Elija una consigna de cada autor. Colgar antes de la clase del 21/06. La próxima clase del 14/06 es virtual.
Dahrendorf
a) Que le parecen las objeciones hacia el concepto de “interés objetivo” de Marx y su propuesta de intereses latentes.
b) Proponga un análisis de condiciones empíricas de constitución de clases (técnicas, políticas y sociales) con un ejemplo tomado de Argentina o A. Latina.
Poulantzas
a) ¿Qué le parece el planteo de que las clases deben analizarse en el marco de relaciones sociales y no de relaciones estructurales.?
b) ¿Que le parece la crítica a Marx de la p.87 acerca del esquema de paso de la clase en sí a clase para sí.?
c) Proponga un ejemplo en el que se vea la preeminencia del nivel político en la constitución de las clases.
Przeworski (una de las 3)
a) Lea p. 67 sobre la concepción canónica de Kautsky sobre la relación entre la clase económica y el Partido y la p. 73 sobre la aparición de las clases medias y la desaparición de la homogeneidad proletaria. ¿Cuáles son sus consecuencias políticas?
b) Lea p. 83-99 donde se desarrolla la idea de las clases como efectos de las luchas y de luchas sobre clases y no entre clases previamente constituidas. La clase no es un concepto que designe la pertenencia de individuos a un colectivo sino que designa relaciones entre individuos y la lucha es la que organiza, desorganiza y reorganiza dichas relaciones. ¿Es mucho pedir que intente aplicar esta idea al proceso social de la Argentina de los 90'.?
c) Lea el postsciptum y opine sobre el individualismo metodológico aplicado al concepto de clase social y de lucha de clases.
Rude
a) ¿Qué le parece el planteo tradicional dentro del marxismo acerca de la “falsa conciencia” de acuerdo al raconto que hace Rudé?
b) Proponga algún ejemplo situado en nuestro país o nuestra historia de conformación de la ideología de la protesta popular.
Bienvenidos, este es el espacio de trabajo de la materia optativa 2021 "Antagonismo social y teoría de las clases. Debates y perspectivas contemporáneas de dos conceptos escurridizos" de la Carrera de Sociología. Aquí tanto docentes como alumnos pueden proponer consignas para trabajar los textos, material de interés, ejes para debatir o dudas sobre cualquier cosa. Esperamos tu participación y que el blog entre en movimiento es decir sea movilizador y movilizado.
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Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas
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Dahrendorf
ResponderEliminara) Dahrendorf señala que el postulado de donde parte la teoría de las clases, que plantea que “a la titularidad o exclusión de puestos de autoridad van ligados ciertos intereses, opuestos en principio”, genera un problema a partir de que estos intereses estén relacionados con la posición que ocupa el individuo. El autor explica que los intereses están ligados, en realidad, a los individuos y no a las posiciones que éstos ocupan, designando direcciones de acción. En este sentido, Marx basa su definición de interés en un aspecto objetivo y no psicológico. Sin embargo, esta crítica no descarta la posibilidad que exista un concepto de interés que, sin ser psicológico, responda a la necesidad de un análisis sociológico.
Por ello, postula que es preciso reconocer cierta orientación estructuralmente determinada en las personas que detentan una posición, así recurre a las “expectativas de conducta” que se derivan de las funciones que cumplen los individuos. De este modo, construye su idea de “intereses latentes”, que son los intereses derivados de esta función asignada. Cabe señalar que, cuando estos intereses latentes, se transforman en objetivos concientes, se los denomina “intereses manifiestos”. Los intereses manifiestos constituirían, por ejemplo, el programa de un grupo organizado, asemejándose a la idea de “conciencia de clase”. Es por esto, según el autor, la teoría de clases debe establecer una “relación sistemática” entre los intereses latentes y los manifiestos.
En cuanto al análisis de Dahrendorf, me parece una categoría interesante para pensar la superación de la constante crítica al materialismo histórico, que postula que la teoría de Marx no ha resuelto el modo en que se vinculan las relaciones estructurales con los sujetos y el modo en que éstos actúan de acuerdo a sus expectativas.
Poulantzas
a) Según la teoría de Poulantzas, es interesante pensar la distinción entre relaciones sociales y relaciones estructurales en el análisis de las clases ya que, si bien la relación conflictiva de las prácticas de las diferentes clases se dan como consecuencia de relaciones estructurales, éstas se comprueban en relaciones sociales -relaciones de dominación y subordinación-.
En este sentido, siguiendo al autor, una instancia estructural no constituye directamente una práctica: las relaciones de producción no son la lucha económica de clases, así como el aparto del Estado o el lenguaje ideológico no son clases. No se debe reducir las prácticas a las estructuras. Poulantzas destaca que tanto las relaciones estructurales como las relaciones sociales son dos sistemas estructurados de relaciones diferentes.
Y a partir de allí, las relaciones entre estos dos sistemas pueden no corresponderse unívocamente. Por ejemplo, el nivel de la estructura del Estado puede estar retrasado en relación a las otras estructuras (económicas, ideológicas), pero también en relación al nivel de la lucha política, que pertenece ya al sistema de las relaciones sociales.
Observar esta distinción es particularmente útil para el autor a la hora de analizar el modo de intervención de la lucha política en la económica y viceversa, y analizar la relación existente entre ambas.
Przeworski
ResponderEliminara) Siguiendo a Przeworski, Kautsky considera que las clases se forman políticamente sólo como resultado de la intervención organizada de un partido y bajo determinadas condiciones de crisis.
No obstante, ya existía en Kautsky -y luego, continuó profundizándose- un sentimiento de incomodidad respecto de que muchos proletarios -gente que está separada de los medios de producción y, por tanto, debe vender su fuerza de trabajo- no actúan ni piensan como proletarios. Los empleados asalariados aparentemente sufren las mismas condiciones que los obreros, pero tienen una inclinación a la “ideología burguesa”. Esto puede ser porque lo que sí los separa de los obreros es el tipo de trabajo que realizan. Y esto contradice la unificación política de la clase trabajadora que se pretendía para alcanzar la lucha revolucionaria.
De este modo, las posiciones dentro de las relaciones sociales constituyen límites para el éxito de la práctica política y, dentro de estos límites -históricamente definidos-, la formación de clases en lucha se da como resultado de la organización de la clase. Pero, debido a estas divergencias de las “clases medias” respecto de la clase proletaria, no se ha organizado la lucha política proletaria en forma completa, lo que ha disminuido su capacidad de acción y representatividad social.
Rude
b) Según Rudé, la ideología de la protesta popular se conforma a través de dos componentes: en primer lugar, un elemento más elemental o “inherente” basado en la experiencia directa de las clases populares; el segundo es el conjunto de ideas que se derivan de los primeros y conforman un sistema más estructurado de ideas políticas o religiosas.
Como ejemplo, de este tipo de ideología popular se me ocurre presentar el caso de los pueblos indígenas en América Latina, que han luchado históricamente por el reconocimiento de su tierra y la reivindicación de su cultura, y esto tiene eco, en épocas recientes, en las políticas de derechos humanos que contemplan los derechos de los pueblos indígenas como una de sus demandas. Esto ha venido cobrando importancia a través de organismos internacionales, como la ONU, y de los mismos Estados nacionales.
Un aspecto a destacar es que, según postula el autor, la ideología “derivada” sólo “puede absorberse efectivamente si el terreno se ha preparado bien con anterioridad”. Esto puede explicar por qué estas políticas de derechos humanos han ido acompañando un cambio de paradigma global cultural y político en el cual, a partir de fines de la década del ’70/principios de los ‘80, ha ido adquiriendo relevancia la demanda de inclusión en nombre de la identidad, dando lugar a la aparición de una multiplicidad de grupos minoritarios que se distinguen, entre otros aspectos, por su pertenencia étnica.
RALF DAHRENDORF
ResponderEliminarA) Dahrendorf plantea que el postulado de la existencia de ciertos intereses determinados por la posición lleva a hablar de intereses que recaen sobre el individuo, incluso sin su deseo. Siguiendo éste postulado Marx considera intereses objetivos e intereses psicológicos, interesándose por el primero.
Geiger establece el carácter problemático del concepto de interés objetivo, para él no se puede hablar de interés en sentido objetivo, ya que ve en el un interés ajeno al sujeto.
Dahrendorf considera la necesidad de realizar una crítica al concepto marxista de interés objetivo, ya que para él al hacer uso de dicho concepto, condicionado por la posición se conforma una teorética, con un fundamento analítico al cual Marx convierte en empírico.
Dahrendorf propone el concepto de intereses latentes, relacionando los intereses objetivos con los sujetos, pero sin recurrir a leyes psicológicas. Sino a expectativas de conducta objetivas, las cuales dentro del marco de la teoría de la integración de la estructura social (Parsons) definen la conducta adecuada de las personas en relación a las funciones que realizan. Este planteo da lugar a considerar a los intereses latentes como los intereses que derivan desde el punto de vista del actor de una función.
Cuando estos se transforman en objetivos conscientes, son llamados intereses manifiestos, lo cual se asemeja al concepto de conciencia de clase marxista. Por lo cual, la teoría de la formación de clases sociales debe realizar una relación sistemática entre ambos tipos de intereses.
Las objeciones realizadas por Dahrendorf al concepto de interés objetivo me parecen validas, ya que el mismo establece que los sujetos actuarían de manera condicionada según su posición; pero por otro lado no da cuenta de la relación existente entre la posición que ocupan los sujetos( la estructura) y los sujetos. En cambio el concepto de intereses latentes propuesto por el autor, permite tener en cuenta dicha relación, al incorporar la idea de la determinación de las funciones sociales por las normas de expectativas.
POULANTZAS
B) El autor realiza una crítica a Marx, en relación al esquema de paso de “clase en sí” a “clase para sí”. Dicha crítica se basa en la consideración de que la estructura económica sólo se pone en movimiento por la lucha política- ideológica de clases. Dándose de esta manera, una sobre determinación política, ya que la superestructura determina los niveles de la estructura, considerando que las clases existen sólo en el nivel de la lucha política, adquiriendo una conciencia de clase propia, como nivel particular de relaciones sociales en tanto lucha económica, política e ideológica de clases.
Lo que Poulantzs postula es que, las estructuras existen pero sólo se pueden decodificar a través de las prácticas y considerándolas solo como estructuras. Por lo cual, la lucha de clases vendría a jugar el papel de decodificadora de las estructuras.
No hay que indique que las clases aparezcan históricamente sólo en el nivel político, a pesar de la idea de la lucha política de clases de Marx.
De manera contaría a lo postulado por Poulantzas puedo decir, que las luchas estructurales son moldeadas por relaciones politicas e ideológicas, por lo cual me cuesta pensar en relación a la formación de clases de una manera independiente a la ideología y a la organización política.
PRZEWORSKI
ResponderEliminarC) El autor desarrolla la idea de las clases como efectos de las luchas y de luchas sobre clases y no entre clases previamente constituidas, ya que para que las clases aparezcan en la política tienen que estar organizadas como actores políticos.
La clase designa relaciones entre individuos y la lucha es la que organiza, desorganiza y reorganiza dichas relaciones. De esta manera se entiende a las clases como el producto de prácticas, que tienen el fin de organización, desorganización y reorganización de clases.
Una ideología debe crear una imagen de relaciones sociales que sea capaz de generar un proyecto colectivo de transformación social y que pueda corresponder a la forma en que el pueblo vive su vida diaria.
En 1991 con la asunción de Menem al gobierno, se inicia una política de ajuste y reestructuración de la economía y del aparato del Estado, lo cual se incrementa en 1995, con la acentuación de la recensión económica y la entrada de desocupación masiva.
Dicho proceso de reformas estructurales, llevo al desmantelamiento de la estructura salarial fondista, siendo expulsados del mercado de trabajo un gran número de asalariados, sufriendo como consecuencia la precarización de la calidad de vida. Estas transformaciones llevaron a una descolectivización y el Estado argentino no contaba con redes de contención.
Es hacia la segunda mitad de la década cuando se dieron acciones espontáneas y semi organizadas de explosión social como nuevos repertorios de acción colectiva. En relación a lo plantado por Rude, se puede decir que el proceso social de la Argentina de los ´90 fue un proceso en el que se dio claramente el hecho de que las clases son el producto de prácticas, que tienen el fin de organización, desorganización y reorganización de clases.
A) RUDE
En el marxismo tradicional, se considera falsa conciencia al pensamiento de los individuos que no es consecuente con sus condiciones materiales de existencia.
Un ejemplo de falsa conciencia es la adopción de la ideología burguesa por un trabajador asalariado. Se puede decir que dicho trabajador carece de conciencia de clase, ya que adopta una visión del mundo que no concuerda con sus intereses de clase, sino con los intereses de clase de la burguesía.
Marx explica el fenómeno de la falsa conciencia como un producto de la alienación. Si la actividad social de los individuos es alienada, la conciencia de estos individuos también lo será. La falsa conciencia de los trabajadores asalariados, entonces, se explica por su existencia social como clase dominada.
De acuerdo al raconto que hace Rude, el planteo de falsa conciencia muestra la necesidad de que el proletariado forme su propia conciencia verdadera, como medio para poder convertirse en la clase sepultora del capitalismo. Marx hace hincapié en el hecho del engaño que ha producido la “nueva filosofía alemana” a la clase media, al imponer la realidad falsa a la clase dominada. Esto se explica entendiendo que la clase dominante materialmente también es la clase dominante intelectualmente.
Przeworski
ResponderEliminara.El problema seria como articular en un mismo proyecto político las demandas de quienes si se reconocen como proletarios y las de aquellos que no se reconocen como tales, pero que supuestamente si lo son, de modo tal que no se traicione ni se pierda la adhesión a los primeros y se logre sumar a los segundos en un mismo movimiento político. Si, como lo plantea Kautsky, el rol del partido consta en dirigir a una clase proletaria ya organizada como tal, por si misma, por sus propios medios, esa “unificación” sería imposible cuando hay miembros de la clase que no se reconocen como tal, aunque lo sean. Por eso es necesario, como lo dice Przeworski, pensar la formación de una clase como un proceso y no como un conjunto de posiciones objetivas, no basta con estar situados en posiciones cercanas dentro del espacio social sino que es necesario un proceso que una a esos agentes cercanos.
Rude.
a. El resumen que hace Rude me parece bastante simplificado, aunque entiendo que resumir el desarrollo del marxismo alrededor de la noción de ideología no es una tarea fácil. Me parece que falta profundizar la explicación de porque la ideología es una falsa conciencia, como funciona el mecanismo ideológico.
Coincido con él, y me parece que es un punto en común con Przeworski, en que un análisis del marxismo tradicional tiene como problema el planteo polarizado en dos clases. Con lo cual hay grandes sectores de población que se vuelven difíciles de clasificar, no solo por la actividad que desarrollan sino por su propia idea de pertenencia, un dato que en mi opinión no se puede ignorar en el estudio de la estructura de clases, puesto que no puede suprimirse la perspectiva del agente. Comenzar por esta última es un buen inicio para entender el mecanismo ideológico, como altera la percepción de la propia situación personal.
El planteo mas acertado dentro del marxismo, desde mi magro conocimiento, es el de Gramsci, que matizo la determinación de la estructura por sobre la superestructura, y complejizó el análisis con el concepto de hegemonía.
Poulanzas.
ResponderEliminara. La lectura de este texto fue muy ardua. Además de “cargarse” en contra a casi media docena de autores, Poulanzas no tiene una forma de exposición clara, con lo cual esta respuesta no será ni clara y mucho menos correcta, porque no logro comprender la postura del autor en profundidad. Desde mi punto de vista, hila demasiado fino (me resulta hasta cómico que él mismo reconozca que ni Marx hace un uso diferenciado de los términos “relaciones de producción” y “relaciones sociales de producción”) y no comprendo la critica a lo que el llama “corrientes historicistas”. Pero me parece muy útil para el análisis la diferenciación que hace entre modo de producción capitalista y formación social capitalista.
A grandes rasgos, me parece que es muy productivo rescatar el análisis de las relaciones de clase desde el marco de las relaciones sociales. Entender la estructura (entendida en un sentido amplio que incluye los tres niveles económico, político e ideológico y no solo el primero de ellos) como un determinante/efecto me parece lo más acertado, puesto que el entender a la clase social como un conjunto de posiciones objetivas determinadas por la esfera económica no es suficiente ni una clara clasificación, como lo desarrolle en la respuesta respecto del texto de Przeworski.
En ese sentido, el planteo de Poulanzas no me parece tan lejano del de Bourdieu. Desde mi perspectiva, creo que se trata de entender las clases sociales en su relación, como una diferenciación que se pone en juego en la acción y en la práctica: es allí donde se legitima esa diferencia y esa pertenencia, donde se comprende la lucha por mantener o subvertir un orden. Además de análisis de este tipo recupera varias cuestiones que son fundamentales para un enfoque sociológico, como las percepciones y visiones que el actor construye desde el lugar que ocupa en la estructura de clases, como conceptualiza una clase a la otra, etc.
Una vez más llego a la misma conclusión, derivar la clase social solo de la posición de la estructura social es muy simplificado. Sin una acción que los una es imposible que un conjunto de individuos aislados, aunque compartan una situación y estén en las mismas condiciones, conformen una clase social. Tanto la economía, como la política y la ideología influyen en ese proceso.
Dahrendorf.
a. Me parece una propuesta superadora, pero la terminología no me convence. Creo que es cierto que acorde al puesto que ocupa la persona puede tener determinados intereses, y que también puede que no siempre actúe acorde a ellos, de acuerdo con lo esperado, con lo cual permanecen en estado latente. Pueden manifestarse o no, aun cuando se den las condiciones para que actúe acorde a lo esperado para la función que le es asignada. Creo que este planteo rompe con el determinismo de clase, no necesariamente todos los individuos siguen con los intereses que su clase les plantea.
Sin embargo, denominarlos como “intereses latentes” instaura el problema de cómo acceder a ellos. Geiger plantea que Marx, al hablar de intereses objetivos, está especulando y yo creo que también sucede lo mismo con los “intereses latentes”. Produciría un análisis especulativo ya que pareciera ser que son intereses latentes inconcientes. ¿Cómo los conoce el actor?, ¿Por solo ocupar una posición?, ¿Qué determina que se vuelvan “Intereses manifiestos”?, ¿El solo hecho de que se den las condiciones sociales?.
Creo que el análisis que propone Dahrendorf es más complejo y trae a escena más variables, pero no por eso es menos especulativo que el de Marx.
Dahrendorf
ResponderEliminara) ¿Qué le parecen las objeciones hacia el concepto de “interés objetivo” de Marx y su propuesta de intereses latentes?
En realidad quisiera aclarar mi disconformidad con las concepciones de Dahrendorf, tal como intenté explicar en la clase que tuvimos al respecto de este texto. Supone, en muchas observaciones a Marx, que el nivel de análisis queda cuajado por ciertas cuestiones inconclusas y/o contradictorias, pero sin proponer ninguna superación, solamente se limita a criticar a un autor que escribió hace más de 150 años. Intentaré entonces, hacer una crítica más bien académica. Es evidente que Dahrendorf se sirve del crítico a ultranza de Marx, Th. Geiger, para en mi opinión, defenestrar un análisis que podría verse más allá.
Para Dahrendorf, Marx confunde totalmente la idea de que un interés pueda relacionarse objetivamente con los individuos, tal error se debe a que los intereses precisamente se corresponden de manera directa con lo psicológico, con lo subjetivo. Lo acusa de especulativo, de pseudo-científico, de disparatado. Pero en lo que a mí respecta, considero justamente como Dahrendorf lo indica en otros autores, que Marx quiere explicar lo que sería una comunidad que objetivamente posee intereses similares que la clasifica diferenciadamente de otras comunidades o grupos. Entonces, si el autor Dahrendorf quiere hablar de una categoría analítica (interés) considero que es oportuna la crítica. Los intereses se reflejan en la voluntad de un cambio o la preservación del status quo, es decir que existen dos tipos de “intereses objetivos” enfrentados. Esas funciones o cometidos o dirección de conducta, esas expectativas, se relacionan directamente con los intereses latentes que, sin haberlos hecho propios aún (intereses manifiestos), el actor reconoce implícitamente porque no son materiales o reales, pero que son una especie de guía que da forma a esos cometidos de los que hablaba anteriormente.
Poulantzas
ResponderEliminara) ¿Qué le parece el planteo de que las clases deben analizarse en el marco de relaciones sociales y no de relaciones estructurales?
El autor es claro en algunos pasajes del texto. Espero haber comprendido correctamente que las clases no se corresponden con el lugar de las relaciones estructurales, por ende aquellas no designan estructuras. Las clases sociales aparecen dentro de las relaciones sociales, dentro de las prácticas, al interior de la lucha de clases.
Las clases sociales existen porque existe la lucha de clases y sólo pueden explicarse a través de aquellas relaciones. La distribución de los agentes es producto de las condiciones estructurales y esa misma estructura existe a través de las prácticas y no por sí sola se la puede vislumbrar: una de las cuestiones que considero más importante es que Poulantzas decodifica esas estructuras en la lucha de clases que existe si es política al mismo tiempo.
La importancia del nivel político para la lucha de clases deviene fundamental. Me parece que identificar o analizar a las clases dentro de las relaciones permite justamente dilucidar lo más “corpóreo” de la clase, que puede incluso condicionar a las otras en la lucha, que bajando del nivel abstracto de la estructura, las clases sociales en las relaciones de clase, hacen referencia a los efectos “del conjunto de las estructuras”: “las clases expresan siempre prácticas de clase, y esas prácticas no son estructuras”.
Przeworski
ResponderEliminarb) Lea p. 83-99 donde se desarrolla la idea de las clases como efectos de las luchas y de luchas sobre clases y no entre clases previamente constituidas. La clase no es un concepto que designe la pertenencia de individuos a un colectivo sino que designa relaciones entre individuos y la lucha es la que organiza, desorganiza y reorganiza dichas relaciones. ¿Es mucho pedir que intente aplicar esta idea al proceso social de la Argentina de los 90'?
Considero que las conformaciones, organizaciones y desintegraciones de clase durante la época del menemismo dejan en claro la parte del texto que considera lo que se explicita en la consigna. La sociedad argentina estaba interpelada por varios sectores heterogéneos que debieron sufrir las nuevas circunstancias del neoliberalismo que abatió con la creación de empleos, redujo al máximo el acceso a las condiciones básicas de la vida y fomentó una falacia en la calidad de consumo de otros sectores. La clase media y alta argentina de aquel momento pudo realizar y actuar de manera similar a la última dictadura militar, sólo que más masivamente: la convertibilidad hizo estragos en el reflejo sobre las posibilidades económicas, sociales y políticas. Las clases medias y altas accedieron a un mundo elitista donde se compartían estilos de vida en cuanto al consumo: éramos del primer mundo, eran todos capataces, incluso correspondiendo a intereses o realidades contradictorias. Mientras tanto los sectores bajos o pobres, caían sin escalas a lo más bajo de la escala social no pudiendo culpabilizar a nadie más que a su propia y fracasada individualidad.
Cuando la nebulosa realidad económica terminó en desastre, la lucha fue la que reorganizó nuevamente las relaciones de clases, dando a conocer lo que realmente había pasado. Y por ello, se plasmaron las actividades en los grupos de ahorristas, en las asambleas barriales, en el movimiento de desocupados: “(…) las clases se forman en el curso de la lucha, que esa lucha está estructurada por las condiciones económicas, políticas e ideológicas en que ésta tiene lugar, y que esas condiciones objetivas (…) moldean la práctica de los movimientos que tratan de organizar a los trabajadores en una clase.” Las clases no tienen una figura predefinida, sino que se da en la lucha, e incluso cuando gana Menem, quién intentó ser la cara de un “PJ catch all”, la sociedad todavía se encontraba ahogada por lo sucedido en la transición a la democracia: si el radicalismo había ganado entre otras cuestiones para afianzar la apuesta al “otro partido”, lo mismo sucedió con Menem pero a la inversa. La no-relación entre las clases y el partido político ejemplifican que la lucha y no la clase sólo puede reconfigurar el panorama de las relaciones.
Rudé
ResponderEliminarb) Proponga algún ejemplo situado en nuestro país o nuestra historia de conformación de la ideología de la protesta popular.
Como la ideología popular no es exclusiva de una clase, me parece que la ideología peronista de los años setenta luego de la muerte de Perón (sin entrar en debates que serían demasiado extensos) bien podría constituir aquella que posee tres elementos horizontalmente importantes: por un lado, el elemento inherente o tradicional de la clase trabajadora en cuanto a la relación del capital y del trabajo, el elemento derivado desde la figura política de Perón que fue transformado conjuntamente (Perón era militar en primera instancia e igualmente y quizás contra todo pronóstico dio un marco determinado para las bases obreras – “mezcolanza de lealtades”), las condiciones o circunstancias y experiencias que dan como resultado un efecto determinado y no otro (no hay que olvidar que el contexto durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón agudizó las contradicciones y las revueltas sociales no sólo por cuestiones económicas sino políticas). Si entendemos como “revolucionarios” los primeros años de las implementaciones de las políticas peronistas, la última cuestión a la que refiere Rudé no es menos importante: ¿Qué quedó de esa ideología popular? Es obvio que no todo se ha perdido pero como él mismo lo expresa: “Pero también es cierto que la tradición revolucionaria popular, tras vivir bajo tierra para ocultarse de la mirada de las autoridades, sobrevivió y reapareció bajo nuevas formas y bajo nuevas condiciones históricas cuando el (…) también había sufrido una gran transformación.” Sería muy interesante vislumbrar en estos años la nueva ideología popular que se está forjando.
Marina Moretti
ResponderEliminarDahrendorf
a) Ralf Dahrendorf intenta apoyar su análisis sobre el conflicto de clases mediante el “modelo estructural de la teoría de la dominación”. Desde este lugar trata de diferenciar los elementos analíticos de los empíricos, polemizando con el carácter dado por Marx al “interés” que persiguen las clases explotas u oprimidas.
Después de rastrear las acepciones corrientes a la palabra “interés”, que están vinculadas a los individuos particulares y no a sus posiciones o cargos, Dahrendorf afirma que “pueden existir intereses que recaen sobre el individuo incluso sin su deseo”. En este sentido existiría un apego a Marx, en tanto basa la teoría en un concepto de alguna manera “objetivo” y no psicológico del interés.
Se podría compartir con el autor la no impugnación de un abordaje y análisis sociológico respecto del “interés objetivo”, y su distanciamiento a relegarlo a elementos de tipo psicológico e individual. De igual modo, es adecuada la advertencia respecto a que el uso de la categoría de “interés” no implica necesariamente la adscripción a los contenidos materiales ni al grado de conciencia que se tenga de los mismos.
No obstante estas premisas importantes, que de alguna manera resaltan el valor de lo empírico y de la subjetividad, veo en este artículo de Dahrendorf una injusta valoración de la obra de Marx, o en todo caso una especie de escisión entre el necesario análisis sociológico o teórico y la praxis o clima de época. Cuando el autor critica a Marx porque “convertía en empírico un postulado analítico” o cuando menciona a los “intereses dados como supuestos”. Pareciera que, en este punto, se distancia de Marx al advertir que en nombre del “interés objetivo” se puede desprender que “la realización de una sociedad socialista esté dentro del verdadero interés de la clase trabajadora”. No creo que Marx haya prescindido de la evaluación y compromiso con los diferentes elementos empíricos que provenían de la lucha de clases y de los desafíos de época, aunque el cambio social hacia otro tipo de sociedad haya sido poco abordado.
Me da la impresión que Dahrendorf intenta incorporar al concepto de “interés de clase” (lo de “interés objetivo” dudo que sea de la pluma de Marx, sino más bien una interpretación), un elemento acotado o poco desarrollado en Marx: el factor subjetivo o conciente. A esto lo denomina “intereses latentes”, en sintonía con el concepto de “clase en sí” y a lo que agrega su posible conformación en “intereses manifiestos”, de alguna manera una “clase para sí” o al concepto sociológico de “conciencia de clase”.
Desde este punto de vista, comparto su distanciamiento del problemático concepto de “falsa conciencia”, para referirnos en otros términos al distanciamiento entre “unos intereses manifiestos no concordantes con otros latentes”. La conciencia, en todo caso, nunca es “falsa” se construye en una multiplicidad de factores y en la lucha de intereses y objetivos.
Marina Moretti
ResponderEliminarPoulantzas
b) Nicos Poulantzas, en su trabajo “Poder político y clases sociales en el Estado capitalista”, cuestiona la distinción de Marx entre lucha económica y la lucha política de clases. La existencia de las clases plenamente constituidas se da en el nivel de la lucha política, como “clase para sí”. La existencia de una clase “en cuanto tal” aparece vinculada a su configuración en el plano político, expresándose en un “partido diferente”.
Resulta interesante el planteo de Poulantzas al intentar delimitar el concepto de clase y su extensión, desde los efectos que acarrea la unidad de la estructura de las relaciones sociales hasta las propias prácticas sociales, es decir la lucha de clases. Resulta útil pensar en términos de una jerarquía más compleja los “intereses” o “motivaciones” de las clases, en vez de contraponer las motivaciones económicas a todas aquellas que no lo son. De igual manera, ayuda a entender la acción política según un principio más exigente y más preciso, fuera de la apelación a un esencialismo de las clases o de la fuerza dinámica de la revolución. Si bien el autor mantiene una matriz estructural, no deja de plantear una suerte de salida del esquema clasista. En este sentido: ¿Por qué no pensar que la lucha de clases es inexplicable sin referencia a las clases, y que las clases simplemente no existen fuera de las (o anteriormente a las) relaciones de producción?
El intento de Poulantzas de poner en el centro de la sociología el estudio de las relaciones de clase como parte de sustancial de las relaciones sociales y como eje de su teoría, posibilita romper el dogma de que las clases puedan existir antes de la lucha de clases misma. Las clases no pueden ser reducidas a las relaciones estructurales, por el contrario, son definidas por las prácticas, por las mismas relaciones y luchas entre grupos. La lucha de clases permitiría decodificar las relaciones estructurales, cuando se produce una doble articulación entre efectos económicos y políticos e ideológicos.
Podríamos hacer la siguiente reflexión: Las relaciones de producción determinan posiciones, los propietarios del capital y los productores directos (este sería el plano estructural que no abandona Poulantzas), pero al mismo tiempo esta posición no hace a la burguesía o a la clase obrera como tal. Lo que hace a una y otra es la red de relaciones que existe en su interior o, para ponerlo en un marco más adecuado, es la práctica común en la lucha de clases la que permite la organización de la clase y, posteriormente, la refuerza. Millones de individuos asilados no constituyen una clase.
Dahrendorf
ResponderEliminarA diferencia de Marx, Dahrendorf conceptualiza las clases como, “cuasi- grupos” o “grupos en potencia”, los que, “son un conjunto (mas que una pluralidad) al ocupar una misma posición de dominio”, posición que -concordando con Marx- posee intereses predeterminados por su “situación vital”, los que denomina “intereses laten- tes”19. Los “intereses latentes” de la clase dominante son, la mantención del statu quo, re-legitimar las relaciones de dominación, y de la dominada es, la transformación del
statu quo, revertir las relaciones de dominación vigentes. No obstante, las clases por si
solas no son los agentes de cambio, punto de concordancia entre Marx y Dahrendorf, en el sentido que requieren de una organización, una expresión política, de un cuerpo organizado que contraríe abierta y públicamente la vigencia de las relaciones de po- der y sea capaz de revertir las posiciones en la asociación de dominación. Para Dah- rendorf el sujeto de cambio, son los “grupos de interés”, como sujetos concientes de su cometido de clases. Son ellos, sujetos de cambio estructural, los que poseen como “campo de reclutamiento” los “cuasi-grupos”, objetivando sus “intereses latentes” haciéndolos “intereses manifiestos”, contra la legitimidad del orden existente20.
Así pues, el conflicto para Dahrendorf es toda relación de oposición entre gru- pos producida de manera sistemática, que generan una alteración de la estructura social, normativa (valores e intereses) o fáctica (institucional). Esta doble faz de la estructura social, es la combinación de la teoría inspirada en el estructural- funcionalismo de Parsons y la teoría del conflicto de clases de Marx. Aborda el mismo fenómeno, comportamiento de cambio, desde dos teorías. Desde las funciones sociales definidas por ciertas actitudes de conducta derivadas de los valores vigentes en un sistema social y orientado hacia su funcionamiento, manteniendo así, el sistema integrado, y a partir del abordaje a los cometidos sociales por medio de las líneas de inter-
eses que rebasan la integración de la estructura existente.
Bajo esta idea el autor hace diferencia, de los cuasi-grupos (clases) y sus inter- eses latentes, como categoría analítica, y de los grupos de interés y sus intereses mani- fiestos, como fenómeno empírico.
Los primeros efectivamente se comportan al son de su función en el sistema a partir de expectativas propias de su ubicación, de sus posiciones de poder. Por ende, los intereses latentes no son realidades concientes y son expectativas funcionales so- bre la base de la titularidad de las posiciones al interior de toda asociación de domina- ción. Vale decir su comportamiento a partir de la estructura fáctica es co-proporcional al funcionamiento del sistema.
Los segundos poseen intereses manifiestos que, constituyen realidades psico- lógicas concientes, rebasando el ordenamiento social y tienden, hipotéticamente, a su superación, acción que se construye en su relación con ciertas situaciones sociales existentes. Entonces los segundos, en la consecución de sus intereses pueden superar el normal funcionamiento del sistema, transformando la estructura fáctica y normati- va.
Asimismo es sobre esta diferenciación entre intereses latentes y manifiestos que Dahrendorf plantea la existencia de gradaciones en el conflicto, de diferentes momentos de este. Existen “conflictos potenciales o latentes” que se mantienen así por que: i) son conflictos aún no madurados, pero inician su existencia y formación o ii) dado que, las clases en pugna por periodos más o menos prolongados pueden coexis- tir en una especie de “armisticio” sin llegar a “conflictos manifiestos”
Marina Moretti
ResponderEliminarPrzeworski
a) Como dijimos más arriba (sobre el texto de Poulantzas) se podría hipotetizar que en Marx el devenir “clase para sí” para la burguesía fue su constitución como “Estado político” mientras que el proletariado sólo podría tomar conciencia de sí como clase sobre todo en la lucha social. En Kaustky leemos, en cambio, que el devenir “clase para sí” del proletariado llegaría por el devenir histórico y que la función del movimiento socialista es “dar la forma más eficaz posible a la lucha de clase del proletariado”. Przeworski desarrolla encuentra el nudo crítico a partir de la definición como clase en base a las relaciones económicas, y que el proletariado adquiriría espontáneamente conciencia de su misión histórica. De allí que la misión del partido no sea más que apoyar, ayudar y participar en la lucha política de esa clase “definida económicamente”.
Pareciera desprenderse del análisis de Kaustky una visión pasiva de la historia y de los acontecimientos, dentro de la cual la “clase” es representada como ya constituida, homogénea y suficientemente organizada. Razón por la cual sólo restaba dejar correr el determinismo histórico y sus leyes ineluctables por las cuales el proletariado estaba llamado a cumplir su misión y el partido a acompañarla.
Por otro lado, esta definición económica de la clase obrera en base a la separación de los medios de producción, que a principios del siglo XIX se ajustaba o aproximaba a las condiciones materiales de existencia, empieza a ser insuficiente tiempo después. Kaustky se hace eco de un intento de definición de Engels, en esencia igual pero más abarcador respecto de quienes son considerados como clase proletaria, aunque tuviera que admitir que “los empleados a sueldo son proletarios, pero aún no saben que lo son”.
El tipo de análisis se sustenta en el desarrollo capitalista y en la proletarización y homogeneidad producto de la introducción de la maquinaria (que eliminaría las divisiones basadas en la destreza) y el aumento del excedente de mano de obra que redunda en una baja del salario. En este sentido, la aparición de las clases medias es tomada como un fenómeno efímero y sin relación con aspectos estructurales.
Las consecuencias políticas que se derivan de las posiciones de Kaustky, tienen repercusiones que necesitan contextualizarse adecuadamente. No obstante, señalaremos algunas de las que aparecen como las más significativas.
1) Cuando un proyecto de cambio radical se construye en términos mecanicistas (por ejemplo hacer depender únicamente la conformación de una clase de su relación económica estructural), tal esquizofrenia se traduce en una división autoritaria de la sociedad entre los reformadores ilustrados y una masa no ilustrada que debe ser moldeada. Este autoritarismo político se desprende de una concepción idealista y esencialista del cambio histórico. Esto al mismo tiempo genera una lógica “sustituísta” por la que la organización partidaria se erige como la síntesis de las luchas y formas organizativas de los sectores obreros y populares.
2) No es sencillo, sin embargo, poner fin a la discusión y dicotomía entre autonomía y heteronomía. Pareciera que las alternativas quedan reducidas sólo a dos: o los trabajadores desarrollan espontáneamente una conciencia de sí mismos como clase con vocación socialista (autonomía) o esta conciencia debe serles impuesta por otros (heteronomía). Esta dicotomía nos lleva a una serie de distinciones conceptuales: conciencia y espontaneidad, teoría y práctica, idealismo y materialismo, intelectuales y obreros, autoritarismo y democracia.
3) Podríamos preguntarnos: ¿Todos los trabajadores llegan a la conciencia al mismo tiempo o algunos de ellos llegan antes? Podemos avanzar en el segundo de los términos, entonces ¿cómo deben ser las relaciones entre los trabajadores, los dirigentes y el resto para que se pueda hablar de que la clase se hace o es consciente? Las circunstancias de la lucha de clases son tan relevantes como su objetivo para encontrar algunas puntas, pero lo que parece oportuno mencionar es que no basta con llevar la noción abstracta de la autoemancipación al proletariado sino la ligazón con circunstancias concretas de la lucha de clases, que no se circunscriben a motivos e índole económica.
ResponderEliminar4) La visión sociológica y prosaica de Karl Kaustky que ve el desarrollo de la organización de la clase obrera y de la conciencia como producto del crecimiento de las fuerzas productivas y que a su vez provoca una polarización cada vez mayor entre trabajo asalariado y capital, implica una lectura falaz de los procesos y transformaciones de las sociedades capitalistas. Mucho más se acentúa el error en continentes como el nuestro, con una diversidad de actores y sectores sociales, que difícilmente se puedan explicar a partir de su categorización como proletariado.
5) Kaustky sitúa la estrategia socialista en el terreno exclusivamente político y con ello instituye una visión vertical de la política revolucionaria. No eran ya las mayorías populares las que debían conducir la revolución social deseable, sino el partido. Así sentaron las bases de una expropiación de la voluntad política de la clase obrera.
6) La reabsorción de distintos sectores de clase en dos polos únicos (burguesía y proletariado) no permite entender el conformarse de distintos movimientos sociales que no se originan directamente de la contradicción capital – trabajo, aunque no puedan prescindir de ella. En Europa y Estados Unidos podemos mencionar al movimiento estudiantil y al Mayo Francés, al movimiento pacifista, ecologista y feminista. En Latinoamérica la lucha de los pueblos originarios, de derechos humanos o las más recientes luchas socio-ambientales, por nombrar algunas, escaparían a esta definición. Por otra parte, políticamente quedaría desplazada la necesaria alianza y construcción de hegemonía al interior de las clases populares.
Poulantzas.
ResponderEliminarPoulantzas trata de situar las relaciones sociales en primer lugar en relación con las estructuras de un modo de producción y de una formación social. Una instancia estructural no constituye directamente una práctica: las relaciones de producción no son la lucha económica de clases, así como el aparto del Estado o el lenguaje ideológico no son clases. No designa que la realidad de las clases se situe en las estructuras, *designa el efecto de un conjunto de estructuras dadas, conjunto que determina las relaciones sociales como relaciones de clase*
Rude
El 17 de octubre de 19 no fue una simple manifestación protestataria, fue una Gran Rebelión Popular mediante la masiva participación y movilización de los trabajadores y con verdaderas características insurreccionales.
Marina Moretti
ResponderEliminarRude
a) Es verdad que la cuestión de la ideología cayó en cierto descrédito debido al abusivo recurso a la “falsa conciencia”, o por el automatismo otorgado a las “superestructuras ideológicas”. Sin embargo, creo que las ideologías pueden entenderse como un tipo de relación social efectiva, sobre todo si, como lo plantea Rudé, el acento de las luchas debe ponerse en la cuestión de la hegemonía inductora de conductas colectivas. En todo caso, me inclino por la versión de Gramsci, que desecha la cruda división de la ideología en “verdadera” o “falsa” y tiende un puente más histórico para desarrollar un proceso en pos de la construcción de una contrahegemonía que destruya la de las clases gobernantes. Reconociendo en esta construcción al papel de las clases “tradicionales” supervivientes. El recorrido que realiza Rudé nos permite encontrar un terreno más fértil y más amplio para el estudio de la ideología popular.
Dahrendorf
ResponderEliminarA) Que le parecen las objeciones hacia el concepto de “interés objetivo” de Marx y su propuesta de intereses latentes.
Considero que la propuesta de Dahrendorf es interesante al tomar en cuenta las motivaciones de la personalidad de los “titulares individuales” (quienes desempeñan funciones en un sistema) como componente de su comportamiento tratando de abandonar el economicismo de la teoría marxista.
Él entiende que el interés es equiparable a los valores de un actor, en oposición a la teoría marxista dice que los intereses no necesariamente están determinados por la posición que se ocupa dentro de una estructura, sino que más bien son los actores los que en última instancia adhieren a un interés o valor determinado según su deseo por la toma de conciencia de ello, sin que este término necesariamente indique una cualidad meramente psicológica.
Dahrendorf afirma que el concepto de interés objetivo de la teoría marxista que postula la determinación de la conducta por la posición que se ocupa en una estructura de clases “convertía en empírico un postulado analítico”, acarreando el problema de dar como dados los contenidos de los intereses del actor. En cambio el concepto de interés latente que también se deriva de la función permite pensar a la orientación de conducta de un actor como propia de la posición ocupada pero que luego puede hacerse consciente y transformarse en un interés manifiesto incorporando el modo en que el actor asimila el interés que se le presenta.
Poulantzas
ResponderEliminarB) Poulantzas en su análisis señala la distinción que Marx hace entre lucha económica y lucha política. La lucha política es entendida como lucha de clases “autentica”, o mejor dicho, a partir de ella se admite la existencia de las clases plenas, esto es “clases para sí”. A su vez, continua Poulantzas, Marx se refiere a la lucha sindical entre los agentes económicos como la situación en la que la clase es solamente “clase en sí”. El autor dice que esta distinción no debe ser tomada como momentos históricos diferenciados sino más bien como diferentes etapas de un proceso de elaboración conceptual de la idea de la clase, agregando que esa interpretación ha conducido muchos errores.
Personalmente considero que la objeción de Poulantzas es pertinente y aporta argumentos fructíferos, ya que rompe con la idea de que las clases pueden existir antes de la lucha de clases. No por ello renuncia al abordaje de que la clase es producto de la estructura, las estructuras se explican a partir de las prácticas y las luchas, no a partir de las estructuras mismas, plantea una interacción entre la estructura y la acción.
El autor sostiene que las relaciones de los agentes de la producción, obreros y capitalistas, son ya relaciones de clase plenas, en oposición a la postura de Marx, porque los agentes mismos son soportes de la estructura. Es así que sostiene que “el concepto de clase no puede constituirse a partir sólo de la relación de las relaciones sociales y de las estructuras económicas”. El concepto debe comprenderse como un proceso, que contemple la unidad de las prácticas de clase (o las luchas) de las relaciones sociales y sus efectos como efectos de la unidad de los niveles de estructura.
Rude
A) La teoría marxista define a la falsa conciencia como aquellas ideas que una clase adopta sin que éstas se correspondan con sus condiciones materiales de existencia y los domina. Ésta falsa conciencia les fue impuesta por la burguesía y debe clarificarse para la realización de la misión histórica del proletariado.
En mi opinión el aporte más fructífero es el de Gramsci con su concepto de hegemonía. A su vez este autor toma en consideración aquellos pensamientos que circulan de manera menos estructuradas en el pueblo, como las tradiciones, los mitos y las experiencias de la vida cotidiana. Estos elementos resultan en principio más eficaces que los sistemas de ideas más elaborados y acabados en lo que se refiere a la consolidación de la identidad de la clase. A su vez su concepto de hegemonía permite pensar a la “falsa conciencia” no solamente como un sistema de dominación, sino que pone el foco en el proceso y los medios que llevaron al consenso en dichas ideas. A partir de allí es posible pensar en la construcción de una contrahegemonía, herramienta de gran utilidad política que permitirá tomar conciencia de la dominación a la que fueron sometidos y empezar a salirse de ella.
Przeworski
ResponderEliminarA) Kautsky siguiendo la conceptualización marxista señala que “el proletariado es definido como clase en base a las relaciones económicas” pero necesita de un partido que efectivice la lucha de clases y movilice eficazmente a estos actores. La clase obrera está representada en la figura del obrero industrial, su identidad se compone de la homogeneidad de su calificación laboral y de compartir su condición de pobreza. Pero con el desarrollo de la productividad capitalista la clase proletaria tiende a estratificarse en su interior, este fenómeno tiene consecuencias que no son favorables a la unidad proletaria. También aparecen en escena las clases medias compuestas por empleados que al igual que el proletariado con son propietarios de los medios de producción y venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario, pero realizan una actividad laboral diferenciada que promueve una tendencia a que se identifique con las ideas burguesas y las tomen como propias.
Estas cuestiones dificultan la unión de la clase trabajadora toda, haciendo dificultosa la tarea de los partidos que deben apuntar a alcanzar los objetivos políticos que se propone su clase. Asimismo el partido que se organizó en función de las demandas de una clase determinada necesita extenderse y cubrir las demandas de otras clases que no son las suyas específicas. Cuanto más se organiza el partido, en el capitalismo democrático, quizás más se desorganice el movimiento obrero.