Texto de apoyo Unidad 2
Los pantanos teóricos en que nos
metieron Marx y Weber y los intentos posclásicos de salir (2da parte)
Ossowski (1969), un
marxista polaco, es quien ha leído con mayor detenimiento el potencial explosivo
de contradicciones sobre las clases que anida en la obra marxiana. Define al
marxismo como una “exorbitante síntesis” omniabarcativa de múltiples
disciplinas (sociología, economía, filosofía, historia, política); que mezcla una
ética normativa de fines revolucionarios con explicaciones legaliformes
positivistas de leyes de desarrollo histórico; que combina tradiciones multiculturales europeas:
economía inglesa, filosofía alemana, y socialismo francés.
Así, la dicotomía básica (burguesía /
proletariado) del Marx dramaturgo-revolucionario de algunas obras se acompaña
del delicado análisis de clases intermedias del Marx historiador o cronista
social de su época.
Sin embargo, hay un criterio tricotómico
sistémico en el punto de partida de Marx que sostiene 3 y solo 3 tipos de relaciones de la fuerza de
trabajo con los medios de producción, que proviene del cruce del criterio de 1)
posesión/desposesión de los medios de producción, con el de 2) si trabajan o no
trabajan, con el de 3) si son explotados, explotan o ni uno ni otro.
Si cruzamos
el criterio 1 y el 3 tenemos el siguiente cuadro.
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POSEEDORES MEDIOS PRODUCCION.
|
DESPOSEÍDOS
|
||
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EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO
BURGUESÍA
|
NO EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO
INTERMEDIAS
|
VENDEN FUERZA DE TRABAJO Y SON EXPLOTADOS
OBREROS
|
NO VENDEN Y NI SON EXPLOTADOS
LUMPEN
|
Si cruzamos el criterio 2 y 3 tenemos el
siguiente cuadro.
|
NO TRABAJAN Y EXPLOTAN
CAPITALISTAS
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TRABAJAN Y EXPLOTAN
PEQUEÑA BURGUESIA CAPITALISTA
|
TRABAJAN Y NO EXPLOTAN
PEQUEÑA BURGUESÍA INDEPENDIENTE
|
TRABAJAN Y SON EXPLOTADOS
PROLETARIADO
|
NO TRABAJAN NI EXPLOTAN
DESCLASADOS
|
En Ossowski se observa que la combinación de
criterios dicotómicos sistémicos tiene líneas de fuga no dicotómicas.
También hay fuertes contradicciones no
resueltas en las elaboraciones sobre la lucha de clases: como lucha
emancipatoria sempiterna de opresores minoritarios y masas oprimidas, o como
lucha entre minorías competitivas por el poder. Engels en el prólogo a “Las luchas
de clases en Francia” llega a reconocer por la evidencia histórica que las
masas se involucran detrás de minorías, o sea que los oprimidos no son los que
se enfrentan de manera directa por su liberación sino al servicio de clases
minoritarias. Incluso para algunos marxistas las luchas de las masas oprimidas
pueden obstaculizar la lucha progresiva de una minoría adelantada contra una
atrasada. Del mismo modo, la lucha de
clases no es necesariamente reducida a luchas entre explotadores y explotados, sino
que puede ampliarse a luchas entre intereses contrapuestos en sentido lato. Si
la programática revolucionaria va hacia lo primero, los estudios históricos van
hacia lo segundo.
Sobre este núcleo incandescente de cuestiones
irresueltas el marxismo “occidental” ha derivado en diversas vertientes al combinarse
con tradiciones intelectuales o influencia de disciplinas científicas: el
estructuralismo, el historicismo y el individualismo metodológico han generado
distintos modos de análisis marxista de la cuestión de las clases, de los
cuales solo vamos a ver algunas de sus expresiones más reconocidas.
El griego Poulantzas discípulo de Althusser
ha sido sin dudas el más brillante teórico de las clases dentro de la corriente
estructuralista de los años 60 y 70. Abandona sin mucho ruido la definición
leninista clásica centrada en el modo de producción, y dice que las clases no
se constituyen en el campo de las
relaciones estructurales, sino en el campo de las relaciones sociales,
es decir, el campo de los efectos
conjuntos de estructuras economico-político e ideológico. El concepto de
clase social entonces no se corresponde con estructuras sino con prácticas,
específicamente, prácticas de lucha en las que son decisivos dos conceptos
específicos: intereses y poder.
Sin embargo, el papel de las estructuras sigue siendo una clave de
análisis insoslayable a través de lo que él denomina la doble articulación del
concepto de clases con las estructuras: las estructuras delimitan la
capacidad de las prácticas de transformar las mismas estructuras. Las prácticas
antagónicas donde se dirime poder e interés pueden agrupar a los agentes en
clases y sus luchas cambiar la historia, pero solo hasta el punto en que las
mismas estructuras (relaciones de producción y fuerzas productivas) las
limitan.
Según este planteo las
clases se constituyen en la lucha de clases integrando los niveles económico-
político- ideológico, limitadas por las relaciones estructurales en cuánto agentes
con eficacia histórica.
El marxismo analítico del que ya hemos visto a
E. Olin Wright, un autor importante recientemente fallecido y visitante en más
de una oportunidad de nuestra facultad, ha introducido en el marxismo los
principios del empirismo lógico, el individualismo metodológico y la teoría de
juegos estratégicos. Las clases se definen por el tipo de estrategias que están
obligadas a realizar al tener (o no tener) acceso a algún bien estratégico: los
medios de producción, la tierra, los medios de crédito, los conocimientos y la
tecnología, etc. Comprar y vender fuerza de trabajo, hipotecar o prestar bienes
propios, o comprar y vender saberes o técnicas son los comportamientos que nos
constituyen como clase. Son los intercambios no exentos de lucha y antagonismo
los que definen las clases. En este contexto realizan su aporte para entender
desde el marxismo el fenómeno de la despolarización de la estructura de clases
y la emergencia de las llamadas clases medias, con sus “posiciones paradójicas”.
El artículo de Przeworski muestra que la
imagen de la sociedad de clases del marxismo originario se basa en la
homogeneidad de la masa amorfa de clases bajas a mitad del Siglo XIX en que las posiciones respecto de los medios
de producción coincidían con una segmentación nítida y catastrófica de la población
entre ricos y pobres. La condición de propiedad definía per se la situación en
la vida social.
Sin embargo, hacia
fines de siglo XIX se puede observar una incipiente clase media (trabajadores
no manuales, con pequeña propiedad, educación, etc.) que consume lo que no
produce y la lucha de clases organiza
el excedente con amplios grados de libertad respecto del proceso de acumulación
capitalista. La determinación política ideológica de las clases medias a
través de las luchas incide sobre los procesos de acumulación / distribución.
Hay efectos continuos de las luchas por organizar la sociedad y no son sujetos
continuos que emanan de realidades estructurales sino que se reconfiguran
dinámicamente. Las clases en lucha son
efecto de luchas de clases. Las luchas mejoran salarios y distribución de
la propiedad inmueble, la educación y las pensiones, con ello se reconfigura la
estructura de clases. Las clases mismas
se definen en torno a las luchas: lucha
sobre clases en vez de lucha entre clases. ¿Las clases medias son parte o no de
la clase trabajadora?, ¿son una tercer clase enfrentada con la burguesía y el
proletariado?, ¿o son simples fieles servidores de la burguesía?, son cuestiones
en torno a las que hay una lucha de clases.
Thompson es el principal historiador marxista
británico conocido por revolucionar la historia obrera y popular, partiendo de
la radical disociación entre la cultura y la política de los de arriba y los de
abajo. Aboga por un reconstruir la visión histórica desde abajo. Entiende que
la Clase “es definida por los hombres al vivir su propia historia” como única
definición. Por tanto es una categoría histórica, aunque parte de supuestos de
estructuras, determinantes objetivos, relaciones de producción. Es también una
categoría heurística que permite organizar la base empirica de investigación
histórica, sobre todo cuando “Clase” no es una categoría presente en la época
ni usada por ningún agente histórico concreto.
Thompson reivindica a Marx en tanto respeta este
carácter histórico de clase, pero no a Lenin que plantea una proyección
geométrica de las relaciones de producción como única forma de constitución de
clase. Rechaza el estructuralismo que prescinde de la historia en la formación
de clase. Clase en su uso heurístico es inseparable de lucha de clases. Se ha
prestado mucha atención a clase y menos a lucha, que es previo y mucho más
universal. “No hay gentes que miran en derredor, encuentran al enemigo y
comienzan a luchar. Se encuentran en sociedades estructuradas en modos
determinados principal pero no únicamente por modos de producción; experimentan
la explotación; identifican intereses antagónicos; comienzan a luchar y en el transcurso se
descubren como clases”. La conciencia es el último paso no el primero. La clase
no está instantáneamente presente porque lo profese un modelo teórico. Es un gigantesco
error creer que existen clases independientemente de sus relaciones y luchas, “no
luchan porque existen sino existen porque luchan”. Las Clases acaecen al vivir
los hombres y mujeres sus relaciones de producción y experimentarlas modelando
la experiencia culturalmente. Clase se define a sí misma en su acontecer. No
hay modelo universal de formación de clases.
Finalmente, no hay forma de evitar el
abordaje de los autores más arraigados en el estudio de las clases sociales en
los últimos 40 años que tienden a una convergencia entre los enfoques
weberianos y neoweberianos, y los diversos enfoques provenientes del marxismo.
Encabezados por Bourdieu, intentan desarrollar una sociología constructivista
de las clases en la que se ensamblan de manera ecléctica y secuenciada a la
manera de capas superpuestas las diversas dimensiones “enclasantes”. La teoría
del campo en Bourdieu y la teoría de los factores mediatos e inmediatos de
estructuración de clases de Giddens son ejemplos acabados. Los tipos de capital
(económico, social y cultural), la articulación de la propiedad económica con
las relaciones técnicas de producción y la autoridad, la tecnología, y los
estilos de vida y consumo, proveen criterios amplios omniabarcadores lo
suficientemente flexibles como para analizar material empírico diverso. Sin embargo,
en mi texto (Gomez, 2014) se puede ver que el eclecticismo en realidad termina
multiplicando los problemas irresueltos en los puntos de partida primitivos de
Marx y Weber que se hacen converger.
Trabajo Práctico Unidad 2.
Una de las cuestiones más debatidas en los
últimos 25 años es el papel volátil de
las clases medias frente al neoliberalismo en nuestro país. Fenómenos como el
apoyo electoral a las políticas menemistas y la posterior rebelión contra el
gobierno de De la Rúa, el apoyo y el enfrentamiento a los gobiernos
kirchneristas, y el apoyo y progresivo descontento frente al actual gobierno de
Macri, muestran un errático posicionamiento político de clase. Fenómenos como
las asambleas barriales, los ahorristas estafados, y los cacerolazos de claro
contenido clasemediero desafía los esquemas analíticos vistos en esta unidad.
Conteste al menos dos de alguna de estas:
1) ¿Cómo
entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos
neoliberales los enfoques neoweberianos (elija uno, Parsons, Dahrendorf,
Parkin)?
2 2) ¿
Cómo entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos
neoliberales los enfoques neomarxistas (elija uno, estructuralista,
historicista, marxismo analítico, constructivismos)
3 3) ¿Cómo
analizar de acuerdo a Dahrendorf el tema de los CEOs y la gran burguesía en
nuestro país?. Proponga ejemplos.
4 4) ¿Cómo
analizar las políticas de exclusión social neoliberales en términos de “cierre
social” y “usurpación” de Parkin?. Proponga ejemplos.
5 5) ¿Cuáles
de los enfoques marxistas o neomarxistas vistos considera más adecuados para
interpretar los procesos de lucha de clases en la Argentina actual? Proponga
ejemplos.
1- Desde la perspectiva de Parsons y su teoría Sistémica se puede interpretar la volatilidad de la clase media ante una pérdida de integración al sistema en un contexto de crisis neoliberal. Los cambios económicos que se producen atentan contra la búsqueda de equilibrio sistémico. La clase media cumple el rol de búsqueda de ese equilibrio basado en la integración del propio sistema. Las recompensas obtenidas por parte de los sectores medios en la búsqueda de la integración y perpetuación del propio sistema se ven modificadas por las políticas económicas del neoliberalismo que afectan las conductas propias de la clase, tornándolas volátiles.
ResponderEliminar2- El neo marxismo analítico de E Wright podría interpretar la volatilidad de la clase media ante un contexto neoliberal, persistente y periódico en la Argentina, por la búsqueda y acceso a la moneda extranjera. El dólar como bien estratégico, la búsqueda de la moneda extranjera determina las estrategias y el comportamiento que está dispuesto a llevar acabo los sectores medios para su obtención. Este comportamiento lo constituye como clase. En los 4 periodos históricos mencionados en la consigna de trabajo, Menemismo, Aliancista, 1er y 2do Kirchnerismo y Macrismo, se puede vislumbrar como factor común que los atraviesa el comportamiento volátil por parte de la clase media en la búsqueda única de la provisión constante de dólares. Los apoyos políticos que los 4 periodos obtuvieron en sus inicios, algunos con una mayor cantidad de años, como fue el menemismo y kirchnerismo, se fueron diluyendo ante la dificultad (de diversa índole) en la obtención de ese bien estratégico que es considerado como constitutivo de la propia clase.
3- Dahrendorf incorpora en la teoría weberiana la cuestión de poder como factor central. La formación de clases obedece a una lógica de las relaciones de poder efectiva, es decir que la formación de clases no proviene de la posesión y acumulación de capital sino de la obtención de poder y el uso de bienes para diferenciar y excluir. Un claro ejemplo es la dicotomía entre los gerentes, manager o directores ejecutivos de grandes empresas nacionales y los dueños de las mismas. La gran burguesía nacional es la dueña del capital pero los CEOs le disputan el poder y dirección del uso de ese capital, confirmando la teoría del conflicto y la dominación. Se consolida la clase en la lucha por el poder y no tanto por adueñarse del capital, la dirección institucional de la empresa es más importante que la propiedad de la misma.
Eduardo Supej
4- Los conceptos de “cierre social” y “usurpación” de Parkin pueden relacionarse al papel volátil de la clase media en un contexto de políticas neoliberales de exclusión social. La clase media se concibe como clase a través del acaparamiento de recompensas y de exclusión a las mismas. Este comportamiento produce una exclusión de integración, una expulsión del otro, del extraño, de aquel sujeto que no pertenece, ese ajeno que debe permanecer en las fronteras, permanecer por fuera de este “cierre social” creado como concepción de la misma clase. Ese otro sujeto que es considerado como extraño luchara por integrar ese clase, luchará por romper el cerco creado, por romper el “cierre social”, obtener los mismos bienes, recursos y oportunidades, intentará ingresar de alguna manera y romper el cierre, intentará “usurpar” en el cerco. Esta lucha por el cierre y la usurpación conforma la lucha de clases. En la historia reciente de nuestro país, desde el peronismo del 45 hasta la fecha, puede observarse infinidad de ejemplos de esta lucha entre cierre y usurpación. Desde el acceso a bienes, como ser un juguete, una bicicleta que era entregada por la acción social de Eva Duarte a aquellos niños que no tenían la posibilidad de adquirir ese bien, muy escaso y exclusivo de los sectores medios y altos de la época, hasta derechos, como ser vacaciones o jubilaciones. El cierre al derecho a vacaciones a un lugar exclusivo como para la época era Mar del Plata, fue usurpado por el peronismo, dándole a los sectores populares acceso a ese lugar de forma permanente.
ResponderEliminarMás recientemente, con los gobiernos nacionales y populares de Néstor y Cristina y su contrapartida neoliberal oligárquica del PRO – Cambiemos puede observarse la búsqueda constante de usurpación por parte de los sectores populares al cepo creado por la clase media en cuanto al acceso a bienes, servicios y derechos que se creían como propios. Por ejemplo, el acceso a jubilaciones de ama de casas, o a moratorias jubilatorias de trabajadores que no presentaban todos los aportes. El acceso a centros comerciales en los que se vendían ropa de marca reconocida y de alto valor, o el acceso a servicios públicos a valores subsidiados. La luz, el gas, el agua como factor de integración de clase. Otro ejemplo, sería la posesión y uso de un aire acondicionado, ya no formará parte exclusiva de la clase excluidora sino que fue usurpado por sectores populares que permanecían por fuera del cierre – cerco – cepo. Las políticas neoliberales prometían y prometen retomar ese cierre social creado por los sectores medios. Esa ilusión nostálgica de retomar el tan ansiado factor excluyente, de volver a su lugar a aquellos sujetos usurpadores, finalmente creaba condiciones de exclusión a la propia clase media que lo deseaba. Las políticas de exclusión social del neoliberalismo generaba la exclusión del sujeto que deseaba excluir a otros. Esta contradicción provocó el papel volátil de la clase media nacional. Pendulando entre cierre, exclusión y usurpación creando un ciclo o loop permanente, característico de nuestra historia reciente.
Eduardo Supej
5- La visión de Poulantzas dentro del estructuralismo neo marxista nos da la posibilidad más clara de interpretar la lucha de clases en la Argentina actual. Las prácticas propias de las clases dentro de las estructuras delimitan la propia transformación de las estructuras. Por ejemplo, la clase media lucha contra sectores más bajos dentro de la sociedad por los efectos conjuntos de la estructura económica política e ideológica. Dentro de las crisis frecuentes y periódicas del neoliberalismo, las estructuras limitan la capacidad de las prácticas de transformar las mismas estructuras. Las clases medias apoyan, a través de sus prácticas, ofertas electorales anti populares en la búsqueda de transformar las estructuras. Pero las consecuencias económicas y sociales que afectan la propia subsistencia de la clase media entra en contradicción con sus prácticas, las cuales están delimitadas por las mismas estructuras. Ante esta situación específica de lucha entre intereses y poder, deviene en el papel volátil de la clase media.
ResponderEliminarEduardo Supej
Hola. Quería saber qué rango de extensión tiene que tener el trabajo que vamos a presentar mañana. Saludos
ResponderEliminarAlejandro
Hola Alejandro, no hay una extensión predefinida. Hasta 15 min de exposicion está bien. Saludos.
ResponderEliminarHola. Perdón por la ausencia, pero ante el aviso de la falta de clases, me aparecieron reuniones de trabajo hasta estas horas!! Van respuestas 2 y 5 en orden invertido
ResponderEliminarAlejandro
Posteo A:
5) No es fácil seleccionar y hacer uso de un enfoque para comprender una sociedad jerarquizada en clases. Uno de tantos problemas con el concepto de clase es cuán “condensado” se encuentra para explicar procesos y fenómenos diferentes: la explotación, la existencia y reproducción de desigualdad de propiedades y de ingresos, la diversidad (y distinción) de comportamientos, afinidades y consumos (incluyendo a los “consumos culturales” que, incluyen, a su vez, los “consumos políticos”). No sin reformulaciones, creemos que la teoría marxista (aún entendiendo en sus formulaciones “polares”) sigue echando luz sobre el capitalismo actual y –al mismo tiempo– necesita ser desafiada. A ella referiremos más “por la positiva” solo luego de un necesario y engañoso rodeo. Por lo general, las reformulaciones del marxismo (incluyendo al neomarxismo) buscan o bien resolver las contradicciones en las que incurrió Marx, o bien buscan dar cuenta de las transformaciones que sucesivamente fueron modificando las formaciones sociales capitalistas (la consolidación del capital financiero, la persistencia de las clases medias, la complejización de posiciones en la estructura económica, la formación de una “nueva clase media” de asalariados, etc.).
Una manera posible de agrupar y ordenar los desafíos a la teoría marxista puede pensarse en si clase es causa de fenómenos de explotación, de dominación, de diversificación/distinción cultural, de separación de prácticas cotidianas. Por ello hablamos de lo “condensado” del concepto de clase, lo que, a su vez, lleva a pensar por alguna posible “bifurcación” que separe (ordene) distintos fenómenos. Con otros objetivos, Elster hace foco en una posible bifurcación “En la ciencia social contemporánea, el ingreso, la ocupación y el status son conceptos centrales en el estudio de la estratificación social. Este hecho no implica ninguna inconsistencia con el marxismo, porque la teoría de la estratificación y la teoría de las clases tienen propósitos diferentes. La última plantea principalmente la cuestión de qué grupos organizados serán los principales actores de la acción colectiva y los conflictos sociales; la primera, por qué los individuos difieren en aspectos tales como inclinaciones, consumo, salud o hábitos matrimoniales.” (Elster, 1993: 131) Desde una perspectiva marxista, pueden verse a la “curiosidad sociológica” de Elster como demasiado amplia, en tanto que incluye explícitamente a la teoría de la estratificación como enfoque válido para entender multitud de fenómenos sociales. En otros tiempos, esa diferenciación podría pensarse en los viejos términos de “sociología burguesa” versus materialismo histórico.
Dejemos de lado el desarrollo de Elster para pensar en la división que él mismo realiza entre fenómenos a los que se intentaría dar respuesta (por separado), o sea “individuos” con inclinaciones, hábitos y prácticas de consumo en un plano diferente de “grupos organizados” que actúan colectivamente. Pensamos que esta división de fenómenos es fallida, pero no la necesidad de hacer tal división. Nos interesa (como síntoma de falla) la inclusión de las prácticas de consumo. ¿Cómo entraría, en contraste, un ordenamiento de posiciones políticas? ¿Serían preferencias de “individuos” aislados que consolidan una “opinión pública” construida estadísticamente según una teoría de estratificación de tipo gradacional? ¿Cómo podría pensarse la política en base a agrupamientos que no son “grupos”?
B:
ResponderEliminarLa oposición entre individuo y grupo que se correspondería con la oposición estratos-clases parece disonante con una concepción que uno podría tener de corresponder con esta última oposición a la diferenciación grupos-clases. Pero aquella correspondencia tiene sentido porque Elster asimila clase a grupo y hace a éste susceptible de ser entendido según parámetros de la acción colectiva e incluso la teoría de juegos (1993: 136) La contraposición es individuo-grupo porque la clase se termina diluyendo en el grupo.
Volviendo a la cuestión de la política, Elster no dudaría en incluir en los diversos “consumos” a las prácticas culturales y es así que llegamos una objeción ineludible que le podría hacer Pierre Bourdieu, que insistió como pocos teóricos en la necesidad de entender a las prácticas políticas (y al “consumo” de política, en lo que refiere a “consumo” de “visiones del mundo”) como consumos culturales. Esta podría ser una de las maneras (múltiples) en ver cómo la fundamental dimensión política cruza esa división hecha entre enfoque de la estratificación y enfoque de clases.
Pero todavía no llegaremos a lo que anticipábamos como una preferencia por la teoría marxista. Por el momento queremos seguir extrayendo enseñanzas de la propuesta bourdiana. Lo que distingue a Bourdieu de los análisis de clases neoweberianos que suman la educación a la jerarquización de clases es, antes que la inclusión de otras variables, la referencia a una totalidad social estructurada jerárquicamente que va más allá de la “esfera económica”. Por más que metodológicamente el análisis weberiano clasifique a la totalidad de los individuos del universo, su totalidad de individuos no es una totalidad dividida en clases como la totalidad marxista o la bourdiana, es, al contrario, una división de los individuos según una esfera particular de actividad (en esta perspectiva cabrían entonces las acusaciones de “economicismo” más para Weber que para Marx). El espacio social global de Bourdieu es una totalidad que pretende resumir una jerarquía no de “oportunidades” sino de poderes.(1) Puede ser discutible qué queda afuera de tal “resumen”, pero al ser “total” y de poderes contiene un principio explicativo de las diversas prácticas sociales menos meramente descriptivo de asociaciones que el weberiano y quizás más directo (en cuanto a mediaciones) que el marxista.
En el espacio social global (alguna vez utilizó “campo social” para el mismo concepto, pero quizás debió descartarlo porque sugeriría un solo “juego social”, en lugar de los múltiples juegos y capitales que están operando) hay individuos jerarquizados (en principio según volumen y estructura de capital) que pueden conformar grupos y (derivadamente) “clases en el papel” o “clases teóricas”. Diferencias sociales se corresponderían con un espacio de prácticas, entre las cuales (de alguna manera lo anticipábamos) podríamos ubicar las prácticas políticas (en principio como consumo). Por cómo se plantea esa correspondencia es que decíamos que hay una explicación más “directa” que la marxista. Veamos.
(1)Esta discusión requería revisar las diferencias y similitudes de las teorías de/los poder/es involucradas. Sólo diremos que si bien la “oportunidad” de Weber tiene mucho de capacidad de poder, se trata de una “oportunidad” en el mercado. No es su definición de poder la que restrinja la posibilidad de entender cómo está distribuido en una sociedad clasista, sino su definición de clase la que coarta entender al poder.
C:
ResponderEliminarLas posibles contradicciones en las que incurrieron Marx y Engels podríamos entenderlas como las dificultades que plantean formas indirectas de corresponder un espacio objetivo en la estructura social y prácticas sociales (en especial culturales y políticas). El pasaje de clase en sí a clase para sí es una de estas dificultades. Pero existen otras: la falsa conciencia, la “violación” a cierto deber-ser del comportamiento de un grupo, la necesidad de disminuir (dicotomizar o tricotomizar) la cantidad de clases postuladas, la necesidad de modificar el número de clases según ya no un momento de la historia si no a resabios (campesinados, pequeña burguesía correspondiente a un modo de producción mercantil) o según proyecciones (la dicotomía de clases fundamentales como anticipación del desarrollo que lleva en sí el capitalismo). Aquí son fundamentales las advertencias que (desde perspectivas diversas y más allá de sus propuestas teóricas) realizaron Ossowsky y Poulantzas.
Una insistencia común por parte del estructuralismo francés es a no olvidar la diferenciación hecha por Marx de modo de producción y formación social. La particularidad de Poulantzas dentro de la corriente es quizás el modo con que resitúa las determinaciones de las estructuras regionales en la totalidad sobredeterminada. Sin entrar a la discusión sobre otros modos de entender desde el estructuralismo la sobredeterminación de las clases en el modo de producción, damos cuenta de que tal vez deshace bien (desarma, ¿deconstruye?) lo que quizás rehace “amontonadamente”. Fue sugerente el modo de inclusión de la política a la hora de entender las clases, pero es aquí donde nos alejamos. La revisión hecha por Ossowsky de los diversos esquemas de Marx finaliza con un primitivo pero para nosotros sugerente esquema de clases, aquél que Marx no puedo escribir en el tercer tomo de El Capital, el derivado de la economía política clásica.
Tanto para Smith como para Marx un individuo podía personificar clases diferentes. Ossowsky hace notar que hay diferentes Marx, el Marx dramaturgo, el Marx revolucionario, el Marx sociólogo. Al menos en términos explícitos es notorio que falte el “Marx economista”. Ese Marx existe, pero a la vez siempre parece estar en falta para explicar las complejidades de la formación cultural y política de las clases y la conciencia de los sujetos que van a (o ya están en) la lucha. Quisiéramos separar al sociólogo del economista pero con la expectativa de que puedan ser reunidos para analizar la historia y también para revolucionarla.
D:
ResponderEliminarNo hemos encontrado un autor con una perspectiva marxista que sea netamente económica, ya que (más allá de acusaciones de “economicismo”, o por esas mismas acusaciones), el peso de la tradición marxista exige realizar la derivación siguiente. Si sólo hubiera una teoría de clases económica, habría que pensar cómo se constituyen en clase para sí, cómo luchan, cómo actúan en una historia de la formación social que no es solamente económica. Contrariamente a la “reunificación” que postula Poutlantzas, hipotetizamos sobre la necesidad de trabajar con clases “descondensadas”, que ya no intenten explicar todo al mismo tiempo. Con otros objetivos, Dahrendorf (1979) hacía la analogía con el dilema que plantea la luz para la física contemporánea. Para nosotros no hay una dualidad entre la teoría de la integración y la teoría de la dominación. Ambas refieren a la relación entre individuos y grupos (y derivadamente clases, como discutimos con Elster), sin embargo podría haber una dualidad entre entender económicamente las clases según individuos económicos y entender las clases según individuos que se agrupan, luchan y tienen conciencias variadas. En un caso hay enfrentamientos estructurales entre personificaciones que no necesariamente hay que hacer derivar hacia clases para sí y que se desarrolla más allá de la conciencia desde el mismo momento en que hay un vínculo económico (más o menos opaco), por ejemplo una relación de explotación. En otro caso puede haber enfrentamientos entre posiciones relacionales que pueden o no constituirse en “clases movilizadas”. Bourdieu lo admite desde “afuera” del marxismo: “Las clases teóricas que yo construí están, más que cualquier otro desglose teórico (…) predispuestas a llegar a ser clases en el sentido marxista del término.” (2003b: 36) Pero ese llegar a ser no necesariamente tiene que ser desde un lugar en la estructura económica (en sí) según la relación con los medios de producción o según el empleo o no de trabajo ajeno, sino que se puede dar ya desde el espacio social global en el que los individuos pueden vincularse con posiciones cercanas y constituir en la lucha agrupamientos mayores (2003b: 37). La política puede pensarse (desde las preferencias individuales hasta la acción colectiva organizada) desde un esquema como el de Bourdieu. El carácter clasista del estado podría inclusive pensarse en los mismo términos, volviendo a prestar atención a los individuos que lo detentan (aquí, provisoriamente, Milliband tendría más sentido explicativo que Poulantzas), pero siempre queda un resto de procesos estructurales que el más “marxistizado” Bourdieu no podría explicar. Aquí quisiéramos pasar por un autor no visitado que, de nuevo, “descondensando”, bifurcando las explicaciones de la cuántica y la relatividad quisiéramos traer para la parte exclusivamente “económica” (con perdón de Poulantzas). Se notará qué clase de fenómenos importantes están incluidos en lo “económico”.
“¿Qué encontró Marx cuando examinó a fondo el proceso histórico del capitalismo? Encontró no sólo lucha de clases (…), sino también la polarización de las clases. Esta fue su hipótesis más radical y atrevida y, por consiguiente, la más criticada.
”Al principio, los partidos y los pensadores marxistas esgrimieron este concepto que, por su carácter catastrofista, parecía asegurar el futuro. Sin embargo, al menos desde 1945, a los intelectuales antimarxistas les resultó relativamente fácil demostrar que, lejos de empobrecerse, los trabajadores de los países industriales occidentales vivían mucho mejor que sus abuelos y que, en consecuencia, no se había producido empobrecimiento, ni siquiera relativo, ni mucho menos absoluto.
E:
ResponderEliminar”Por lo demás, tenían razón. Nadie lo sabía mejor que los propios obreros industriales que constituían la base social fundamental de los partidos de izquierda en los países industrializados. Así pues, los partidos y los pensadores marxistas comenzaron a batirse en retirada en lo que se refiere a este tema. Tal vez no fue una desbandada, pero al menos a partir de ahí, tuvieron sus dudas a la hora de sacar a colación el tema. Poco a poco, las referencias a la polarización y al empobrecimiento (…) disminuyeron radicalmente o desaparecieron, al parecer refutadas por la propia historia.
”De este modo se produjo una especie de descarte imprevisto y desordenado de una de las ideas más perspicaces de nuestro Marx, porque Marx fue más absoluto en lo que se refiere a la perspectiva a largo plazo de lo que solemos pensar. La realidad es que la polarización es una hipótesis históricamente correcta, no falsa, y podemos demostrarlo empíricamente, siempre que utilicemos como unidad de cálculo la única entidad que realmente importa para el capitalismo, la economía-mundo capitalista. En esta entidad, hace más de cuatro siglos que se registra una polarización de las clases no solo relativa sino absoluta. Y si esto es cierto, ¿dónde reside el carácter progresista del capitalismo?
”Huelga decir que hemos de concretar qué entendemos por polarización. La definición no es en modo alguno evidente. En primer lugar, debemos distinguir entre la distribución social de la riqueza material (en sentido amplio), y la bifurcación social que es resultado de los procesos inseparables de proletarización y burguesificación.
”Por lo que se refiere a la distribución de la riqueza, puede calcularse de diversas formas. Debemos elegir inicialmente la unidad de cálculo, no sólo espacial (ya hemos indicado nuestra preferencia por la economía-mundo sobre el Estado nacional o la empresa), sino también temporal. ¿Hablamos de distribución por hora, por semana, por año o por treinta años? Cada uno de estos cálculos podría ofrecer resultados diferentes, incluso contradictorios. En realidad, a la mayoría de las personas les interesan dos cómputos temporales. El primero de ellos es un plazo muy corto, que podemos denominar cálculo de supervivencia; al segundo podemos llamarlo cálculo de vida, y se emplea para medir la cantidad de vida, la valoración social de la vida diaria. El cálculo de supervivencia es por naturaleza variable y efímero. El cálculo de vida es el que nos ofrece la mejor medida, objetiva y subjetivamente, de si ha tenido lugar o no una polarización material. Debemos establecer comparaciones intergeneracionales y a largo plazo de estos cálculos de vida. (…) La pregunta es si, para un estrato dado, la experiencia de vida en un momento histórico es más o menos dura que en otro, y si con el tiempo ha aumentado o no el espacio que separa a los estratos superiores de los inferiores.
”El cálculo debe incluir, no sólo el total de ingresos de la vida, sino también estos ingresos divididos por el total de horas de trabajo de la vida dedicadas a la adquisición (en la forma que sea) con el fin de obtener cifras que sirvan de base para el análisis comparativo. Debe considerarse también la duración de la vida, calculada preferiblemente a partir de la edad de un año o incluso de cinco (con el fin de eliminar el efecto de las mejoras sanitarias que puedan haber reducido la tasa de mortalidad infantil, sin afectar necesariamente a la salud de los adultos). (…)
”Si finalmente se llega a algunas cifras razonables, calculadas a largo plazo y en el conjunto de la economía-mundo, creo que esas cifras demostrarían con claridad que en los últimos 400 años ha tenido lugar una importante polarización material en la economía-mundo capitalista. Hablando claro, quiero decir que en la actualidad la gran mayoría (todavía rural) de la población de la economía-mundo trabaja más y durante más tiempo y por una recompensa material menor que hace 400 años.
F:
ResponderEliminar”No tengo la menor intención de idealizar la vida de las masas en épocas anteriores; sólo deseo valorar el nivel global de sus posibilidades humanas comparándolo con el de sus descendientes actuales. El hecho de que los trabajadores especializados de un país occidental disfruten de una situación económica mejor que la de sus antepasados dice muy poco de la vida de un obrero no especializado de la Calcuta actual, por no hablar de un jornalero agrícola peruano o indonesio.
”Tal vez pueda objetarse que soy demasiado «economicista» al utilizar como medida de un concepto marxista como la proletarización el estado de cuentas de los ingresos materiales. Después de todo, mantienen algunos, lo importante son las relaciones de producción. Sin duda es un comentario acertado. Por consiguiente, consideremos la polarización como una bifurcación social, una transformación de múltiples relaciones en la antinomia burgués-proletario. Es decir, consideremos no sólo la proletarización (un elemento permanente de la literatura marxista), sino también la burguesificación (su compañero lógico, del que sin embargo apenas se habla en esta misma literatura).
”También en este caso debemos concretar qué entendemos por estos términos. Si aceptamos que, por definición, sólo puede ser burgués el típico industrial de la «Franglaterra» de comienzos del siglo XIX, y sólo puede proletario ser la persona que trabaja en la fábrica de ese industrial, es completamente cierto que no se ha registrado una gran polarización de las clases en la historia del sistema capitalista. Podemos defender incluso que la polarización se ha reducido. Sin embargo, si por burgués y proletario auténticos entendemos aquellos que viven de sus ingresos actuales, es decir. Sin depender de ingresos procedentes de fuentes heredadas (capital; propiedades, privilegios, etc.), y hacemos la distinción entre aquellos (los burgueses) que viven de la plusvalía que los otros (los proletarios) crean, sin que intervengan en exceso los roles mixtos, podemos afirmar que a lo largo de los siglos ha ido aumentando el número de personas que se han situado inequivocadamente en una u otra categoría y que esto es consecuencia de un proceso estructural que dista mucho de haber terminado.” (Wallerstein, 1988: 198-202)
Quizás allá aquí motivos suficientes (aunque discutibles) para pensar en una especificidad de lo económico que sepa pero no se refugie en la alta abstracción del mero modo de producción (hay una explicación histórica concreta) ni que tenga una ajenidad total a las luchas concretas que terminen haciendo de los procesos históricos de largo plazo un mero desplazamiento de “placas tectónicas” por fuera de toda participación de los agentes. E irónicamente se hace una comprensión de la historia en términos de Marx bien lejana al historicismo que Poulantzas acostumbraba señalar en sus oponentes.
El desafío sería (como en la física) saber cuándo usar la cuántica y cuándo la relatividad sin la soberbia de creer que la “teoría del campo unificado” o la “teoría del todo” está cerca de lograrse.
G:
ResponderEliminarSiempre hay que estar prevenidos de que un esquema más complejo y (presuntamente) dinámico (aquí, por lo dicho, el de Bourdieu) no necesariamente facilita comprender transformaciones históricas. Aquí es necesario ejemplificar. Para Bourdieu, las profesiones liberales ocupan un lugar privilegiado como “fracción de transición” dentro de la clase dominante. Están en una situación de equilibrio entre los dominantes burgueses (fuerte volumen de capital global, prevalencia del económico sobre el cultural, arriba a la derecha del esquema) y la fracción “intelectual” del campo del poder (fuerte volumen de capital global, estructura de capital sesgada hacia el capital cultural, arriba a la izquierda del esquema). Según el otro esquema, el marxista y “limitado” a lo “económico” que proponemos (¿qué estamos buscando?), podría reconstruirse un proceso histórico en el que profesionales liberales (por ejemplo los médicos) han sido progresivamente proletarizados, haciendo cada vez más importante al salario como principal ingreso del “grupo” y desligándolas paulatinamente (sin que haya una violenta desposesión) de medios de producción (una menor participación del consultorio particular –reproducible y reproducido como pequeño capital– en los ingresos y –de modo menos formal– el sometimiento del consultorio a condiciones de pago cada vez más ruinosas por parte de grandes burocracias –estado, empresas, obras sociales). Un proceso así puede tener características universales pero fuertes disparidades nacionales. Como en el esquema de Bourdieu las luchas de enclasamientos juegan entre los grupos pero operan también en qué exigen y provocan del/en el sistema educativo. Una educación superior masiva pero con un fuerte encadenamiento de restricciones en Francia hace que el graduado tenga mejores posibilidades de defensa ante los advenedizos (el cierre como exclusión) y aún así requiramos “saltar” del esquema de Bourdieu para pensar en un proceso de proletarización y (sin expectativas de un cambio de conciencia en el corto plazo) convergencia en ciertas condiciones de vida con otro tipo de trabajadores. En contraste, plantearemos dos casos en países con una educación superior algo menos masiva. En Argentina con una menor masividad combinada con menores barreras propiamente escolares, la proletarización puede ocurrir de manera más marcada y el profesional liberal tendrá desafíos a su conciencia, que suele (al menos por ahora) implicar el reforzamiento de unas pautas de distinción frente a una caída social que no se admite como tal o que se ve como caída relativa frente a otros grupos antes que como un descenso en una estructura global de relaciones. En Estados Unidos, como caso contrario, puede seguir operando más claramente una reproducción con ayuda de un firme numerus clausus (y fuerte diferenciación de ingresos) que defiende el lugar de la fracción intermedia de la clase dominante en términos parecidos a lo que notaba Bourdieu para la Francia de los setenta y, en consecuencia, sea más productivo quedarse en el esquema de grupos y enclasamientos de Bourdieu sin “saltar” al otro esquema. Como alternativa, según los planteos de Wallerstein, sería posible inscribir en el largo proceso de proletarización a aquellos médicos en ciertas partes del mundo (es decir con los límites políticos, educativos, en cierto modo “corporativos” que podrían pensarse según el esquema de Bourdieu para un espacio social global, es decir a nivel del país) y que esa proletarización es parte de las transformaciones que generan las relaciones de producción capitalistas, mostrando que aquí el “salario” es más que una forma y que este tipo de “salarización” obedece a causas profundas. Quizás allí donde opere la proletarización, sea necesario subordinar (en términos lógicos y no ontológicos) un esquema al otro. Y luego pensar “descondensadamente” su constitución en grupos y su acción colectiva.
H:
ResponderEliminarLa misma perspectiva dual puede usarse para pensar la reproducción a nivel de los individuos. En tiempos de Marx era más probable (y aún no era 100% así) que un burgués personificara al capital, pero también fuera un individuo que legara a su descendencia la propiedad de los medios de producción para que los herederos puedan personificar al capital. En la propuesta de Bourdieu de un “modo de reproducción con componente escolar” subyace la constatación (quizás evidente, pero necesaria) de que el burgués tiende a legar más que medios de producción, lega distintos “capitales” entre los que se destaca el capital cultural, particularmente el escolar (“valorizado” gracias a otros capitales que se reconvierten haciéndose valer). Y a su vez, es empírica y lógicamente necesario que ese burgués que puede legar otra cosa que medios de producción ya no es el burgués inglés de mediados de siglo XIX que se destacaba más por su propiedad que por su cultura. Hay una perspectiva de la reproducción de los individuos, los grupos y de la jerarquía (más o menos gradacional) de los individuos y los grupos. Pero sigue siendo necesario el otro esquema para pensar cómo se reproducen clases con individuos personificando (al menos) capital y trabajo. Así como remitimos al carácter clasista del estado y reivindicamos a Milliband para poner el foco en cierto fenómeno (sus individuos concretos), aquí también habría que preguntase por su contraparte “en la otra rama de la física”, por los efectos (necesarios) del estado en la reproducción del capital y el trabajo, más allá de la situación de clase del agente estatal (Milliband podría, como era su destino, volver a perder frente a Poulantzas).
I (última):
ResponderEliminar2) Por todo lo dicho, hacemos una primera elección por esa suerte de “constructivismo estructuralista” de Pierre Bourdieu, con las limitaciones (o mejor dicho, los otros fenómenos que quedan afuera) que nos hicieron plantear la necesidad de otro esquema de explicaciones estrictamente económicas.
Una manera de ver la volatilidad de ciertas “clases teóricas” medias, podría ser tener en cuenta sus relaciones con otros grupos cercanos. En buena parte de los años postconvertibilidad, sectores medios parecieron verse afectados en su “distinción” por ciertas alteraciones en la jerarquización de ingresos. Por un lado un cuestionamiento (en la práctica) de las diferencias de ingresos corrientes (la inflación aquí es importante) respecto de ciertos obreros industriales calificados o semicalificados (resonó la discusión sobre una “aristocracia obrera”) que, aprovechando condiciones macroeconómicas e institucionales (no indexación y aumento de la sindicalización) favorables le pisó por momentos los talones. Como contrapartida “defensiva” es posible hipotetizar sobre un intento de forzar un rejerarquizar de ciertos capitales distintivos respecto de esos sectores trabajadores. Un intento de percibir de forma rejerarquizada a la propiedad física (inmobiliaria como la más decisiva) como distintiva de los ingresos corrientes (y allí entra la importancia del acceso a las divisas). Y una búsqueda de refugiarse en la educación privada, profundizando la “elasticidad” entre el ciclo económico y el corrimiento hacia la educación privada.
Así, pese a lo problemático de la terminología, esa distinción hacia dentro del capital económico puede ser productiva para pensar diferenciaciones cuando hay acercamientos que podrían querer ser contrarrestados. Por otro lado, habría que revisar la difícil relación entre las “clases medias” y la educación argentina, en tanto conviven un proceso de “privatización” de largo plazo comenzado en los años cincuenta, una historia identitaria (más o menos autocomplaciente) que sigue asociando “ascenso” a las “clases medias” gracias a la particularidades de la educación pública argentina (masividad temprana, Reforma del ’18, bajo costo universitario y gratuidad desde los cuarenta) y una más reciente fuga hacia la privada boicoteando la recién mencionada historia identitaria. Quizás haya aquí también un punto para explorar, abstrayendo el eje peronismo-antiperonismo, cómo las “clases medias” en los noventa tendían a ser opositoras al menemismo (rescataban a su identidad mientras en la práctica fugaban a la privada) mientras que ya consumada buena parte de la fuga tienden a posicionarse de manera más refractaria respecto de lo público, con cierta crisis identitaria mediante.
Por otra parte, también desde la perspectiva de Bourdieu, la forma en que está organizado el espacio social global nos llevan a pensar en cómo los diferentes grados de organización en los lugares de trabajo (en especial el sindicato) hace que los “sectores medios” sean más susceptibles a que en términos políticos partidarios reflejen cambios en (por ejemplo) los discursos de medios de comunicación que (por diversas “condiciones de felicidad” en el sentido de Austin) podrían implicar otro tipo de “resistencias” o al menos “inercias” en grupos más organizados en los que existen otro tipo de enunciadores que puedan hacer circular otros discursos. Siempre hay que insistir en que la “centralidad” del “rol de los medios” (pero vale para otro tipo de enunciadores) no debe ser pensada por fuera de las modificaciones que sufren las condiciones sociales de recepción.
Ah!!!
ResponderEliminarJ:
Bourdieu, P. (2003a): “El nuevo capital: Introducción a una lectura japonesa de La nobleza de estado” en Capital Cultural, Escuela y Espacio social, Siglo XXI, Argentina, Buenos Aires.
Bourdieu, P. (2003b): “Espacio social y espacio simbólico. Introducción a una lectura japonesa de La distinción” en Capital Cultural, Escuela y Espacio social, Siglo XXI, Argentina, Buenos Aires.
Dahrendorf, R. (1979): “Estructura social, intereses de clase y conflictividad social” en Las clases sociales y su conflicto en la sociedad industrial, RIALP, Madrid.
Elster, J. (1993): “Conciencia de clase y lucha de clases”, en Introducción a Karl Marx, Siglo XXI, Mexico.
Ossowski, S. (1969): “La síntesis marxista” en Estructura de clases y conciencia social, Barcelona, Península.
Poulantzas, N. (1985): “Política y clases sociales” en Poder político y clases sociales en el estado capitalista, México, Siglo XXI.
Wallerstein, I. (1988): “Marx y la historia: la polarización”, en Wallerstein y Balibar, Raza, Nación y Clase. IEPALA, Madrid.
Martín Maydana
ResponderEliminarTrabajo práctico UNIDAD 2
Tema elegido: "La grieta"
Parkin propone la génesis de las clases sociales (y del orden social) a partir del Cierre Social, un proceso a partir del cual las colectividades buscan ampliar al máximo sus recompensas limitando el acceso a los recursos y oportunidades a un número restringido de candidatos. (Parkin, 1984, p.69)
Esta definición lleva dos implicancias para Parkin: la primera es que el cierre social genera un ordenamiento jerárquico, una estratificación que tiene “arriba” a los que se ven beneficiados por él y abajo a los que se ven perjudicados. La segunda implicancia se sigue al sostener el concepto de “explotación” para calificar la relación entre ambos grupos (aunque se aleja por completo de la tradición marxista).
Parkin resulta muy atinado ubicar a las dos formas principales de cierre social por exclusión en la sociedad liberal moderna: la propiedad y los títulos técnico-profesionales. Lo los hace claves, en contraste con otros tipos de estrategias de exclusión social, es su entronización a través del ordenamiento legal y la vigilia del Estado.
En cuanto a la clase media argentina, creo que la concepción del Cierre Social de Parkin puede ayudar a explicar algunas de las actitudes más desconcertantes de la clase media durante el período; como la preferencia de explicaciones xenofóbicas ante el desempleo en los años ’90 (“Vienen Peruanos y Paraguayos a robarse el trabajo”).
Pero el elemento central de la volatilidad de la clase media argentina frente al orden neoliberal los podemos encontrar expuesto en el apoyo de la clase media al proyecto de la Alianza en el año 1999 y su contraste de rebelión abierta en diciembre del 2001.
Creo que este cambio abrupto de actitud se puede encontrar explicado por las consecuencias ideológicas del cierre social. Esto es un apartado poco explorado por el autor en la selección bibliográfica, pero esencial para comprender implicancias de los cambios de la estructura social en el orden social.
Parkin pone el concepto de propiedad en el centro del análisis de clases porque constituye la principal forma de cierre social común a todas las sociedades industriales (p.82). Sin embargo, se trata de una forma de particular de propiedad la que tiene efectos en el análisis de clases: la propiedad como capital.
Para diferenciarla de la propiedad simple, Parkin pone la diferenciación en que la propiedad como capital “confiere el derecho de negar a las personas el acceso a los medios de vida y de trabajo”. (Parkin, 1984, p.82).
Para definir a la clase media en términos de Parkin, hay que ver que el autor pone la línea de demarcación entre las clases (clase dominante y clase dominada) en el método de cierre social al que apelan. Para Parkin, el grupo que utilice principalmente una estrategia de exclusión para definirse pertenecerá a la clase dominante y el que principalmente haga uso de tácticas de usurpación pertenecerá a la clase dominada. Queda claro que, fiel a la tradición weberiana de los tipos ideales, hay amplios sectores en el medio que apelan tanto a tácticas de usurpación como de exclusión (en distintas medidas) para definirse. A estos sectores cabría llamarlos clase media en este marco teórico.
Podemos comprender al orden social neoliberal fundado en los años noventa como como un pacto centrado en torno a la estabilidad del valor monetario. La baja inflación y el alto valor del peso argentino le confirió a la clase media un mayor poder adquisitivo a costa del desempleo y sub-empleo.
---CONTINÚA---
ResponderEliminarMartín Maydana
Trabajo práctico UNIDAD 2
Tema elegido: "La grieta"
Una hipótesis posible al respecto del apoyo de la clase media puede ser que decidió subirse a la estrategia de exclusión en base a la propiedad (monetaria y financiera). Las palabras que elige Parkin para describir las formas de cierre social no me parecen insignificantes: usa la palabra “estrategia” para describir los cierres de exclusión y la palabra “táctica” para describir los de usurpación. Ambas palabras describen procesos de toma de decisión racional (de orden teleológico), pero el término estrategia representa perspectivas de largo plazo; mientras tanto “táctica” refiere más bien al corto plazo.
La estabilidad de este orden de cosas dependía directamente de que la clase media pudiera disponer libremente del dinero de su propiedad, de lo contrario perdían el lugar “excluyente” y debían resignarse a ocupar un rol “usurpador”. El aumento del desempleo, la aparición de las cuasimonedas y, como corolario, el corralito hizo mella sobre el acceso de la clase media a su propia propiedad.
Cuando las políticas económicas del Gobierno, la clase media se vio privada del acceso mismo a aquello que la ponía dentro del lado de los excluyentes y se vio empujada en masa hacia el lado de los “usurpadores”. Lo que se deshizo brevemente durante aquel tiempo fue el hechizo de la propiedad como zanahoria sobre el que se fundaba el orden social.
Con respecto al tema elegido de investigación, Parkin nos acerca a una definición más heterodoxa de la lucha entre las clases y nos permite tirar luz sobre el conflicto político abierto en nuestro País desde los conflictos que se dieron en los últimos diez años.
Una forma interesante de comprender la grieta desde la teoría de Parkin puede ser postularla como una escisión dentro de la clase media argentina, con una fracción que reclama el desarrollo de medidas políticas de corte “usurpador”: subsidios, aumento de la demanda interna con políticas de Estado, aumento de impuestos a sectores más rentables de la economía como la minería y los agro-negocios. Del otro lado de la grieta podemos ubicar a otro sector de la clase media que no se pliega a la estrategia excluyente del establishment, reclamando la sacralidad de la propiedad privada y el acceso irrestricto al mercado de divisas.
Esta actitud podría verse reflejada por los sectores que más acompañan el discurso oficial del ajuste público durante los últimos años, con discursos como “estábamos demasiado bien” y justificaciones que pivotean sobre el carácter “ilusorio”, “irreal” e “ilegítimo” de las políticas económicas de redistribución del ingreso durante los gobiernos del kirchnerismo.