En esta Unidad vamos a repasar los principales argumentos en contra de la vigencia o validez de la categoría clase social.
En el texto mío se hace un repaso abreviado de 3 causas de muerte:
a) Epistemológica, en tanto que los conceptos colectivos son maneras de hablar que no aluden a entidades reales, lo que reduce el lenguaje de clase a agregados estadísticos útiles pero que excluye la posibilidad de asignarle acciones o identidades.
b) Ideológica, en la crítica de raíza anarquista la clase aparece como la prisión conceptual del proceso de transformación social en solidaridad con los conceptos de Partido y Estado. Sería un concepto de pretensión totalitaria y mesiánica.
c) Sociohistórica: un cúmulo grande de procesos históricos desde fines del siglo XIX que van desmintiendo los pronósticos y las explicaciones en términos de clases: aparición de las clases medias, despolarización de la estructura social, proliferación del sector gerencial y técnico-profesional, alteración de la propiedad privada al convertirse en flujos accionarios por los cuales hasta los mismos trabajadores tienen acceso a la propiedad de los medios de producción.
La literatura habla de 4 grandes tendencias al desclasamiento en el capitalismo avanzado contemporáneo:
- el desclasamiento del voto y de las preferencias políticas e ideológicas ciudadanas;
- el cambio en la estructura económica a favor de los servicios y la información en vez de la industria y el trabajo manual (posindustrialismo);
- el cambio en la organización del trabajo con mayor implicación de los trabajadores y reducción de la carga manual y aumento de la mental (posfordismo); y
- el progresivo incremento del valor cultural e identitario del consumo y la educación como fuentes de identidad individual y colectiva lo que deja a la clase como débil estructurador de la conciencia (posmodernismo).
Crompton señala las dificultades de la sociología académica para alcanzar conceptos precisos y diferenciar clase de estructura ocupacional. El empleo se flexibiliza, las personas rotan permanentemente y tienen pluriempleo, las ocupaciones se redefinen por la aceleración tecnológica, avanzan los servicios a expensas del trabajo manual, etc. Además la estructura ocupacional lábil no explica por sí porqué la ocupación de lugares sigue patrones de género, raza, nacionalidad, edad, etc.
Aparecen fenómenos como el trabajo no manual degradado y rutinario descualificado y la “movilidad aparente o espuria” (mejor ocupación, pero iguales o peores condiciones de paga, protecciones y carga laboral).
El papel de la mujer es también un problema teórico y metodológico: su incremento espectacular en la composición de la fuerza de trabajo obliga a redefinir al hogar como unidad de análisis de clase, la pertenencia de clase no está tan nítidamente en la cabeza de familia, sino que es una construcción más compleja. Aparecen nociones borrosas como “clase conyugal” y problemas para asignar clases en hogares con doble inserción ocupacional contradictoria.
Por otra parte dentro mismo del marxismo aparecen corrientes posmarxistas/posestructuralistas que renuncian a la “objetividad” de los intereses y pasan a considerar que las identidades e intereses se constituyen en el “discurso”. El concepto de clase queda carente de fundamento “estructural” y avanzan nociones como pueblo y movimientos sociales que enarbolan nuevas formaciones discursivas en torno a demandas “no clasistas” ambientales, identitarias, de género, estilos de vida, etc. Lo mismo hacen los movimientos conservadores de nueva derecha: familia, valores religiosos, tradiciones nacionales, etc.
La estructura social se llena de posiciones ejercidas por empleados asalariados que cumplen funciones de control y dirección del resto de la fuerza de trabajo, son explotados al tiempo que auxilian a la explotación. La llamada “clase de servicios” es leída como conservadora por algunos y como impulsora del capitalismo “desorganizado” por otros.
Se hace patente un déficit en la teoría de la acción de clase: la secuencia ESTTRUCTURA-FORMACION SOCIODEMOGRAFICA – CONCIENCIA – ACCION O LUCHA, está viciada por la evidente influencia de factores como el consumo, los estilos de vida, el estatus, los procesos de segregación urbana de bases étnicas, las creencias culturales y religiosas, las distintas tradiciones o experiencias organizativas y de lucha colectiva, etc.
Se perfila una estructura de clases mucho más compleja que la dicotómica o la gradacional simple: una elite de poder concentrado que acapara los bienes estratégicos, una clase media profesional experta que gestiona y administra, una clase media rutinaria y descualificada crecientemente feminizada, una clase obrera heterogeneizada que mezcla trabajo manual y no manual, precarizada y geográficamente dispersa, y una “infraclase” dependiente de asistencia pública y privada de derechos y bienestar mínimos.
Los textos de Furbank y de Pakulski son importantes porque exponen posiciones radicales de rechazo a la utilidad de la categoría clase como instrumento de análisis científico riguroso. Furbank opta por un enfoque cultural de los usos sociales del nombre clases como medio de diferenciación social en la cotidianidad de la vida histórica y le resta toda posibilidad a su conversión en categoría sociológica que pueda develar la “objetividad” de las relaciones sociales. La clase es una manera de hablar intencionada que produce el placer de la diferenciación de los otros.
Pakulski parte del análisis de la complejidad multifactorial de los procesos de diferenciación social del capitalismo contemporáneo y de la extrema inestabilidad dinámica de los mismos para concluir que una categoría estática como clase no puede ayudarnos.
En mi libro y en la ponencia sobre las miserias del marxismo y el weberismo van a encontrar un argumento de inconsistencia lógica interna del concepto de clase tal como aparece en el paradigma fundacional. Por un lado, la ambiguedad de origen que no logra romper claramente con el concepto de estamento. Marx todavía es tributario de atribuirle a la clase un caracter cerrado de estamento.
Por otro lado, la sociología académica toma 3 axiomas del concepto de clase que se contradicen entre sí: el caracter formalmente abierto de las clases, los mecanismos de coerción impersonal que asignan posiciones a los agentes, y el papel explicativo central del cambio social e histórico.
1) Golpea los ojos la evidente incongruencia de "grupo formalmente abierto pero fácticamente cerrado".
2) Si las clases son colectivos producidos por efectos distributivos "forzados objetivamente", no podrían constituir colectivos efectivamente abiertos y si se mantiene que son colectivos abiertos, no tendría sentido explicarlos por distribuciones forzadas por criterios objetivos.
3) Si las clases son colectivos potencialmente privilegiados para explicar el cambio, entonces en algún punto inciden sobre las fuerzas objetivas como determinantes y así estas fuerzas dejan de ser "objetivamente” determinantes, ya que estarían expuestas a lo determinado. Si las clases son elementos históricos activos, no pueden ser objeto de explicaciones basadas en objetividades
y si son explicadas por fuerzas objetivas no pueden ser elementos históricos activos.
4) La gran aporía del concepto "autofundamentado". Las diferencias "clasistas" son fundamentales para la explicación del cambio y el orden social. Si la vida social depende de ellas estamos ante un brutal pleonasmo, ya que lo que explica está incluido en lo explicado. La denotación de cambio u orden social en sentido estricto tiene por parte principal justamente la estructura de clases: ¿qué otra cosa distinta o más importante designa orden social que las diferencias que atraviesan la vida colectiva?
Un mero examen de consistencia lógica entre los axiomas de las sugestivas y contradictorias herencias weberiano-marxianas, arroja que son nítidamente redundantes, paralógicas, autoexplicativas.
Elija algunos de los argumentos contra el análisis de clases e intente refutarlo o relativizarlos.
Elijan individualmente en parejas un texto de Zizek, Laclau, Butler, Holloway o Meiskins Wood para hacer un breve resumen, colgarlo en el blog, y exponer brevemente en clase el 17/5.
Elija un texto de Castells, Jelin, Lash y Urry o Mason, para hacer un resumen colgarlo en el blog y exponerlo brevemente en clase el 24/5.
Breve resumen Meiskins Wood
ResponderEliminarMeiskins Wood, Ellen (2013): “Política y clase” pp.175-190 en ¿Una política sin clases? El post-marxismo y su legado. Ed. R y R, Buenos Aires.
Se plantea una serie de interrogantes sobre el marxismo y la lucha de clases, por ejemplo, si no son las relaciones de producción y explotación, entonces ¿Qué otras relaciones sociales constituyen la base de la organización social humana y el proceso histórico? ¿Qué es lo esencial, si no las condiciones materiales que sustentan la propia existencia?
En palabras de Francis Mulhern afirma, “los marxistas sostienen que la clase obrera es revolucionaria por su naturaleza histórica como productora colectiva y explotada dentro del modo de producción capitalista. Como clase productora, tiene el poder para detener y redirigir el aparato económico del capitalismo en la consecución de sus objetivos. Teniendo la capacidad objetiva de fundar un nuevo modo de producción no explotador”
Sentencia, que la capacidad creadora es un potencial, no un logro. Pero el potencial en si no está determinado por las vicisitudes morales y políticas del movimiento obrero. Por el contrario, está impulsado por las contradicciones ordinarias del capitalismo, cuyos procesos de reproducción expandida han derivado en un orden social y económico colectivo en términos estructurales y han generado las condiciones y los agentes de un interés general real.
Laclau y Mouffe han planteado que los intereses de clase no preceden a su expresión política o “construcción discursiva”. En esta línea, Gareth Stedman Jones afirma, “el supuesto implícito es el de la sociedad civil como campo de grupos o clases sociales en conflicto, cuyos intereses opuestos encontrarán una expresión racional en la arena política. Esos intereses son anteriores a su expresión. No podemos descifrar el lenguaje político para conseguir una expresión primigenia y material del interés, ya que es la estructura discursiva del lenguaje político la que concibe y define el interés en primera instancia.
Ambos autores no pueden negar que existe una relación conflictiva, que existe una clase sin propiedad ni derecho de posesión sobre los medios de producción que debe vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, y otra clase que se apropia del trabajo excedente de la otra clase.
Sin embargo, no se puede afirmar la existencia de una transposición empírica directa de estos casos conflictivos desde el plano económico al político-partidario.
-CONTINUA-
Eduardo Supej
Las opciones políticas disponibles son fenómenos obligadamente históricos, que nunca surgen pristimos y maduros de las condiciones sociales vigentes, sino que se construyen sobre legados históricos y se articulan con lenguajes históricos. Los sujetos que hacen lecciones políticas no son pizarras en blanco ni recipientes vacíos, sino entes históricos que poseen lenguajes y expectativas definidos en términos históricos. La forma específica que adopta la respuesta política no puede predecirse a partir de la estructura de la esfera económica.
ResponderEliminarEstos autores afirman un principio de no correspondencia, la no existencia de intereses de clase con anterioridad a su expresión ideológica o política o por fuera de ella. Es decir, que los intereses de clase deben ser percibidos y entendidos antes de poder convertirse en fuerza política. Los intereses materiales no existen de manera independiente, sino que se constituyen a partir de la ideología y de la política, resultando en que los intereses materiales no existen. Concluyen que en definitiva, no existe el concepto de clases, excepto como construcción ideológica o política.
Gareth Stedman Jones afirma, que todo el aparato teórico del materialismo histórico y su concepción de la determinación social representa generalizaciones infundadas que surgen de una experiencia histórica única y relativamente breve.
Basados en el caso del bi partidismo inglés, conservadores vs laboristas, que un trabajador pueda llegar a votar a los conservadores, se desprende que toda conexión entre la política y las clases es, accidental y coyuntural, que donde quiera que las organizaciones y los enfrentamientos políticos no se corresponden claramente con las organizaciones y los conflictos de clase, las condiciones materiales y las relaciones clasistas no constituyen factores determinantes significativos y que no puede decirse que las organizaciones y los programas políticos representan determinados intereses de clase, puesto que no existen intereses de clase independientes.
A lo largo de la historia los conflictos clasistas han estructurado fuerzas políticas sin generar necesariamente organizaciones que se correspondan de manera directa con formaciones de clase.
La clase no constituye un principio de unidad ni una motivación para la acción colectiva, o que cualquiera otra identidad colectiva puede desempeñar las mismas funciones.
A modo de resumen se enumeran una serie de puntos principales:
1-La esfera económica no incide demasiado en la esfera política, en tanto las relaciones de producción y explotación no guardan relación con la estructura de dominación social y política.
2-La destrucción de esta estructura de dominación no es condición necesaria para la emancipación humana.
3-La relación específica sobre la cual se basa el orden social capitalista no es la relación de explotación entre capital y trabajo.
4-La esfera económica no está en esencia relacionada con ninguna otra esfera ni con la estructura de dominación en su totalidad. Las luchas históricas de la clase obrera en la esfera económica contra los efectos de la acumulación y explotación capitalistas no ejercen ningún tipo de influencia sobre las luchas contra el orden capitalista en las demás esferas y están completamente disociadas de estas últimas.
5-El socialismo no exige la abolición de la explotación clasista.
6-La acumulación y explotación capitalista no producen efectos tangibles sobre la clase obrera, o por lo menos no en mayor medida que en otros sujetos.
7-Aquellos que son objeto directo de la explotación capitalista no tienen un interés particular en la abolición de la explotación
8-Los factores puramente económicos no producen ningún efecto en la disposición o la capacidad para participar de la lucha contra el capitalismo.
Como idea central, se debe partir de la premisa que, los intereses y las fuerzas sociales se constituyen de manera autónoma en el plano ideológico y político y los problemas de la formación clasista y la organización política son reemplazados por los problemas de la construcción discursiva.
Eduardo Supej
Resumen texto: Castells, Manuel (2013): “La desvinculación étnica: raza, clase e identidad en la sociedad red” 75-82 La era de la información II el poder de la identidad, Siglo XXI, Mexico.
ResponderEliminarLa etnicidad ha sido una fuente de significado y reconocimiento a la largo de toda la historia humana. Es una estructura básica de la diferenciación y el reconocimiento sociales, así como de la discriminación, en muchas sociedades contemporáneas.
La raza sigue teniendo un significado central en el debate político.
La etnicidad se está fragmentando como fuente de sentido e identidad, bajo principios más amplios de autodefinición cultural, como la religión, la nación o el género.
El autor analiza la condición contemporánea de los afroamericanos dada su profunda división a lo largo de líneas de clase.
En el proceso ha surgido una clase media afroamericana numerosa y con buena educación, que ha hecho avances significativos en la estructura del poder político, de los cargos en ayuntamientos a la presidencia de mandos del ejército, y en el mundo de las grandes empresas. Cerca de un tercio de los afroamericanos ahora forman parte de la clase media estadounidense.
El crecimiento de la economía de la información exige un mayor nivel de educación y reduce la disponibilidad de trabajos manuales estables, perjudicando la entrada de los negros en el mercado laboral.
La nueva elite política negra encuentra apoyo entre los votantes pobres urbanos, pero solo mientras pueda proporcionar programas sociales, que están en función de los molestos, moral o políticamente, que resulten los pobres urbanos para la mayoría blanca.
El fenómeno que ve el autor son las consecuencias de una divisoria de clases tan profunda sobre la transformación de la identidad afroamericana.
De las canciones al arte, de las iglesias comunales a la hermandad, la sociedad negra surgió con un profundo sentido del significado colectivo, que no se perdió durante los masivos éxodos rurales hacia los guetos del norte y se tradujo en una creatividad extraordinaria en el arte, la música y la literatura, y en un vigoroso movimiento político multifacético, cuyos sueños y potencial fueron personificados por Martin Luther King en los años sesenta.
Castells, denota una marcada diferencia entre la clase media y los pobres negros. Los negros de clase media son precisamente quienes sienten mayor amargura por la ilusión frustrada de este sueño y consideran más discriminados por la permanencia del racismo, mientras que la mayoría de los blancos creen que los negros están siendo favorecidos por las políticas de acción afirmativa y se quejan por la inversión de la discriminación. Los negros pobres, aunque son plenamente consientes del racismo, parecen creer en el sueño americano en mayor medida que la clase media negra, y en todo caso, son mas fatalistas e individualistas cerca de su destino, aunque una perspectiva temporal en la evolución de las encuestas de opinión parece indicar que también los negros pobres están perdiendo la fe que tuvieran en el sistema.
La raza importa mucho pero la divisoria de clase entre los negros ha creado unas condiciones de vida tan fundamentalmente diferentes, que existe una hostilidad creciente, entre los pobres, contra aquellos antiguos hermanos que los han excluido.
El hecho de ser negro importa menos que las situaciones de exclusión.
Como conclusión el autor plantea que la etnicidad no proporciona la base para paraísos comunales en la sociedad red, porque se fundamenta en lazos primordiales que pierden significado, cuando se separan de su contexto histórico, como cimiento para la reconstrucción del sentido en un mundo de flujos y redes, de recombinación de imagines y de reasignación de significado.
Entre las comunas culturales y las unidades territoriales de autodefensa, las raíces étnicas se retuercen, se dividen, se reprocesan, se mezclan, estigmatizadas o recompensadas de nodo diferencial según una nueva lógica de informalización-globalización de las culturas y las economías que hace compuestos simbólicos con las identidades difusas.
Eduardo Supej
Trabajo Práctico - Unidad 3
ResponderEliminarConsigna: Elija algunos de los argumentos contra el análisis de clases e intente refutarlo o relativizarlos.
Partiré de un concepto analizado por Meiskins Wood para intentar contraponer sus fundamentos a través de un hecho ocurrido en el contexto nacional, en el que la conexión entre clase y política no es accidental, y que los intereses de clase tienen una representación política clara y directa.
“La clase no constituye un principio de unidad ni una motivación para la acción colectiva, o que cualquiera otra identidad colectiva puede desempeñar las mismas funciones…toda conexión entre la política y las clases es, accidental y coyuntural, que donde quiera que las organizaciones y los enfrentamientos políticos no se corresponden claramente con las organizaciones y los conflictos de clase, las condiciones materiales y las relaciones clasistas no constituyen factores determinantes significativos y que no puede decirse que las organizaciones y los programas políticos representan determinados intereses de clase, puesto que no existen intereses de clase independientes”. Meiskins Wood, Ellen (2013): “Política y clase” p.184 en ¿Una política sin clases? El post-marxismo y su legado.
En contraposición a Meiskins Wood, el componente ideológico económico y social determina las preferencias políticas en la clase. En los últimos 20 años, por lo menos, la clase media nacional de mayores ingresos siempre han elegido opciones políticas anti populares. No importa si el contexto económico en el que eligen los afecta y hasta perjudica. Siempre se volcarán a favor de sus preferencias ideológicas, que son fuertemente anti popular y paradójicamente, anti nacional. Ya que en su fachada reivindican el nacionalismo arraigado en las costumbres rurales, pueden apoyar sin ningún tipo de problema expresiones políticas liberales que pueden acarrear la perdida de la soberanía en cuanto a lo territorial y a la autonomía política. Ej. Territorios de pesca y explotación de Malvinas cedidos a empresas británicas o el FMI dictando la política económica en la actualidad.
Estos sectores medios de altos ingresos son profundamente religiosos, católicos apostólico romanos, pero hasta sus creencias religiosas están supeditadas a sus convicciones ideológicas. Como fue el caso de la designación del Papa Francisco. Las calles Juncal, Quintana, Montevideo… fueron decoradas con banderas blancas y amarillas para celebrar la designación del Cardenal Jorge Bergoglio como Obispo de Roma. La euforia religiosa poco duró, el regocijo de los crucifijos fue perdiendo esplendor cuando la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tuvo sendas reuniones con el designado Papa. Tener un papa argentino, que era un signo de orgullo, se tornó como una especie de karma. Ya nadie se alegraba de que “su” Bergoglio sea el Papa. Comenzó a circular la frase, “es un papa peronista”, lo cual desencadenó la furia de los crucifijos oligárquicos.
CONTINUA...
Eduardo Supej
La clase, como expresión anti peronista, anti popular constituye un principio de unidad, es la motivación para la acción colectiva. Se crearán organizaciones y programas políticos para representar los intereses de esta clase, puesto que existen intereses de clase independientes. Por este motivo, la conexión entre política y clase no es coyuntural ni accidental, las ofertas políticas buscan representar los intereses de esta clase.
ResponderEliminarSin embargo, esta definición de clase como “sujeto anti peronista” o su más representativa expresión reciente en el anti kirchnerismo, desarrolla ciertas estrategias para sustentarse como clase. En palabras de Eric Olin Wright, “Las clases se definen por el tipo de estrategias que están obligadas a realizar al tener (o no tener) acceso a algún bien estratégico: los medios de producción, la tierra, los medios de crédito, los conocimientos y la tecnología, etc”. El dólar como bien estratégico, la búsqueda de la moneda extranjera determina las estrategias y el comportamiento que está dispuesto a llevar acabo los sectores medios para su obtención. Este comportamiento lo constituye como clase. Para darle un contexto histórico, enunciaré una serie de sucesos en los que intentaré demostrar lo mencionado.
La Alianza de de la Rúa desplegó una propuesta electoral en la que se basó en la lucha contra la corrupción menemista pero manteniendo las bases económicas de la convertibilidad y su aparente flujo interminable de la divisa norteamericana. El sueño social demócrata antiperonista se acabó cuando la ficción del 1 a 1 cayó ante la falta de ingresos de dólares desde el Fondo Monetario Internacional.
Luego de la recomposición económica entre los años 2002 y 2003 una nueva oferta electoral peronista reconquista el voto de la clase media, ante un comienzo con escaso apoyo, ya que las elecciones las ganó, con un escaso caudal de votos, Néstor Kirchner. La recuperación económica y el nuevo flujo de dólares hacia la clase media reactivaron la confianza en el gobierno. Como con el menemismo la clase media apoyaba en las elecciones pero se percibía un cierto descontento social con las autoridades ya que los denominaban “el zurdaje”.
El romance de la clase media con un nuevo gobierno peronista comenzó a sufrir turbulencias cuando a partir de 2012 comenzó a regir restricciones en el mercado cambiario de dólares. Una serie de medidas destinadas a regular el mercado cambiario socavó la ya deteriorada relación de los sectores medios con el gobierno de Cristina Fernández. Puede decirse que a partir del 2008 con el conflicto con el campo, muchos sectores medios tomaron como propios los reclamos sobre las retenciones a las exportaciones y comenzaron a enfrentarse con el gobierno.
Existió una correlación temporal entre las restricciones a la compra de moneda extranjera en el último gobierno nacional y popular, las manifestaciones de parte de los sectores medios reclamando su “derecho” a comprar dólares y paros generales reclamando la eliminación del impuesto a las ganancias en la 4ta. Categoría. Los reclamos en los cacerolazos se centraban en el reclamo por la compra de dólares, más allá que se sumaban otras cuestiones banales en los reclamos, como ser que cartera usaba la presidenta, el modo de comunicación oficial a través de las cadenas nacionales para saltar el cerco mediático impuesto por los principales empresas del rubro o si la presidenta presentaba un sentido de valoración de si misma por encima de la opinión del resto de los manifestantes, es decir, osaba caer en el pecado de la soberbia.
La estrategia de los sectores medios en la búsqueda de la adquisición de dólares, como bien estratégico, sumado al componente ideológico sumamente anti peronista, brindaron las condiciones ideales para el cambio político. La clase se constituye como principio de unidad y motivación colectiva.
Eduardo Supej
Martín Maydana
ResponderEliminarTrabajo práctico UNIDAD 3
Tema elegido: "La grieta"
Argumentos contra el análisis de clase:
Entre los argumentos con los que se enfrentó el análisis de clase durante el siglo XX, los más interesantes corresponden a los que emergen de los cambios en la estructura económica. La inédita expansión de la clase media en el occidente capitalista, las transformaciones en las formas de organización del trabajo (post-fordismo y toyotismo), el aumento proporcional de empleos en los sectores improductivos (servicios y finanzas) y el crecimiento de una clase gerencial asalariada, hacen mella en las categorías tradicionales derivadas del análisis de clase: burguesía y proletariado.
Para hacer frente a este problema, muchos autores tomaron elementos de otras teorías, como el weberismo y su énfasis en la posición ocupacional, la situación frente al poder o el hecho de ser trabajador manual o intelectual. Estos pasos llevaron a múltiples problemas propios, por ejemplo alejarse de elementos clave de la teoría de clases como la explotación y el antagonismo de clases.
Sin embargo, no es necesario abandonar estos elementos centrales para poder comprender efectivamente la realidad de la lucha de clases. Sí se hace necesario flexibilizar un tanto las categorías de clase social para captar mejor dónde se encuentran las nuevas líneas divisorias.
En este sentido, retomando el texto tomado en la Unidad 2, el acercamiento de Parkin resulta muy útil para comprender la realidad social argentina. Nos permite abordar la génesis de las clases sociales no como resultado de una determinación económica simple y mecánica, sino como resultado de las decisiones y acciones de los actores sociales colectivos.
La determinación económica se puede ver relativizada sin abandonarla por completo ni poner en cuestión el antagonismo social ni la explotación.
---CONTINÚA---
ResponderEliminarMartín Maydana
Trabajo práctico UNIDAD 3
Tema elegido: "La grieta"
Zizek, Slavoj, 2004, “¿Lucha de clases o posmodernismo? ¡Sí, por favor!”:
Zizek discute con Butler y Laclau alrededor de la noción filosófica de “Universal”. En estos términos interpreta una tensión entre los conceptos filosóficos modernos (universalidad) y los conceptos que emergen de la posmodernidad (contingencia). Él llama a esto el “pasaje del esencialismo a la consciencia de la contingencia".
El problema de reconocer la “contingencia del vínculo entre un agente social y su tarea (Zizek, 2004, p.101) es que corremos el riesgo de caer en un nihilismo político, sobre todo desde la izquierda que siempre interpretó su programa como un proyecto modernizador (universalizador, racional y hasta evolucionista).
Zizek nos dice que la izquierda, en la política posmoderna, toma posiciones que implican una naturalización de las relaciones capitalistas y “[…] omiten la resignación que implica la aceptación del capitalismo como ‘la única opción’”. (Zizek, 2004, p.101) Hay un desplazamiento ideológico que niega el antagonismo de clase, esto hace que otras luchas particularistas tomen un lugar protagonista en la arena política.
Zizek se pregunta, sin embargo, si no hay siempre una lucha que, siendo una más, provee el horizonte como tal al resto de las luchas. Estas luchas particularistas cumplen, para él, en politizar un montón de ámbitos (lucha feminista, contra el racismo y la xenofobia, etcétera), pero si no discuten la economía, si la dejan naturalizada; ¿de qué lado están?
Para el autor, el hecho de que estas luchas no pongan el eje en las relaciones económicas forma parte de fantasías ideológicas. Serían una forma de zanahorias ilusorias que luchamos por perseguir. Es esta situación, para el autor, la que le hace enmarcar la discusión sobre estas demandas particularistas dentro de su concepto de Ideología.
Luego discute la noción de lucha hegemónica contingente, de Laclau al destacar que “para que la lucha hegemónica tenga lugar, su terreno debe constituirse por medio de una exclusión más fundamental (‘represión primordial’)”. (Zizek, 2004, p.119-120) Entonces Zizek declara los dos polos de tensión filosófica: el formalismo kantiano (universalidad) y el historicismo radical (contingencia) como dos caras de la misma moneda.
En criollo, esto significa que, aunque no haya razón trascendente que determine o explique el juego de fuerzas antagónicas de la teoría de Laclau, el hecho mismo de que haya un juego implica que se comparte un acuerdo previo. Es una reedición de la pregunta clásica por el orden social: si hay antagonismo y conflicto, ¿por qué no nos estamos matando entre nosotros?
Zizek apela al concepto antropológico de “institución cero” para explicar esto. De alguna forma hay un acuerdo que intenta darle unidad simbólica a aquello que está escindido (la sociedad). Esto es la ideología en su máxima pureza para el autor.
Se sirve de conceptos del psicoanálisis para postular que lo contrario a la aceptación del orden simbólico no es la negación de los elementos que pertenecen a él, sino la negativa misma a participar de la discusión.
De esta forma, Zizek aboga por retomar la lucha de clases como una cuestión central aceptando que no se trata de una lucha dentro del horizonte simbólico de la sociedad de mercado (fetichizado, ideologizado), sino ponerse afuera del mismo. Si se le reprocha a uno que propone algo inaceptable (gulags o, en el caso latinoamericano la apelación a Cuba y Venezuela como contraejemplos), el autor indica no retractarse y decir “Sí, eso es precisamente lo que estoy diciendo”.
Zizek nos recuerda, así, que la lucha contra la explotación no es sino la lucha contra la Sociedad que genera la explotación, sin atenuantes. Cierra provocativamente preguntándose: “¿Y qué pasa si la tarea de hoy es precisamente romper con este terreno de premisas compartidas?”. (Zizek, 2004, p.140)
---FIN---
ResponderEliminarMartín Maydana
Trabajo práctico UNIDAD 3
Tema elegido: "La grieta"
Lash, Scott y John Urry, 1998, “6. Espacios ingobernables: la infraclase y los guetos inmovilizados” en “Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la posorganización”:
Los autores encaran la situación de los negros en EEUU desde una perspectiva cercana a las posiciones neoweberianas. Su postura es que la clase obrera ha dejado de ser la clase “inferior” en la estructura social contemporánea. La clase que la reemplaza es denominada “infraclase” y es definida por los autores “con arreglo a seis características centrales: residencia en un espacio aislado de otras clases sociales; desocupación por plazos largos; en consecuencia, hogares cuyo jefe es una mujer, ausencia de formación y calificación; períodos prolongados de pobreza y dependencia de la asistencia pública; y una tendencia a complicarse en el delito urbano”. (Lash y Urry, 1998, p.204-205)
Esta definición implica elementos extra-económicos en la conformación de la clase. Como ya se dijo, ponen particular énfasis en los guetos de negros en Norteamérica. Intentan presentar la paradoja (para las posturas centradas en los componentes educacional y ocupacional de la estratificación social) de que los negros estén mucho mejor instruidos que generaciones anteriores y eso no se refleje en mejoras en la calidad de vida, en relación a blancos en situación similar.
Entre los elementos económicos que explican esto nombran las tendencias generales de la economía a abrir menos puestos de trabajo manuales y de aumentar las exigencias académicas de los puestos más bajos (además de que los puestos de trabajo que se abren pertenecen crecientemente a sectores de servicios que requieren mayores calificaciones académicas que los operarios manuales de la industria de la primera mitad del siglo XX).
El jugo de la interpretación de estos autores, sin embargo, se encuentra en las razones no económicas: en principio una migración demográfica de las capas medias (y blancas) de la ciudad a los suburbios. Esta migración, además, se llevó consigo los trabajos de menor calificación, dejando a los negros en guetos urbanos con pocas posibilidades de conseguir medios económicos de subsistencia: “Es como si los negros norteamericanos, cuando obran como agentes, siguieran ciertas reglas para tomar un lugar satisfactorio en la sociedad de los Estados Unidos, pero entonces alguien les transformara las estructuras mismas hacia las cuales se mueven”. (Lash y Urry, 1998, p.215)
Además hubo una sangría de esos guetos de los negros más acomodados, que debieron de servir de líderes comunitarios que condujeran las instituciones locales (iglesias, clubes, escuelas). Esto dejó a estas poblaciones, en esencia, socialmente huérfanas.
Los autores destacan, en definitiva, las razones económicas como mercados de trabajo y de vivienda como principales mecanismos de exclusión. Sin embargo, lo que genera la infraclase centrada en la raza es el abandono por parte de las instituciones públicas y privadas, que los dejan a su suerte y no los integran en la sociedad de manera satisfactoria.