sábado, 18 de abril de 2020

TP 1 Unidad 1 (entrega 24/4)


TRABAJO PRACTICO 1 Unidad 1 (colgar antes del 24/4)

Elija uno y solo uno

DIFICIL
Elija un antagonismo social extraído de un caso o proceso histórico a elección o de algún proceso de movilización o conflictividad social contemporánea (preferentemente de A. Latina –en adelante Abya Yala- o Argentina) descríbalo brevemente en términos de los polos enfrentados y trate de analizarlo en términos del esquema marxiano de la doble negación (determinaciones opuestas de existencia; determinaciones opuestas de esencia).

MODERADO
Infórmese periodísticamente de las movilizaciones recientes de estudiantes en Chile y Colombia, o de las protestas indígena campesinas en Ecuador (un caso solamente) e intente describir a los grupos movilizados teóricamente como clases, estamentos, estratos.

FACIL
Proponga lo que crea que es una clase social de nuestro país e intente describirla en términos de los atributos de G. Gurvitch.

  

9 comentarios:

  1. Tomando el caso TIPNIS en Bolivia vamos a describir los polos identificables.
    El TIPNIS es un territorio indígena, cuya ocupación es reconocida, a más de cincuenta naciones aborígenes, por la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. Concentra la fauna regional y regula los ciclos de lluvias. Históricamente, fue disputado entre aborígenes nativos y aborígenes foráneos, instalados en él desde los ‘80, básicamente cocaleros y productores de ganado. Siempre primó un conflicto económico, ya como oposición de mecanismos de reproducción, ya como disputas por la ocupación del suelo.
    El proyecto de construir una ruta nacional atravesando el parque, en el marco de una economía neoextractivista, polarizó a dos grupos, a favor y en contra. Vamos a aplicar a este caso la diferenciación marxista entre determinaciones de existencia y de esencia.
    La disputa, como dijimos, había enfrentado a dos conjuntos de naciones aborígenes, disociables analíticamente por sus formas de existencia: pueblos con economía de subsistencia (residentes nativos) y pueblos con economía de excedentes (productores de coca y ganado asentados), diferenciación análoga a la que encontramos en Marx (1978) como polos Norte y Sur, vale decir, extremos de un mismo principio, por caso, la población aborigen del TIPNIS.
    Ahora bien, la CP garantiza el Vivir Bien, concepto que cuestiona la explotación intensiva del medio ambiente, que tiene expresiones análogas en pueblos originarios de otros países de Abya Yala, y que abrió en Bolivia la posibilidad de un modelo de desarrollo alternativo, no antropocentrista y acumulativo, sino supeditado al respeto a la integridad de la Pachamama. En consecuencia, la disputa sobre la ruta del TIPNIS (concretamente, los temores a la explotación depredatoria que habilitaría) terminó polarizando a las naciones aborígenes entre quienes tienen una relación crematística con la naturaleza, realizando una valoración mercantil; y quienes reafirman una relación con la naturaleza respetuosa de sus tiempos y limitaciones, enarbolando el principio de que el hombre forma parte de (en vez de estar sobre) ella. Prescindiendo de los apoyos que cada parte recabó entre la población blanca, es una situación equivalente al antagonismo entre Polo y No-polo, donde el conflicto elude toda mediación.
    Las denuncias que los residentes nativos formulan desde 2011 reeditan un conflicto de los ‘90, cuando el cierre de minas metalíferas había propiciado asentamientos, dentro del parque, de grupos foráneos. Lo que ahora se rechaza es el estímulo que generaría la ruta a la explotación maderera y la búsqueda de petróleo y gas, factores de deforestación y desplazamiento.
    De la unidad de las partes, contrarias por sus mecanismos de reproducción, cuyo enfrentamiento había tendido a perpetuar sus principios de realidad, emergió un nuevo principio, que no contempla mediación entre los polos y decanta por la contradicción entre dos modos antitéticos de ser y estar, cada uno de los cuales anula al otro. El proyecto en el TIPNIS transforma a las clases en sí (comunidades divididas según los modos de producción de sus condiciones materiales de existencia) en clases para sí (comunidades luchando por garantizar su existencia, habiendo asumido que cada una es incompatible con la opuesta).
    Aunque, en tanto fenómeno contemporáneo, no es una mera dicotomía sobre la propiedad de medios de producción, ni una etnificación de las clases (ya que la polarización no obedece a un conflicto interétnico ni impide el acercamiento entre pueblos originarios y población blanca dentro de cada polo), es pertinente recordar a Gurvitch (1971): las comunidades emergieron de hecho, es decir, al margen de los colectivos indígenas institucionalizados; revelaron una condición de clase compartida, despertando la solidaridad de poblaciones externas al parque; y expresaron dos formas de vida antitéticas e inconciliables. Como aclara Crompton: “El concepto de relaciones antagónicas de clase de Marx no se basa únicamente en la propiedad y la carencia de propiedad” (1994:44).

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  3. https://docs.google.com/document/d/1mG9idjqpCkIhzEg-c77zeLCL-WX_4WGGFodQ9gZXV7k/edit?usp=sharing

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  4. Profesores, compañeros, dejo el enlace al tp porque no conseguí subirlo de otra manera. No manejo con comodidad las herramientas tecnológicas ni el concepto de antagonismo de clase, por eso el tp esta planteado a modo de hipótesis de trabajo. El text utilizado fue el de Gómez (2014) de los optativos, el cual no había leído ni utiilizado para el comentario anterior. Saludos

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  5. Pérez, Lucía
    Primer cuatrimestre 2020

    El presente trabajo tiene por objetivo presentar un inicio del análisis de las protestas y movilizaciones de estudiantes universitarios en Colombia, sucedidas entre enero de 2019 y febrero de 2020, presentándolas como un ejemplo de lucha de clases en la actualidad. Para desarrollar dicho objetivo se realizó una búsqueda de información periodística y una entrevista a un estudiante universitario de Bogotá.
    Las movilizaciones estudiantiles sucedidas entre enero y noviembre de 2019 tienen varias causas, varios antecedentes. Especialmente para pedir por presupuesto y para que se desmonte el ESMAD, el escuadrón antidisturbios que se excede en la represión y en unión con las causas por asesinatos de indígenas y líderes sociales. Todo eso fue en enero, luego en octubre, un escándalo de corrupción en la Universidad Distrital, que es una universidad pública, un funcionario hace un desvío de casi 2 millones de dólares para gastos personales, a su propio órgano de la universidad. Se unió al reclamo la Universidad Javeriana, que es privada y se dieron una serie de hechos desafortunados de vandalismo, contra el edificio de la institución de créditos estudiantiles, el ICETEX. En ese momento ya había ciertas tensiones anteriores que parecían explotar, mucha gente queriendo decir basta, porque en Colombia estudiar se vende como un derecho pero es un privilegio. Las personas que acceden a una universidad de calidad tienen que pagar muchísimo dinero, y si no entrar a una universidad pública a la cual no todos pueden ingresar, o pedir un préstamo al ICETEX que se paga toda la vida, que es mi caso. Ese es el contexto de las protestas. La educación debería ser un derecho de todos (Juan, estudiante universitario de Bogotá).

    Los estudiantes de instituciones públicas, privadas, institutos técnicos y tecnológicos realizaron la mayor movilización durante el conflicto, el jueves 31 de octubre. Aquella masiva jornada de protestas que se sumó a las movilizaciones realizadas las últimas semanas (“Noche de máscaras”, la movilización nacional de estudiantes para el 31 de octubre, El Espectador).
    A las movilizaciones también se le sumó el cese de actividades de estudiantes de la Universidad Industrial de Santander (UIS) hasta el primero de noviembre, y la declaración de Asamblea Permanente con cese de actividades de la Universidad Pedagógica Nacional, por lo cual el conflicto tomó dimensión nacional (“Noche de máscaras”, la movilización nacional de estudiantes para el 31 de octubre, El Espectador).
    En la Universidad Distital, en la cual se inició el conflicto, después de tres meses de paro, los estudiantes retomaron las actividades académicas el 10 de febrero de 2020 para terminar el segundo semestre del 2019 (En calma transcurrió el regreso a clases en la universidad distrital, El Tiempo).
    El cese de actividades se levantó luego de que el Consejo Académico de la Universidad Distrital aprobará la asamblea universitaria, un espacio que otorgará mayor participación a la comunidad académica (En calma transcurrió el regreso a clases en la universidad distrital, El Tiempo).
    Las ciudades en Colombia se dividen en estratos. Del uno al seis. En los más bajos, el uno, dos y tres viven los ciudadanos que reciben subsidios en los servicios (agua, gas, luz). En los más altos, el cinco y el seis, quienes pagan esas ayudas con facturas superiores a su consumo. El modelo, único en el mundo, se ideó a mediados de los noventa, en un país que en ese momento tenía tasas de pobreza cercanas al 40%, según datos del Banco de la República. Tres décadas después, el principio solidario que pretendía regir la ley se ha pervertido y los ciudadanos se identifican por el lugar en el que viven. La segregación se ha acentuado y la situación parece haber derivado en una suerte de sistema estamental (Marcos, 2018).

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  6. Para decidir a qué estrato pertenece un ciudadano, el Estado se limita a evaluar la fachada de su casa, los materiales con los que está construido el techo y las condiciones en las que se encuentra la vía frente a la vivienda. Tres décadas de estratificación en Colombia han ido construyendo un imaginario colectivo que pone al lugar de residencia como principal atributo del ciudadano. El estrato sirve como principal criterio de clasificación de los sujetos en torno a las expectativas de vida, oportunidades, lo estético, ideológico, y otras cualidades (Marcos, 2018).
    Marx pudo desarrollar una visión muy clara acerca del efecto disolvente que tienen las presiones estructurales de la acumulación sobre los sujetos y los grupos. Por sí mismas, las fuerzas de la acumulación tienden a separar y enfrentar a los individuos en lugar de dotarlos de una identidad común, constituyendo una clase e impulsándola a la rebelión. En la actualidad, las nuevas clases medias despiertan la inquietud acerca de su grado de homogeneidad u heterogeneidad y en qué medida las características de las ocupaciones son, o pueden ser, la base de una definición de intereses comunes. El capital educativo y la gestión del conocimiento están fuertemente burocratizados y codificados en segmentos privilegiados del mercado laboral, también relacionado a la posesión de otros tipos de capitales, lo cual deja desmercantilizado buena parte del capital cultural excedente, que busca convertirse en capital político y simbólico a partir de la acción y organización colectiva (Gómez, 2014).
    Es posible pensar que el estudiantado universitario no constituye una clase ni en sí ni para sí por compartir la ocupación y el destino común de ser profesionales que entrarán en competencia para valorizar su capital educativo en el mercado, pero sí se puede considerar que se constituye como una clase en la lucha, compuesta por aquellos estudiantes que toman conciencia de la desventaja de tener que pedir un préstamo con garante para poder estudiar, o que deben formarse en la universidad pública y saber que su capital educativo cotizará a la baja en el mercado laboral.
    El elemento identitario de una clase comienza por configurarse en la reivindicación del derecho a participar del flujo social en igualdad de condiciones con otros. El principio específico de organización clasista de lo social supone que no puede haber formas fijas de relaciones de dependencia, asimetrías y reciprocidades, por eso las sociedades clasistas son abiertas, porque los criterios de antagonismos de clase son objetos también de los mismos antagonismos, lo cual no era posible en una sociedad organizada en castas o estamentos (Gómez, 2014).

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  7. Ser de un estrato es una forma de definirse. Una persona de estrato 1 sabe que no va a llegar a la universidad, sabe que se tiene que vestir y hablar como una persona de un estrato 1. Pesa mucho la condición de hijo de para ir a la universidad. El préstamo en el ICETEX se obtiene con un garante que deberá pagar toda la vida en tu lugar si no consigues trabajo cuando te den el grado. Las personas de estratos 5 y 6 ya saben que tienen la universidad asegurada y un trabajo que los estará esperando para cuando salgan. Eso también explotó en las manifestaciones. Ser universitario ya es todo un privilegio, y en la pública es un esfuerzo de toda una vida de estudiante, por eso al saber del desvío de fondos millonario la gente salió a decir basta. Basta de injusticias. Basta de represión también (Juan, estudiante universitario de Bogotá).

    Para analizar la problemática específica de clases es necesario indagar el campo de la lucha y la movilidad como un rasgo inherente a situaciones concretas (Gómez, 2014). La división de los ciudadanos en estratos y el desarrollo de un imaginario social en las grandes ciudades alrededor de la clasificación y su extensión a otras ámbitos fuera del pago de servicios, puede funcionar como un mecanismo de cierre social relacionado al establecimiento de estamentos, si bien el fundamento de los estratos no es extrasocial, si parece ser hereditario e inmutable, desalentando formas de lucha por la apropiación de bienes simbólicos y materiales en condiciones de igualdad. La asimetría escondida detrás de la meritocracia en el seno de la universidad y el capital educativo que se puede obtener en ella queda al descubierto en este ejemplo de lucha de clases, al interior de los estudiantes universitarios es posible pensar una clase particular de estudiantes que se constituyen como clase en la lucha, apoyando reclamos de otras clases constituidas en luchas simultáneas, como los movimientos sociales y campesinos cuyos líderes son brutalmente asesinados, como la lucha en contra de la represión policial a todo tipo de protesta o manifestación.
    El antagonismo y la opresión de clases en la actualidad necesitan del estudio y desarrollo de herramientas teóricas para ser analizados en medio de factores que tienden a la disolución de las clases tal como eran en el capitalismo industrial. Creo que es posible continuar reuniendo herramientas para identificar los actores de la lucha de clases en el conflicto colombiano, en un contexto de una sociedad que divide por estratos a sus ciudadanos generando una clasificación estanca de los mismos, al menos en el imaginario social.

    Bibliografía

    • En calma transcurrió el regreso a clases en la universidad distrital. (10 de febrero de 2020). Bogotá. El Tiempo. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/estudiantes-de-la-universidad-distrital-regresan-a-clases- despues-de-3-meses-de-paro-460858
    • Gómez, Marcelo (2014): “Marx y el marxismo: entre las estructuras y la lucha de clases”, “Weber: economicismo multidimensional y olvido del conflicto”, y “Las limitaciones del proyecto de los padres fundadores” en El regreso de las clases. Clase, acción colectiva y movimientos sociales. Buenos Aires: Editorial Biblos
    • Marcos, A. (22 de abril de 2018). Los estratos en Colombia: eres el lugar en el que vives. El País. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/2018/04/20/colombia/1524176587_818282.html
    • “Noche de máscaras”, la movilización nacional de estudiantes para el 31 de octubre. (28 de octubre de 2019). Bogotá. El Espectador. Recuperado de https://www.elespectador.com/noticias/educacion/noche-de-mascaras-la-movilizacion-nacional-convocada-por-estudiantes-para-el-31-de-octubre-articulo-888453

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  8. Polos enfrentados, determinaciones opuestas de existencia y determinaciones opuestas de esencia en las movilizaciones piqueteras contra las políticas neoliberales de la década del 90

    En la segunda mitad de la década de 90 del siglo pasado, una nueva práctica comienza a tomar forma y a imponerse como principal modalidad de la acción colectiva de las clases populares argentinas: los piquetes, protagonizados inicialmente por trabajadores petroleros despedidos durante la privatización de YPF, junto con habitantes de las localidades cuya economía dependía del funcionamiento de la empresa estatal. Precedidos por las protestas de trabajadores estatales en Santiago del Estero, fueron los petroleros, una de las fracciones de los asalariados que habían gozado de mejores ingresos en el núcleo de un sector productivo fuertemente vinculado al modelo del Estado de bienestar, los que iniciaron un ciclo de movilizaciones contra las reformas neoliberales de los 90 que terminaron de desmantelar de ese modelo.
    Las localidades neuquinas de Plaza Huincul y Cutral-Co, donde la privatización de YPF había dejado como saldo índices de desempleo superiores al 30%, fueron escenario de los primeros piquetes. El 20 de junio de 1996, trabajadores y vecinos cortaron la ruta nacional 22. El piquete duró una semana, fue reprimido por la Gendarmería y finalizó tras las negociaciones con autoridades judiciales y finalmente con el propio gobernador. La modalidad de protesta fue retomada en otras ciudades petroleras, como General Mosconi, en Salta, y luego se extendió por todo el territorio nacional. A partir del año 2000, el piquete se consolidó como forma de acción privilegiada de los sectores populares (Merklen, 2005).
    Aunque el ciclo de protestas que alcanzó su punto culminante con las jornadas de movilización y represión del 19 y 20 diciembre de 2001 comprende casos con características distintas, puede establecerse un común denominador: se trata de trabajadores cuya subsistencia, pero también su identidad, sus valores, su mundo social y cultural, son amenazados por un modelo económico y social que apuntó no solo contra las conquistas del Estado de Bienestar, sino también con los actores sociales y las alianzas en los que este modelo se había sustentado. Podría pensarse que, mientras las contradicciones entre los sectores que protagonizaron distintas formas de movilizaciones antineoliberales en los 90– pequeños productores rurales, mujeres agropecuarias, comerciantes, empresarios pyme, sectores de la clase media, etc– se desarrollan a nivel de la existencia, todos ellos se encuentran a su vez en contradicción esencial con unas políticas –o con los sectores que gestaron, implementaron y se beneficiaron de esas políticas– que ponen en riesgo su propia subsistencia.
    Si las modalidades “clásicas” de protesta de los trabajadores –en demanda, por ejemplo, de mejoras salariales–, podrían inscribirse en una forma de antagonismo a nivel de la existencia entre dos polos que están condenados a repetirse y requerirse el uno al otro, y cuya lucha termina siempre reforzando el principio del cual ambos dependen (Gómez, 2019), en el caso de los trabajadores desocupados, la conflictividad y las formas de acción colectiva tendrían un sentido distinto. Negados como trabajadores por un principio que se les opone esencialmente, les carcome sus condiciones de posibilidad y amenaza hacerlo imposible” (Gómez, 2019: 11), son parte de un antagonismo en el que se juega su propia posibilidad de existencia, tanto en el sentido literal –su supervivencia biológica– como en el plano de su identidad, su subjetividad, su pertenencia de clase.

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  9. Bibliografía

    GOMEZ, Marcelo (2019): “Los laberintos de la dialéctica. Las desventuras y atolladeros para teorizar el antagonismo de clases”. Ponencia en la Jornada “Antagonismo, dialéctica y lucha de clases”, GEACH/UNQ, IIGG/UBA, agosto/19, en prensa Revista Theomai
    MERKLEN, Denis (2005) “El nuevo repertorio de la acción colectiva. Una movilización de base territorial”, Pobres ciudadanos: Las clases populares en la era democrática (Argentina, 1983-2003), Gorla, Buenos Aires: 43-72
    MARX, Karl (1978): Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel (1843) en Obras de Marx y Engels, OME 5. Barcelona. Crítica-Grijalbo, pp. 110-112.

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Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas

 2 Links para la bibliografía Unidad 5   https://drive.google.com/drive/folders/1fFl4eZkp5OLyNMZZslu7sR1PMLY8p66z?usp=sharing https://drive....