“Los jacobinos negros”
C. L. R. James
“Fuera cual fuese el origen de un hombre, sus antecedentes o su carácter, su piel blanca lo convertía aquí en una persona distinguida” (James:2003:46)
C. L. R. James, en “Los Jacobinos negros”, analiza el proceso que posibilitó la independencia de Haití entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Escribe sobre este proceso revolucionario desde una perspectiva marxista. Su postura no se reduce a un análisis economicista, integra posturas sobre la identidad que pueden ser relacionales y no esencialistas y con perspectiva histórica, análisis que permite vislumbrar procesos sociales racialmente estructurados en los que están presentes las clases sociales.
Haití se independiza formalmente de Francia el 1 de enero de 1804, siendo el primer país de América Latina en hacerlo. La particularidad del proceso haitiano radica en que Haití fue el único país latinoamericano que como consecuencia de una una exitosa revolución de esclavos negros, luego se constituirá en una nación. La referencia que no podía faltar, en Los jacobinos negros remite a la participación de una de las figuras más importantes: Toussaint L´Ouverture – antiguo esclavo y posteriormente líder de la revolución. Los ex esclavos organizados por los franceses -con oficiales y jefes africanos, entre los que destacaba Lóuverture, derrotan primero a las fuerzas británicas en guerra con los franceses. Cuando Napoléon decide encauzar el orden en la colonia, fracasa finalmente con las milicias haitianas. Cabe destacar la utilización de los ex esclavos de las formas organizativas dispensadas por los franceses, acervo militar que posibilitó el triunfo de los esclavos de Santo Domingo que terminaron derrotando a las milicias francesas.
James toma como referencia un momento importante de la formación capitalista, a saber, La Revolución Francesa de 1789, que importó a la colonia los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, bandera que fue levantada en la isla para abolir la esclavitud.
James, en su detallado análisis de la sociedad haitiana, analiza tanto la estratificación social y las clases en conflicto, que incluía: esclavos: mulatos y negros (que van tejiendo alianzas según sus propios intereses), plantadores, colonos, la aristocracia francesa, monjes, curas, comerciantes, la burguesía marítima (grandes blancos), los pequeños blancos: notarios, abogados, artesanos y tenderos. El antagonismo negro/blanco era un signo distintivo de diferenciación entre europeos y africanos y esta diferenciación quebraba los lazos entre negros y mulatos: “Las ventajas de ser blanco eran tan evidentes que el prejuicio racial contra los negros permeaba la mentalidad de los mulatos. [...] Los esclavos negros y los mulatos se odiaban entre sí... [...] Los negros libres, en términos comparativos, eran escasos, y tan despreciada era la piel negra que hasta un esclavo mulato se sentía superior a un negro libre” (James 2003: 55).
Aunque destaca la figura de Toussaint L´Ouverture, la explicación de James no se centra en el rol de los individuos en los procesos históricos. Los hombres afirma, actúan según les es propicia la historia “Las grandes personalidades hacen la historia, pero solo la historia que les es dado hacer. Su libertad de acción está limitada por las necesidades de su entorno” (James:2003:18). En este sentido, Toussaint L’Ouverture no fue quien hizo la revolución, sino que fue la revolución la que lo hizo a él (2003:18). En este sentido, estas tensiones raciales, según James, hacen que la preponderancia de la “clase”, pierda peso ante el hecho de la pertenecer o no a tal raza u especie. Pero, el análisis de James consiste en una combinación entre las tensiones de raza junto a explicaciones económicas. La amalgama entre “clase” e “identidad racial” posibilitó la emergencia de un sujeto político. Los esclavos y mulatos se aproximaban a un “proletariado moderno”, en este sentido, destaca su carácter de “clase” “Los esclavos trabajaban en la agricultura y su objetivo, como el de los campesinos revolucionarios en todas las latitudes, era el exterminio de sus opresores. […] los aproximaba a un proletariado moderno más que a cualquier otro grupo de trabajadores de la época” (James:91).
Bibliografía: C.R.L James ([1938] 2003) Los jacobinos negros. Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití. Fondo de Cultura Económica, Turner, Madrid.
Consigna:
En base a los textos del Taller leídos hasta el momento establezca en no más de dos carillas de extensión matices, similitudes y diferencias entre el concepto de clase que utiliza C. L. R. James y al menos dos de los autores trabajados. Link para acceder al texto de James https://drive.google.com/file/d/1-6EPAKKJ0H5HWtYuouW_bmxJOIotntUz/view?usp=sharing
Afirma James que a los individuos de diferentes razas, clases y condiciones que componían la población inicial de Santo Domingo se había añadió, con el transcurso de los años, un elemento más cohesionado, los vástagos de la aristocracia francesa. Estos sujetos, privados de poder político por Richelieu y convertidos por Luis XIV en un apéndice decorativo y administrativo de la monarquía absoluta, los jóvenes descendientes de la nobleza francesa encontraron en Santo Domingo ciertas oportunidades para reconstruir sus maltrechas fortunas y vivir la vida de magnate rural que ahora Francia les negaba.
ResponderEliminarEn Santo Domingo, componían una útil capa de la sociedad blanca y contribuían a cimentar una sociedad compuesta de tan desiguales y heterogéneos grupos. Al principio la derecha marcó el rumbo que más le interesaba, pero la cuestión colonial causaba continuas divisiones en la burguesía, la forzaba a dudar acerca de sus acciones contrarias a sus discursos.
Los esclavos trabajaban en la agricultura y su objetivo, como el de los campesinos revolucionarios en todas las latitudes, era el exterminio de sus opresores. Pero sus condiciones de vida y de trabajo, los aproximaban a un proletariado moderno más que a cualquier otro grupo de trabajadores de la época, y el levantamiento fue, por tanto, un movimiento de masas metódicamente preparado y orquestado.
En la descripción que hace James acerca de los grupos que habitaban Santo Domingo en la época colonial, pone énfasis en el elemento racial como principal marca distintiva, sobre todo en la descripción que realiza de los mulatos y su desprecio por los esclavos negros provenientes de África. Es posible pensar que el trabajo esclavo, la condición de esclavitud es el motor que pone en marcha la rebelión, pero creo que al comparar James a los esclavos con un proletariado moderno comienza a tratar a los esclavos como parte de la estructura de clases de una sociedad capitalista.
En los inicios del capitalismo moderno se establece una jerarquía racial para obtener el trabajo de los oprimidos, por lo cual no son proletarios porque no tienen ni siquiera el derecho a morir de hambre. El esclavismo es clave para comprender la dinámica social de la colonia, peor la desigualdad racial no explica por sí misma la existencia y pervivencia del sistema esclavista.
La raza es una construcción social que toma como punto de partida una diferencia fenotípica para establecer una dominación de clase, en este caso, en los inicios del sistema capitalista de producción.
Jelin (2014) recorre varios trabajos realizados por teóricos latinoamericanos en los cuales se plantean diferentes dimensiones de la articulación de múltiples formas de desigualdad, como la raza y la clase social. La autora, citando a Stavenhagen (1969), afirma que el sistema colonial funcionó en dos niveles, uno entre la metrópoli y la colonia, y el segundo dentro de la colonia. Los franceses desplazados de sus posiciones en la estructura social vieron en Santo Domingo la
posibilidad de establecerse como clase dominante, o como un estrato debido a su imposibilidad de ser modificado, pero la relación entre colonizador y colonizado no fueron de imposición directa sino que se vieron enfrentados a la condición humana de los esclavos, que a pesar de la pérdida de libertad podía rebelarse contra la opresión.
ResponderEliminarJelin (2014) se distancia de James cuando piensa que la forma colonial de explotación pervivió a la formación de una sociedad de clases debido a que James compara la rebelión de los esclavos como una rebelión de masas. Para Jelin la experiencia colonial no proveyó experiencias significativas y útiles para conformarse como clase en una sociedad capitalista, aún con todas las contradicciones que presentan los casos latinoamericanos.
Afirma Holloway que la constitución de la clase puede verse como la separación entre sujeto y objeto. El capitalismo es la separación violenta, cotidianamente repetida, del objeto respecto del sujeto. La violencia de esta separación no es sólo característica del período temprano del capitalismo sino que es su misma esencia.
Según Holloway la identidad de la clase trabajadora debería verse como una no identidad, como la comunión de la lucha por no ser clase trabajadora. Para aquellos que se benefician materialmente con el proceso de acumulación es más fácil vivir dentro del fetichismo, pero para quienes el elemento de contrariedad está mucho más presente es para aquellos cuyas vidas están trastornadas por la acumulación. Es posible pensar que el componente racial, al que James le otorga un peso significativo por sobre la dimensión de clase es una lucha por la no identidad racial. Distingo raza de etnia haciendo hincapié en la raza como construcción para la dominación de un grupo.
Para James lo específico del caso que analiza es la pertenencia a una raza específica, pero creo que es posible pensar que la raza es un invento moderno, con efectos muy reales, por supuesto, pero que está ligada al surgimiento del capitalismo y la necesidad de la explotación del trabajo en una determinada forma.
En la acción política de los esclavos negros se conjugan la identidad racial, pero la raza es la construcción de otro que impone a los esclavos. James le otorga un peso significativo a la dimensión racial, que sin duda alguna lo tiene, pero creo que necesariamente hay que hablar de explotación capitalista aún en esta época y latitudes.
En este brevísimo espacio intento responder a la consigna quizá con más preguntas que respuestas. Creo que no es tan clara la definición de clase que hace James, o al menos no es transparente. Las contradicciones internas de la burguesía francesa permiten pensar que James tiene más en cuenta de lo que expone la estructura de clases de la metrópoli y de la colonia para interpretar la rebelión de esclavos.
Esta muy interesante el contrapunto con Jelin. Tu lectura de James muestra la sensibilidad a las distintas articulaciones fluidas entre clase, raza y entre colonia y metrópoli. No me queda claro la inspiración de Holloway para afirmar la "la lucha por la no identidad racial" pero parece una idea interesante. La identidad racial si permite un reclamo colectivo por la igualdad o por la derogación de la esclavitud, en realidad estaría pugnando por ser reconocidos en otro sistema de diferencias, a saber, el de clases en sentido estricto. Aunque No se si es la misma lectura que vos estàs haciendo.
EliminarJames (2003) hace una descripción de las guerras de independencia de Haití que, al analizar la estructuración de las razas desde un prisma clasista, permite detectar simultáneamente la división de la sociedad, en grupos, y la articulación (circunstancial pero no aleatoria) de los grupos, según el momento histórico de la sociedad. La línea divisoria, exterminados los aborígenes, es, no ya nativos vs extranjeros, sino blancos (criollos descendientes de hispanos, franceses y holandeses) y negros (africanos, criollos descendientes de africanos, mestizos y mulatos). Así como los blancos están segmentados socialmente entre pequeños, grandes, burócratas y segundones, los negros pueden ser esclavos y, en muy menor medida, libres. Lo interesante es que las razas eran parteaguas en la sociedad. Así las cosas, no eran clases en sentido estricto, sino meras castas. Pero, simultáneamente, ciertos padrinazgos, que podían alivianar las condiciones de existencia de los negros, y la “reconsideración social” (a falta de eufemismo mejor) derivada de conductas contra-racistas, como las interacciones sexuales, relativizaban el peso de la “castificación”. De hecho, por efecto de una riqueza desproporcionada, la acumulación de patrimonio en manos de ciertos mulatos habilitaba, en la antesala de la crisis del Ancien Regime, determinados intercambios con la minoría blanca. Intercambios que ni tenían el sentido mercantil moderno ni disipaban el segregacionismo racial, de ésta contra aquellos, pero que, vista la época, expresaban una reconfiguración de la sociedad local en clases. Incluso, llegadas las guerras de independencia, los blancos franceses se enfrentarían mutuamente, replicando la lucha metropolitana entre los estamentos, mientras los negros se articularían, también mutuamente, cobrando una conciencia de clase que, a la raza, impondría el criterio de la posición social. Criterio enlazado a una aspiración colectiva.
ResponderEliminarHaciendo abstracción de la raza, encontramos, en el proceso descripto por James, elementos ya vistos en Thompson y Portes. Si el primero ve a las clases como articulaciones-en-lucha, el segundo las toma como categorías heurísticas.
ResponderEliminarAnalizando un caso fundamentalmente distinto de configuración social y contexto político, Thompson postula que la erosión de las formas paternalistas de control no significan necesariamente una crisis del régimen vigente, ya que las fisuras sociales suelen empezar por cuestiones horizontales, no verticales. Vale decir, en sus términos, Haití enfrenta, al menos desde Mackandal en adelante, el doble fenómeno del cimarronaje y las rebeliones esporádicas sin que, por ello, se quiebre la dominación social de base esclavo-racista. Que tal dominación tuviera los matices ya comentados, no debilita el control social de los blancos en todo regla. A su vez, aquel doble fenómeno no nace en un conflicto explícito entre castas, sino en la unidad de percepción que, sobre su lugar en la vida, alcanzan los negros. Por eso, muchos optan por la huida a las sierras, antes que por la rebelión armada. Que la huida fuera vista como punto de partida de la reacción colectiva, en los casos que así ocurriera, no le quita su sentido de resistencia elusiva, a la dominación y sus estragos.
Portes, por su parte, hace una definición nominalista de la clase social, con la que puede cuestionarse un párrafo de James: después de la fallida revuelta de Mackandal “los esclavos parecían eternamente resignados” (p.33). “Parecían” porque, pensándolos como clase (revolucionaria) contradecían las expectativas a ellos asignadas, del mismo modo que se revelaban “resignados” en el s.XVII porque James los piensa a la luz del resultado histórico final que obtuvieran sus descendientes. Portes agregaría que, pese al proceso de lucha de clases, no es correcto suponer que el mismo fenómeno produce los mismos resultados en todos los grupos. Y en esto James parece estar de acuerdo con él, pues, tras el 10 de Agosto, los blancos cerraron filas pero siguieron sin constituir un frente monolítico contra la colonia alzada. Jugando con la perspectiva de James, podemos decir que reaccionaron como clase sin alcanzar (o actuar con) plena conciencia de momento y lugar. Incluso, James escapa a algunas de las críticas de Portes contra el marxismo estructuralista. Cuando explica la política de terrorismo calculado, aplicada por el blanco sobre el negro en Haití, remite a la concepción weberiana del poder, recuperada por el nominalismo. Y cuando comenta la posibilidad de ciertos esclavos de comprar su libertad, asume que la pertenencia de clase no es el único parámetro explicativo de la estructura social, punto con el que también acuerda el nominalismo.
Espectacular la relación que haces con Portes y con Thompson. Muestra la fluidez de las determinaciones cruzadas entre distintas fuentes de desigualdad social. Raza y clase, incluso esclavismo y capitalismo, incluso colonia y metrópoli articulan antagonismos de maneras sumamente diversas y cambiantes.
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