Texto
de apoyo Unidad 1- La clase: un concepto escurridizo para un objeto
disoluto
Dr.
Marcelo Gómez
El documento en Word está en el siguiente link https://drive.google.com/open?id=1vlRspOdEcvX6vuI8OSc2iFCiPIA-Hm5R
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No está demás comenzar por una digresión
antropológica: la especie humana se caracteriza por la “neotenia”, es decir por
la inmadurez completa de respuestas de subsistencias del neonato humano que lo
hace completamente dependiente del colectivo en el que nace. La forma en que el
grupo organiza sus diferencias (de generaciones, de sexo, de habilidades,
fuerza, parentesco y salud en las sociedades arcaicas) para perpetuar el grupo
tratando de asegurar la vida de los neonatos, introduce la cuestión de qué
diferencias son significativas y cómo se ordenan entre sí. La perpetuación
biológica queda atada a la perpetuación de estos sistemas de diferenciación
interna.
En las sociedades premodernas esclavismo,
castas, estamentos y clases son los principios generales de organización de diferencias
jerárquicas conocidos históricamente.
Los textos de esta unidad se focalizan en la determinación de la
naturaleza, especificidad y campo de aplicación de la categoría clase como
instrumento de análisis sociológico por antonomasia. En cierto punto la suerte
de la sociología estuvo y está (¿?) atada a la suerte de la categoría “clase”.
En este sentido, a los textos de esta Unidad 1 les subyacen cuestiones
epistemólogicas y ontológicas: ¿qué buscamos decir cuando hablamos de “clase”?
y ¿qué es lo que efectivamente decimos? ¿qué es lo que en definitiva llegamos a
designar como clase?
Los textos de Giddens (1992:
247-286) y Crompton (1994: 17-41) ofrecen una aproximación al concepto y las
temáticas propias del campo de estudio de las clases.
Claramente se inscribe en el intento de entender los
procesos de diferenciación social en las sociedades modernas. Es decir, se
parte de la pregunta por las diferencias relevantes según generen agrupamientos
que son importantes para la vida social: las clases son macrodiferenciaciones
que albergan la esperanza de entender vastos fenómenos de la vida en sociedad.
La cuestión de cómo las distribuciones
diferenciales materiales y simbólicas determinan extensamente la suerte o el
destino social e individual es la que se encarna en cualquier analítica de
clases.
Clase es un concepto moderno que surge con el
capitalismo industrial y esto supone su especificidad analítica e histórica.
Clase se diferencia de manera bien nítida del Esclavismo (regido por la
violencia), los sistemas de Castas (regidos por las creencias del karma y el dharma) o de Estamentos (regidos por el derecho de costumbre y
el linaje de la sangre) en la medida en que las diferencias no se establecen
por principios o prescripciones exteriores
(divinidades, tradiciones o creencias, imposición forzosa, imposición legal,
etc.) a la interacción social misma, y sus fronteras lejos de ser cerradas y
rígidas, son abiertas y cambiantes. La llamada movilidad social (en sus formas vertical, horizontal,
ascendente, descendente, inter e intrageneracional) es inherente rasgo propio
del principio de diferenciación clasista.
La esclavitud determinada por la fuerza, las
castas por la religión, y los estamentos por la tradición, son principios de
diferenciación que pueden coexistir fácticamente o históricamente con los
clasistas, pero tienen que ser diferenciados analíticamente. Las sociedades
donde el principio clasista es el dominante consagran la igualdad de los
individuos ante la Ley y el poder político y la igualdad de tratamiento de la
Ley y el poder político ante los individuos, obviamente aunque esto tenga mil
trampas de hecho.
El siguiente cuadro puede contribuir a entender
la especificidad histórica del concepto de clase.
Sistema
de
Diferenciación
Social
|
Fuente
predominante de asimetría
|
Criterio
de perpetuación
|
Forma
del lazo social y justificación
|
Esclavitud
|
Propiedad de personas
|
Fuerza / Factico
Separación, cerrada.
Excepcionalidad de manumisión por mérito o servicios.
|
Amos y esclavos
Interioridad asocial o natural de nexo de asimetría
absoluta (esclavo=buey)
Racismo, biologicismo, superioridad natural o no
reconocimiento de humanidad
|
Castas
|
Religión / Rito (cuerpo divino =cuerpo social)
|
Adscriptivo hereditario fijo y cerrado. Separación
estricta, cerrada sin excepciones. Solo movilidad por metempsicosis
(“kharma”-“dharma”)
|
Puros e impuros, el contacto mínimo estrictamente
ritualizado para evitar la
contaminación.La confusión o mezcla es pecado. Exterioridad del nexo con
reconocimiento de humanidad
|
Estamental (“Estados”)
|
Costumbre/Ley
Voluntad de Dios
|
Adscriptivo (linaje, parentesco) hereditario
variable. Cerrada con separación no estricta y selectiva
|
Señores/Nobles y Siervos/Vasallos
Asimetría de jerarquía fija formalizada por ley
consuetudinaria cuya violación es crimen.
Exterioridad relativa del nexo con reconocimiento y
reciprocidad.
|
Clases
|
Propiedad de cosas y
condiciones de producción y reproducción de la vida
material.
Principio del “efecto distribucional”
|
Adquisitivo (resultados de acciones e
interacciones electivas)
Abierta, movilidad y no imposición de separaciones.
Igualdad y libre disposición de propiedad.
|
Poseedores/desposeidos; ricos/pobres;
capitalistas/obreros, etc.
“Merito” o “Explotación” como forma no natural de
diferencia. Asimetrías producida socialmente.Interioridad del lazo social,
jerarquía móvil. ntercambio y reciprocidades legalmente protegidas.
|
En los sistemas clasistas las diferencias no
pueden establecerse ex ante por
ningún otro orden previo a la interacción social misma. La clase es un concepto
de secularización y terrenalización de la diferenciación social: las
diferencias, asimetrías y jerarquías son las que producen les humanes mismes en
sus relaciones materiales y simbólicas. Las clases son “móviles” y contingentes
y no fijas. Las clases suponen un giro de la diferenciación jerárquica basada
en lo adscriptivo- heredado -fijo, a unas asimetrías dinámicas basadas en lo
adquirido- producido- móvil.
Entre los fenómenos que se incluyen en el
ancho campo de aplicación del concepto de clases tenemos: la identificación de
aquellos bienes materiales o simbólicos que operan las diferenciaciones
clasistas merced su control o la exclusión de los mismos (estructura de
clases), las formas sociales concretas en que se plasman las clases en la vida
social (formación de clases, estilos de vida compartidos, organizaciones de
clase), las manifestaciones de identidad, ideología o la subjetividad con que
se revisten las diferencias clasistas (conciencia de clases), los enfrentamientos
o conflictos entre las clases (lucha de clases, política de clases), las interrelaciones
de las diferencias clasistas con otros sistemas de diferencias no clasistas
(género, etnia, nacionalidad, religión, edad, subcultura, etc.).
Problemas como qué tipo de bienes son estratégicamente
“diferenciantes” en una situación o momento dado, cómo se constituyen
históricamente colectivos clasistas, cómo se dan a sí mismos creencias,
identidades, cultura, cómo el papel de la mujer, el estado-nación, las
creencias religiosas, las relaciones intergeneracionales o las culturas
grupales se conectan con los procesos clasistas son macrotemas típicos del
análisis de clases.
El atravesamiento por el género aparece en cuestiones
como las mencionadas por Giddens: las dificultades para definir empíricamente
la clase objetiva sin tomar a la mujer cónyuge y el fenómeno de “refuerzo de
género” de la condición de clase. Las cuestiones de la conciencia aparecen en
temas típicos como las discrepancias entre condición de clase objetiva y
percepción subjetiva. Los solapamientos entre clase- etnia/credo/subculturas, y
sus tensiones son objeto de numerosos trabajos sobre la etnificación de las
relaciones de clase, las clases “nacionales”, e incluso la reinterpretación
clasista de las pertenencias religiosas.
Ahora bien, si el advenimiento de un concepto
como clase significa el abandono de explicaciones extrasociales rectoras de las
diferencias y jerarquías, aparece la cuestión de qué criterios son los que
operan en un sistema de diferencias sociales autogeneradas por las mismas
relaciones sociales.
El pensamiento social desde el siglo XVIII
ofrece dos grandes tradiciones contrapuestas por no decir fuertemente
antinómicas.
Por un lado la tradición “libertaria”, del
pensamiento crítico, revolucionario, marxista, socialista o anarquista, que
propone un principio “relacional” que rige la producción social de las
diferencias, según el cual una posición
ventajosa supone mantener en desventaja a otras, o el control de determinados
bienes supone necesariamente la privación para el resto. El modo de distribución
social de todo tipo de bienes está determinado por las distribuciones de
partida de determinados bienes “claves”, y la interacción social misma tiende a
reproducir ampliada dicha distribución asimétrica inicial. La especificidad de
la relación entre los grupos es causa y consecuencia de determinados efectos
distributivos. Esto significa que las clases tienden a polarizarse,
compactarse, consolidarse y enfrentarse. El pato de la boda de este planteo
tiende a ser el de la “movilidad” de clases. Las clases tienden a concebirse como
grupos cerrados antagónicos y por tanto el concepto de clase no termina de
realizarse cabalmente porque si los grupos no son abiertos no serían clases.
Pero a este punto de vista se le opuso desde
siempre el del “liberalismo” amable británico (Spencer) o más enjundioso
francés (Tocqueville): las diferencias sociales obedecen a oportunidades, mérito, eficiencia, desigualdad
de resultados por diferencias de capacidad y esfuerzo, dando lugar a un sistema
de “estratificación” que expresa diferencias graduales legítimas por
recompensas diferenciales en un sistema de premios y castigos a las
contribuciones individuales al conjunto social. La fuerza del reconocimiento,
el logro, el prestigio, etc. son las que impulsan la lucha interindividual por
el “estatus” y la sociedad se ordena inestablemente por diferencias móviles. El
pato de la boda de este planteo que sustituye la clase por el estrato tiende a
ser la pérdida del carácter colectivo y de la efectividad histórico-causal del
concepto de clase.
Los estudios de estratificación se inscriben
en una teoría más descriptiva que explicativa y tienden a considerar los
“estratos” como artificios o agregados estadísticos útiles para una descripción
morfológica de la estructura social. Las clases vistas como estratos son
“objetivas” pero solo estadísticamente. Los estratos serían bastante estériles
desde el punto de vista de su papel en la vida social y en la historia.
El principio del estrato instaura
espacios predefinidos escalarmente: ingresos, empleo, educación, vivienda, etc.
La cúspide, es decir, los estratos superiores que reúnen los niveles más altos
en cada espacio, funciona como omega y motor motivacional del resto. Los
estratos se ordenan de arriba para abajo. Sólo viendo a quienes detentan la
mayoría de los bienes, se puede suponer cuáles son los bienes estratégicos más
valiosos. Las escalas siempre se piensan desde lo alto.
El siguiente cuadro
puede ayudar a entender el punto.
Principio
de la clase/relacional
(Marx, anarquismo, pensamiento
radical)
|
Propiedad de medios de
producción de la vida material
|
Tipo de
lazo social
Nexo
interno: criterio monótono, oposición, explotación,
opresión, polarización, lucha, objetividad, politización.
Tendencia a la fijación
dicotómica, fronteras cerradas y concentración/pauperización.
|
Principio
del estatus/gradacional
(Tocqueville, Weber en la
lectura parsoniana)
|
Propiedad de medios de
reproducción de la vida social
|
Tipo de
lazo social
Nexo
externo: criterio múltiple, pluralidad de diferencias,
distancias, niveles de reconocimiento y estima social, relaciones de
competencia, emulación y comparación, remuneración, gastos, educación,
cultura, subjetividad, etc.
Tendencia a la
variabilidad y escalas gradacionales, fronteras abiertas y despolarización
distributiva con alta movilidad.
|
Los bienes estratégicos se convierten para los que están debajo en
bienes codiciados, recompensas esperadas: existe un supuesto de universalidad
aspiracional, las escalas son válidas bajo el supuesto que los individuos que
son estratificados en ellas comparten la deseabilidad de las posiciones más altas.
El principio fundamental competitivo de la homogeneidad compartida universal de
aspiraciones (riqueza, prestigio y poder) nos mete de lleno en el
funcionalismo. Las teorías estratificadoras no pueden evitar este supuesto de
homogeneidad de escalas de valoración y de legitimación de las posesiones de
las capas superiores. El supuesto es que la distancia fundamental en las
escalas está entre cada individuo y los que están en la cúspide. Caben pocas
dudas que este andamiaje sociológico para entender las diferencias sociales
convalidan los supuestos ideológicos individualistas, meritocráticos, competitivos.
No puede evitar notarse la presencia de Tocqueville con su idea inspirada en lo
que vio en América del Norte de “sociedad desigualitaria sin clases” donde los
individuos librados a sí mismos, a sus propias capacidades, compiten unos con
otros sin ataduras de ningún tipo con el solo objeto de ascender en la búsqueda
de riqueza, poder o prestigio.
De acuerdo a esto,
el principio analítico de las diferenciaciones sociales por clases da lugar a
una visión de “clases-fuerte” y una visión de “estratos-debiles”, lo nos lleva
a la espinosa cuestión de qué tipo de entidad social son las clases. Para ello
es inmejorable la vieja contribución de G. Gurvitch (1971: 185-217) que repasa
todos los atributos conceptuales posibles de la categoría clase y su
especificidad diferencial respecto de otras categorías sociales.
1) Son “agrupamientos” de hecho, no de derecho. Emergen de la vida social
y no derivan de principios o poderes extrasociales. Al igual que género, edad o
etnia, “participamos” de ellos como quien habla en prosa sin pensarlo.
2) Tienen vasta escala y son perdurables por lo que son fuertemente
gravitantes en la vida social total.
3) No son “voluntarios” (un club) ni coercitivos “artificiales” (una
institución) sino que incluyen todo tipo de agrupamientos. Son macrocosmos de
agrupamientos donde las relaciones sociales no son inmediatas o directas sino
“a distancia” es decir, compartimos la condición de clase con muchos otros
completamente desconocidos con los que nos relacionamos a través de mediaciones
organizacionales y simbólicas muy espesas.
4) Son necesariamente abiertos y no pueden forzar ni la entrada ni la
salida más allá de condicionamientos o presiones difusas. No obstante ofrecen
una “estructuración” inorgánica (no son un grupo formal organizado) pero
intensa (tienen infinitos dispositivos de propagación, articulación,
socialización, identidad, cultura, iniciativas políticas, etc.)
5) Son suprafuncionales, es decir, asumen la tarea de constituir el orden
social global a su imagen y semejanza. Esto significa que son “portadores” de
orden social frente a otros colectivos o clases. La existencia práctica de las
clases es justamente este intento perpetuo de controlar y regir el orden
social.
6) Son antagónicos o incompatibles: disputan obligadamente con otros en
virtud de su pretensión suprafuncional, incluso contra el estado o las
Iglesias. Resisten la influencia de la sociedad global y de otros grupos. Son
“colectivos divisionistas” en la medida que su mera existencia plantea la
exclusión activa y el intento de desplazar a otros o a someterlos a sus
designios.
Aunque el léxico
usado por Gurvitch es arcaico, creo que contribuye a entender el carácter
esquivo y disoluto del concepto de clase. Por supuesto también contribuye a
refutar los planteos más nominalistas como el de Portes (2003) para quien la
clase es un recurso heurístico-explicativo de primer nivel pero a la que no se
le puede asignar una eficacia social o actuación histórica concreta. Las clases
serían solamente una forma sociológica de “llamar” determinados fenómenos. No
son grupos reales, no son sujetos de acciones, no son agentes históricos, lo
que no quita que no pueden obviarse para explicar todo tipo de hechos o
procesos sociales, políticos o culturales.
Por último cabe
incluir un adelanto de la problemática
contemporánea sobre las clases a saber, el progresivo proceso de
reconfiguración de los enfoques fundacionales de Marx y Weber (ver el texto de
Gomez, 2014: 38-57) y lo que traen de
nuevo los teóricos “posclásicos” (ib ídem, 57-79).
La influencia de los descubrimientos de la
antropología acerca del peso de lo simbólico-ritual y del lenguaje en el
comportamiento humano (“violencia simbólica” en Bourdieu, “eficacia de los
simbólico” en Levy Strauss), con las indagaciones de la psicología profunda
acerca de las motivaciones inconcientes,
los hallazgos de la psicología de los procesos cognitivos y del
aprendizaje (especialmente las teorías de la disonancia cognitiva y de las
actitudes), y por las teorías de la elección racional y las teorías de los
juegos estratégicos, han llevado al abandono progresivo de los esquemas
explicativos toscos basados en efectos automáticos de factores estructurales
(leyes de la acumulación o del mercado). La combinación de estos avances en las
ciencias sociales y humanas con las heterodoxias de diversos tipos y los cruces
y préstamos entre las tradiciones marxianas y weberianas, la reformulación de
algunos elementos weberianos y las fuertes revisiones en el universo del
marxismo occidental, hicieron que los estudios que he denominado “posclásicos”,
desde los años 60 en adelante, abandonen en buena medida los supuestos de la
programática clásica y abran un nuevo panorama para la la comprensión de la
sociedad de clases del capitalismo avanzado.
Ahora bien, los mencionados desarrollos
posclásicos intentan, más resuelta o más tibiamente, romper con el canon
heredado: desestiman cualquier orden presocial como diferenciador y tratan de
mantenerse en el plano relacional de las prácticas diferenciadoras que pasan a
constituir la dimensión central mientras los agrupamientos o efectos
distributivos sobre los individuos son contingentes o secundarios.
El siguiente cuadro ayuda a entender el
mosaico de principios teóricos sobre la producción social de diferencias.
Principio
diferenciador
|
Principios
exosociales – Esclavitud: se diferencia con criterio que separa lo no humano
o lo no social
|
||
Suprasocial –
Castas y estamentos: se diferencia con criterio mítico, religioso o
tradicional.
|
|||
Presocial
|
Estratos
|
Distribuciones
múltiples no relacionales definidas presocialmente por la cúspide. Determinación social posicional: las
posiciones son consecuencia de prácticas de los agentes en espacios uniformes
por sus resultados “ordinales” (NES, Capital cultural, radicalidad política,
etc.) Combinación de estático (espacios homogéneos de recompensas) y dinámico
(resultados de prácticas).
|
|
Clase
|
Clase posicional
estática (tradición fundacional weberiano-marxiana)
Distribuciones
monótonas relacionales privilegiantes presociales intramundanas (capital,
mercado) con plano de inteligibilidad propio como explicativas de posiciones
y prácticas. El orden se independiza de las acciones, lo importante ocurre a
espaldas de los sujetos (leyes de la acumulación o la utilidad marginal).
|
||
Intrasocial
|
Clase relacional
dinámica (desarrollos posfundacionales)
Relaciones
antagónicas y prácticas que distribuyen, bloquean, enclasan. Las prácticas
enclasan relacionalmente y las posiciones o locaciones están sujetas a la
lucha y el conflicto.
|
||
Los
estudios posclásicos han tendido a cultivar dos rasgos decisivos:
a) No separan estructura y acción. Como
señala Crompton (1994: 213) para los nuevos enfoques sobre la estructura de
clases, la misma estructura ocupacional, lejos de ser un hecho dado y fijo
-emanado de los procesos económicos o como resultado del mercado o la
acumulación- se convierte en “fluida”, en tanto las mismas distribuciones de
recursos y lugares son constante objeto de luchas, estrategias individuales y
colectivas. La misma estructura ocupacional no podría conocerse realmente de
manera separada e independiente de las luchas de clases.
b)
Hacen converger los criterios
fundamentales de propiedad, conocimiento y poder, que entran en
combinaciones y relaciones de superposición, sustitución o equivalencias
cambiantes dando lugar a procesos de conversión entre unos y otros.
Los enfoques posclásicos desarrollaron mayor
sensibilidad a las interacciones y mediaciones entre estructura y acción, y al
reconocimiento de que las acciones tienen un rango amplio de incidencia sobre
las supuestas estructuras.
Aunque todos los desarrollos de la teoría de
las clases contemporáneas intenten romper con los residuos no secularizados del
paradigma de los padres fundadores y se noten considerables avances, no han
logrado enhebrar una conceptualización de clase que definitivamente rompa con
ese cordón umbilical. Lo fundamental de la inspiración de estos tipos de
teorización pasa por el intento de centrarse en lo relacional del concepto y al
mismo tiempo no dejarlo deslizar por la pendiente de las lógicas extrasociales.
Consigna: lea los
textos mencionados de Giddens, Crompton, Gurvitch, Gomez, y en los comentarios
postee: 1) si considera útil este texto y qué rescatan cómo lo que más les
interesó del texto. 2) ¿qué dudas o consultas les suscita este texto de apoyo y
lo que leyeron en la bibliografía citada?
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