescinde de la historia en la formación de clase. Clase en su uso heurístico es inseparable de lucha de clases. Se ha prestado mucha atención a clase y menos a lucha, que es previo y mucho más universal. “No hay gentes que miran en derredor, encuentran al enemigo y comienzan a luchar. Se encuentran en sociedades estructuradas en modos determinados principal pero no únicamente por modos de producción; experimentan la explotación; identifican intereses antagónicos;  comienzan a luchar y en el transcurso se descubren como clases”. La conciencia es el último paso no el primero. La clase no está instantáneamente presente porque lo profese un modelo teórico. Es un gigantesco error creer que existen clases independientemente de sus relaciones y luchas, “no luchan porque existen sino existen porque luchan”. Las Clases acaecen al vivir los hombres y mujeres sus relaciones de producción y experimentarlas modelando la experiencia culturalmente. Clase se define a sí misma en su acontecer. No hay modelo universal de formación de clases.

Finalmente, no hay forma de evitar el abordaje de los autores más arraigados en el estudio de las clases sociales en los últimos 40 años que tienden a una convergencia entre los enfoques weberianos y neoweberianos, y los diversos enfoques provenientes del marxismo. Encabezados por Bourdieu, intentan desarrollar una sociología constructivista de las clases en la que se ensamblan de manera ecléctica y secuenciada a la manera de capas superpuestas las diversas dimensiones “enclasantes”. La teoría del campo en Bourdieu y la teoría de los factores mediatos e inmediatos de estructuración de clases de Giddens son ejemplos acabados. 

Para Bourdieu los agentes dirimen, tanto individual como colectivamente, a través de relaciones de cooperación o conflicto en campos específicos, sus oportunidades de apropiación de los distintos  tipos de "capital" (económico, social y cultural) que sirven para realizar prácticas más efectivas de predominio en cada campo. La posibilidad que los agentes hagan distintas "apuestas", "tomas de posición", para disputar formas diversas de capital supone un importante recurso que es el de "conversión" entre tipos de capital: los agentes pueden intentar mejorar su posición cambiando capital económico por capital cultural, o capital social, etc. Los mecanismos de socialización y educación o inculcación en familias y escuelas o instituciones que ejercen violencia simbólica hacen que haya lo que el llama "incorporación de habitus" que hacen que los agentes se desempeñen para reproducir las prácticas de apropiación adecuadas que perpetuan el predominio o la situación de subordinación de dónde provienen. Las clases se reproducen intergeneracionalmente a través de los habitus incorporados. 

Para Giddens, la propiedad, la jerarquía de autoridad, el dominio de conocimiento o habilidades técnicas, los estilos de vida y consumo, se superponen para ir ensamblando las clases como formas de actuación y de conciencia comunes. En una suerte de teoría catch all, o toma todo, omniabarcadora y ecléctica, se multiplican los criterios de enclasamiento de la población. 

La articulación de la propiedad económica con las relaciones técnicas de producción y la autoridad, la tecnología, y los estilos de vida y consumo, proveen criterios amplios omniabarcadores lo suficientemente flexibles como para analizar material empírico diverso. Sin embargo, en mi texto (Gomez, 2014) se puede ver que el eclecticismo en realidad termina multiplicando los problemas irresueltos en los puntos de partida primitivos de Marx y Weber que se hacen converger.



lunes, 4 de mayo de 2020

Devolución TP 1


Devolución TP 1

Excelentes los dos ejercicios propuestos porque son casos que permiten empezar a "jugar" con las categorías analíticas. Las observaciones que hago están lejos de intentar refutar sus propuestas sino justamente "estirar" el juego, es decir, problematizar, hacer más preguntas. Por supuesto pueden seguir comentando o si quieren discutiendo esta devolución. 

Federico Lopez

Excelente la aplicación del esquema de 2ble negación del joven Marx al caso del  TIPNIS en Bolivia bien concreto y bien recortado en cuanto a los polos que se enfrentan. El conflicto se desdobla entre, por un lado, la disputa por el territorio entre dos tipos de pueblos indígenas, uno excedentario de producción ganadera y de coca, y otro de subsistencia. Ambos como contradicción a nivel de existencia.  Por otro lado, el conflicto por el modelo de desarrollo que se describe como "neoextractivismo vs. buen vivir", tomado como contradicción a nivel esencia o género. Sin embargo, no es del todo claro el posteo que insinúa pero no lo hace directamente que los pueblos campesinos mercantilizados adhieren a la ruta y los otros no mercantilizados o de subsistencia, se oponen. En ese caso (desconozco esto en los hechos) hay un problema: ambos polos principales tienen “subpolos” en actores sociales indígenas con distinta organización económica. Si es así no hay una doble negación sino una sola que se expresa más ideológicamente como buen vivir/neoextractivismo y otra expresión más social como grupos con distintas formas económicas que apoyan a cada uno de los dos polos.  Pero no habría dos formas de negación. La pregunta persiste: qué clase de contradicción hay entre buen vivir y neoextractivismo desarrollista?. El buen vivir parece ser un principio con una realidad propia independiente e incluso anterior históricamente al desarrollismo. Pero ocurre que los antagonismos sociales contrariamente a los filosóficos son dinámicos, es decir, se transforman con su despliegue. Es claro que más allá de tradiciones y raíces culturales comunitarias que sustentan el sumak kwasai  también las comunidades están atravesadas por aspiraciones de modernización (G. Linera sorprendido porque en algunas comunidades indígenas aisladas, no creo que sean las del TIPNIS pero igual es indicativo, que lo recibían con los celulares en alto). No afirmo nada pero lo dejo como para seguir reflexionando: en qué medida el proceso de cambio social económico  y político cultural que encarnó Evo no hace que estos polos no se conviertan en interdependientes, al menos algunos aspectos y, por tanto, como mediados que se realimentan por su opuesto. Los movimientos más indigenistas ambientalistas se alimentan de enfrentar las iniciativas de empresas y gobiernos con implicancias de daño ambiental y cultural. El hecho de que las banderas del buen vivir sean sostenidas por un gobierno popular con políticas crudamente extractivistas en este caso, muestra la interdependencia desde el polo opuesto. Es decir, el extractivismo no se puede presentar sin contener a su opuesto para legitimarse. El buen vivir tampoco podría poder sostenerse al menos políticamente al margen de la modernidad al menos en algunos de sus aspectos. El análisis de las contradicciones sirve para problematizar también las oposiciones superficiales, es decir, las oposiciones presentadas por los que encarnan cada uno de los polos. Las racionalizaciones de los actores no agotan el sentido de los antagonismos. Como decía Marx que lo llame León al perro no lo convierte en perro. Que una realidad se “declare” (operación típicamente del campo ideológico) independiente de otra y la enfrente no significa que el análisis del antagonismo tenga que detenerse allí. En la medida que las expresiones del buen vivir aparecen solo para enfrentarse a proyectos gubernamentales y empresariales muestran una dependencia de ellas. Al revés, si los proyectos desarrollistas para hacerse posibles no pueden prescindir de las comunidades indígenas ya sea como mercados o como fuerza de trabajo, o necesitan su consentimiento político, también va a demostrar cierta dependencia de ellas. En estos casos serían antagonismos existenciales, los polos al menos en parte se van a realimentar en la lucha. En la medida que estos proyectos no necesiten de las comunidades y las arrasen o destruyan entonces el antagonismo sería esencial, al igual que si las comunidades fueran integrando progresivamente territorio bajo un régimen de producción desmercantilizador y amenazara al capitalismo y al estado desarrollista.


Lucía Pérez
El TP sobre el movimiento estudiantil en Colombia excede la consigna, lo que por supuesto es motivo de elogio. Extraordinario lo que contás sobre la estratificación de la población por categoría de vivienda para el pago de los servicios públicos. Es claro que una diferencia económica basada en una estimación del valor patrimonial de un bien como la vivienda sea sancionada administrativamente por el estado y que la gente la empiece a tomar como punto de referencia para medir sus oportunidades en el campo económico y social, sumado al hecho de que el ingreso a la universidad sea pago para las clases altas y dificultosamente financiado para el resto, muestra una situación de inmovilidad intergeneracional de la estructura de clases: es decir, se reducen las posibilidades de ascenso social sobre la base de las acreditaciones educativas superiores, que es el principal canal de ascenso para las clases medias. Como señalás acertadamente, esta segmentación estatal de la población en 6 categorías, por un lado, y las barreras a los estudios universitarios sumado a la represión como método de control político, por el otro, muestra una especie de tendencia a la estamentalización o al abandono de un sistema específicamente clasista de diferenciación social, que necesariamente debería ser abierto y móvil. 
La observación a hacer es: la cuestión del contenido clasista de estas luchas estudiantiles no pueden describirse simplemente como el estudiantado como “clase en lucha”. Recomiendo la lectura de Gurvitch y también mi propio libro en diversas partes, las clases no son grupos (viejo reflejo heredado del marxismo con la ecuación clase=obreros de fábrica), son en todo caso  supra agrupaciones, es decir, aglutinaciones difusas de muchos grupos concretos. Desde este punto de vista subsiste la pregunta cómo describir el carácter de clase de las movilizaciones estudiantiles. Qué horizonte de grupos aunaron estas movilizaciones, qué tipo de antagonismos catalizaron y qué polos se articularon, cómo las autoidentificaciones por categorías impositivas operan en este contexto. Tengo entendido por ejemplo que se movilizaron también estudiantes de las principales universidades privadas por lo que no podría entenderse como una movilización de clases medias pobres. En definitiva, el análisis de antagonismos clasistas sirven para hacerse preguntas o para no quedarse con las correspondencias inmediatas entre actores sociales, intereses y acciones.

Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas

 2 Links para la bibliografía Unidad 5   https://drive.google.com/drive/folders/1fFl4eZkp5OLyNMZZslu7sR1PMLY8p66z?usp=sharing https://drive....