miércoles, 21 de abril de 2021

Texto de apoyo Unidad 1 (2da. Parte).

 Texto de apoyo Unidad 1 (2da. Parte). La bibliografía obligatoria son Giddens o Crompton, y Gurvitch

La clase: un concepto escurridizo para un objeto disoluto

Marcelo Gómez y Daniel Contartese

No está demás comenzar por una digresión antropológica: la especie humana se caracteriza por la “neotenia”, es decir por la inmadurez completa de respuestas de subsistencias del neonato humano que lo hace completamente dependiente del colectivo en el que nace. La forma en que el grupo organiza sus diferencias (de generaciones, de sexo, de habilidades, fuerza, parentesco y salud en las sociedades arcaicas) para perpetuar el grupo tratando de asegurar la vida de los neonatos, introduce la cuestión de qué diferencias son significativas y cómo se ordenan entre sí. En la mal llamada sociedades “primitivas” (hoy se dice “ágrafas”), la perpetuación biológica queda atada a la organización de estos sistemas de diferenciación interna: por ejemplo, el hombre joven procura el alimento y defiende o ataca a otros hombres, las mujeres cuidan la cría y almacenan y cocinan, los ancianos se encargan de cohesionar al grupo en torno a creencias comunes, decidir sobre cuestiones importantes de organización para la subsistencia colectiva, y trasmitir los saberes a las nuevas generaciones, etc.
En las sociedades urbanas con estados mínimamente organizados premodernas los principios generales de organización de diferencias jerárquicas conocidos históricamente son el esclavismo, las castas, y los estamentos. En la sociedad urbana industrial moderna el sistema conocido son las clases sociales. Son cuatro principios distintos de organizar la diferenciación y las asimetrías sociales.   
Los textos de esta unidad se focalizan en la determinación de la naturaleza, especificidad y campo de aplicación de la categoría clase como instrumento de análisis sociológico por antonomasia. En cierto punto la suerte de la sociología estuvo y está (¿?) atada a la suerte de la categoría “clase”.
En este sentido, a los textos de esta Unidad 1 les subyacen cuestiones epistemólogicas y ontológicas: ¿qué buscamos decir cuando hablamos de “clase”? y ¿qué es lo que efectivamente decimos? ¿qué es lo que en definitiva llegamos a designar como clase?
Los textos de Giddens (1992: 247-286) y Crompton (1994: 17-41) ofrecen una aproximación al concepto y las temáticas propias del campo de estudio de las clases.
Claramente se inscribe en el intento de entender los procesos de diferenciación social en las sociedades modernas. Es decir, se parte de la pregunta por las diferencias relevantes según generen agrupamientos que son importantes para la vida social: las clases son macrodiferenciaciones que albergan la esperanza de entender vastos fenómenos de la vida en sociedad. La cuestión de cómo las distribuciones diferenciales materiales y simbólicas determinan extensamente la suerte o el destino social e individual es la que se encarna en cualquier analítica de clases.
Clase es un concepto moderno que surge con el capitalismo industrial y esto supone su especificidad analítica e histórica. Clase se diferencia de manera bien nítida del Esclavismo (regido por la violencia), los sistemas de Castas (regidos por las creencias del karma y el dharma) o de Estamentos (regidos por el derecho de costumbre y el linaje de la sangre) en la medida en que las diferencias no se establecen por principios o prescripciones exteriores (divinidades, tradiciones o creencias, imposición forzosa, imposición legal, etc.) a la interacción social misma, y sus fronteras lejos de ser cerradas y rígidas, son abiertas y cambiantes. La llamada movilidad social (en sus formas vertical, horizontal, ascendente, descendente, inter e intrageneracional) es inherente rasgo propio del principio de diferenciación clasista.
La esclavitud determinada por la fuerza, las castas por la religión, y los estamentos por la tradición, son principios de diferenciación que pueden coexistir fácticamente o históricamente con los clasistas, pero tienen que ser diferenciados analíticamente. Las sociedades donde el principio clasista es el dominante consagran la igualdad de los individuos ante la Ley y el poder político y la igualdad de tratamiento de la Ley y el poder político ante los individuos, obviamente aunque esto tenga mil trampas de hecho.
El siguiente cuadro puede contribuir a entender la especificidad histórica del concepto de clase.
Sistema de
Diferenciación
Social
Fuente predominante de asimetría
Criterio de perpetuación
Forma del lazo social y justificación
Esclavitud
Propiedad de personas como si fueran cosas
Fuerza / Factico.
Separación, cerrada.
Excepcionalidad de manumisión por mérito o servicios.
Amos y esclavos
Interioridad asocial o natural de nexo de asimetría absoluta (esclavo=buey)
Racismo, biologicismo, superioridad natural o no reconocimiento de humanidad
Castas
Religión / Rito (cuerpo divino =cuerpo social)
Adscriptivo hereditario fijo y cerrado. Separación estricta, cerrada sin excepciones. Solo movilidad por metempsicosis (“kharma”-“dharma”)
Puros e impuros, el contacto mínimo estrictamente ritualizado para evitar  la contaminación.La confusión o mezcla es pecado. Exterioridad del nexo con reconocimiento de humanidad
Estamental (“Estados”)
Costumbre/Ley
Voluntad de Dios
Adscriptivo (linaje, parentesco) hereditario variable. Cerrada con separación no estricta y  selectiva
Señores/Nobles y Siervos/Vasallos
Asimetría de jerarquía fija formalizada por ley consuetudinaria cuya violación es crimen.
Exterioridad relativa del nexo con reconocimiento y reciprocidad.
Clases
Propiedad de cosas y
condiciones de producción y reproducción de la vida material.
Principio del “efecto distribucional”
Adquisitivo (resultados de acciones e interacciones  electivas)

Abierta, movilidad y no imposición de separaciones. Igualdad y libre disposición de propiedad.
Poseedores/desposeidos; ricos/pobres; capitalistas/obreros, etc.
“Merito” o “Explotación” como forma no natural de diferencia. Asimetrías producida socialmente.Interioridad del lazo social, jerarquía móvil. Intercambio y reciprocidades legalmente protegidas.

En los sistemas clasistas las diferencias no pueden establecerse ex ante por ningún otro orden previo a la interacción social misma. La clase es un concepto de secularización y terrenalización de la diferenciación social: las diferencias, asimetrías y jerarquías son las que producen les humanes mismes en sus relaciones materiales y simbólicas. Las clases son “móviles” y contingentes y no fijas. Las clases suponen un giro de la diferenciación jerárquica basada en lo adscriptivo- heredado -fijo, a unas asimetrías dinámicas basadas en lo adquirido- producido- móvil.
Entre los fenómenos que se incluyen en el ancho campo de aplicación del concepto de clases tenemos: la identificación de aquellos bienes materiales o simbólicos que operan las diferenciaciones clasistas merced su control o la exclusión de los mismos (estructura de clases), las formas sociales concretas en que se plasman las clases en la vida social (formación de clases, estilos de vida compartidos, organizaciones de clase), las manifestaciones de identidad, ideología o la subjetividad con que se revisten las diferencias clasistas (conciencia de clases), los enfrentamientos o conflictos entre las clases (lucha de clases, política de clases), las interrelaciones de las diferencias clasistas con otros sistemas de diferencias no clasistas (género, etnia, nacionalidad, religión, edad, subcultura, etc.).  
Problemas como qué tipo de bienes son estratégicamente “diferenciantes” en una situación o momento dado, cómo se constituyen históricamente colectivos clasistas, cómo se dan a sí mismos creencias, identidades, cultura, cómo el papel de la mujer, el estado-nación, las creencias religiosas, las relaciones intergeneracionales o las culturas grupales se conectan con los procesos clasistas son macrotemas típicos del análisis de clases.
El atravesamiento por el género aparece en cuestiones como las mencionadas por Giddens: las dificultades para definir empíricamente la clase objetiva sin tomar a la mujer cónyuge y el fenómeno de “refuerzo de género” de la condición de clase. Las cuestiones de la conciencia aparecen en temas típicos como las discrepancias entre condición de clase objetiva y percepción subjetiva. Los solapamientos entre clase- etnia/credo/subculturas, y sus tensiones son objeto de numerosos trabajos sobre la etnificación de las relaciones de clase, las clases “nacionales”, e incluso la reinterpretación clasista de las pertenencias religiosas.
Ahora bien, si el advenimiento de un concepto como clase significa el abandono de explicaciones extrasociales rectoras de las diferencias y jerarquías, aparece la cuestión de qué criterios son los que operan en un sistema de diferencias sociales autogeneradas por las mismas relaciones sociales.
El pensamiento social desde el siglo XVIII ofrece dos grandes tradiciones contrapuestas por no decir fuertemente antinómicas.
Por un lado la tradición “libertaria”, del pensamiento crítico, revolucionario, marxista, socialista o anarquista, que propone un principio “relacional” que rige la producción social de las diferencias, según el cual  una posición ventajosa supone mantener en desventaja a otras, o el control de determinados bienes supone necesariamente la privación para el resto. El modo de distribución social de todo tipo de bienes está determinado por las distribuciones de partida de determinados bienes “claves”, y la interacción social misma tiende a reproducir ampliada dicha distribución asimétrica inicial. La especificidad de la relación entre los grupos es causa y consecuencia de determinados efectos distributivos. Esto significa que las clases tienden a polarizarse, compactarse, consolidarse y enfrentarse. El pato de la boda de este planteo tiende a ser el de la “movilidad” de clases. Las clases tienden a concebirse como grupos cerrados antagónicos y por tanto el concepto de clase no termina de realizarse cabalmente porque si los grupos no son abiertos no serían clases.
Pero a este punto de vista se le opuso desde siempre el del “liberalismo” amable británico (Spencer) o más enjundioso francés (Tocqueville): las diferencias sociales obedecen a  oportunidades, mérito, eficiencia, desigualdad de resultados por diferencias de capacidad y esfuerzo, dando lugar a un sistema de “estratificación” que expresa diferencias graduales legítimas por recompensas diferenciales en un sistema de premios y castigos a las contribuciones individuales al conjunto social. La fuerza del reconocimiento, el logro, el prestigio, etc. son las que impulsan la lucha interindividual por el “estatus” y la sociedad se ordena inestablemente por diferencias móviles. El pato de la boda de este planteo que sustituye la clase por el estrato tiende a ser la pérdida del carácter colectivo y de la efectividad histórico-causal del concepto de clase.
Los estudios de estratificación se inscriben en una teoría más descriptiva que explicativa y tienden a considerar los “estratos” como artificios o agregados estadísticos útiles para una descripción morfológica de la estructura social. Las clases vistas como estratos son “objetivas” pero solo estadísticamente. Los estratos serían bastante estériles desde el punto de vista de su papel en la vida social y en la historia.
Es decir, algunos teóricos señalaran que la desigualdad constituye un rasgo característico de toda sociedad compleja y que estas tienen efectos necesarios y positivos. Este es el conocido argumento neoliberal que distinguirá entre las igualdades legales o formales (la igualdad ante la ley o la igualdad de oportunidades) de las igualdades de resultados. Y apuntarán que la búsqueda de igualdad de resultados mediante políticas públicas contradice el principio de igualdad legal o formal. Otro argumento utilizado por los neoliberales es que las desigualdades materiales son beneficiosas  y positivas en las sociedades modernas porque de esa manera se propicia la innovación y el avance tecnológico. Es decir, el capitalismo es eficiente porque es desigual y los intentos dirigidos hacia la igualdad pueden tener como consecuencia su destrucción.
Estos argumentos neoliberales tienen su paralelo en la teoría sociológica funcionalista que afirma que la desigualdad es un “mecanismo inconsciente” por el cual las sociedades se aseguran que las posiciones más importantes sean ocupadas por las personas más calificadas. En la sociedad habría grupos diferentes, pero no por eso antagónicos, descriptos como “estratos” socioeconómicos y no como “clases”. Dos argumentos son explicados por los funcionalistas para explicar y justificar las desigualdades materiales:
1.         Las recompensas desiguales proporcionan una estructura de incentivos que garantizan que los individuos más talentosos se esforzaran e innovaran.
2.         Legitimidad de las recompensas diferenciales ya que esos innovadores son indispensables para el funcionamiento de la sociedad.
El principio del estrato instaura espacios predefinidos escalarmente: ingresos, empleo, educación, vivienda, etc. La cúspide, es decir, los estratos superiores que reúnen los niveles más altos en cada espacio, funciona como omega y motor motivacional del resto. Los estratos se ordenan de arriba para abajo. Sólo viendo a quienes detentan la mayoría de los bienes, se puede suponer cuáles son los bienes estratégicos más valiosos. Las escalas siempre se piensan desde lo alto.
El siguiente cuadro puede ayudar a entender el punto.

Principio de la clase/relacional
(Marx, anarquismo, pensamiento radical)
Propiedad de medios de producción de la vida material
Tipo de lazo social
Nexo interno: criterio monótono, oposición, explotación, opresión, polarización, lucha, objetividad, politización.
Tendencia a la fijación dicotómica, fronteras cerradas y concentración/pauperización.
Principio del estatus/gradacional
(Tocqueville, Weber en la lectura parsoniana)
Propiedad de medios de reproducción de la vida social
Tipo de lazo social
Nexo externo: criterio múltiple, pluralidad de diferencias, distancias, niveles de reconocimiento y estima social, relaciones de competencia, emulación y comparación, remuneración, gastos, educación, cultura, subjetividad, etc.
Tendencia a la variabilidad y escalas gradacionales, fronteras abiertas y despolarización distributiva con alta movilidad.

Los bienes estratégicos se convierten para los que están debajo en bienes codiciados, recompensas esperadas: existe un supuesto de universalidad aspiracional, las escalas son válidas bajo el supuesto que los individuos que son estratificados en ellas comparten la deseabilidad de las posiciones más altas. El principio fundamental competitivo de la homogeneidad compartida universal de aspiraciones (riqueza, prestigio y poder) nos mete de lleno en el funcionalismo. Las teorías estratificadoras no pueden evitar este supuesto de homogeneidad de escalas de valoración y de legitimación de las posesiones de las capas superiores. El supuesto es que la distancia fundamental en las escalas está entre cada individuo y los que están en la cúspide. Caben pocas dudas que este andamiaje sociológico para entender las diferencias sociales convalidan los supuestos ideológicos individualistas, meritocráticos, competitivos. No puede evitar notarse la presencia de Tocqueville con su idea inspirada en lo que vio en América del Norte de “sociedad desigualitaria sin clases” donde los individuos librados a sí mismos, a sus propias capacidades, compiten unos con otros sin ataduras de ningún tipo con el solo objeto de ascender en la búsqueda de riqueza, poder o prestigio.

De acuerdo a esto, el principio analítico de las diferenciaciones sociales por clases da lugar a una visión de “clases-fuerte” y una visión de “estratos-debiles”, lo nos lleva a la espinosa cuestión de qué tipo de entidad social son las clases. Para ello es inmejorable la vieja contribución de G. Gurvitch (1971: 185-217) que repasa todos los atributos conceptuales posibles de la categoría clase y su especificidad diferencial respecto de otras categorías sociales.

1)    Son “agrupamientos” de hecho, no de derecho. Emergen de la vida social y no derivan de principios o poderes extrasociales. Al igual que género, edad o etnia, “participamos” de ellos como quien habla en prosa sin pensarlo.
2)    Tienen vasta escala y son perdurables por lo que son fuertemente gravitantes en la vida social total.
3)    No son “voluntarios” (un club) ni coercitivos “artificiales” (una institución) sino que incluyen todo tipo de agrupamientos. Son macrocosmos de agrupamientos donde las relaciones sociales no son inmediatas o directas sino “a distancia” es decir, compartimos la condición de clase con muchos otros completamente desconocidos con los que nos relacionamos a través de mediaciones organizacionales y simbólicas muy espesas.
4)  Son necesariamente abiertos y no pueden forzar ni la entrada ni la salida más allá de condicionamientos o presiones difusas. No obstante ofrecen una “estructuración” inorgánica (no son un grupo formal organizado) pero intensa (tienen infinitos dispositivos de propagación, articulación, socialización, identidad, cultura, iniciativas políticas, etc.)
5)    Son suprafuncionales, es decir, asumen la tarea de constituir el orden social global a su imagen y semejanza. Esto significa que son “portadores” de orden social frente a otros colectivos o clases. La existencia práctica de las clases es justamente este intento perpetuo de controlar y regir el orden social.  
6)    Son antagónicos o incompatibles: disputan obligadamente con otros en virtud de su pretensión suprafuncional, incluso contra el estado o las Iglesias. Resisten la influencia de la sociedad global y de otros grupos. Son “colectivos divisionistas” en la medida que su mera existencia plantea la exclusión activa y el intento de desplazar a otros o a someterlos a sus designios.

Aunque el léxico usado por Gurvitch es arcaico, creo que contribuye a entender el carácter esquivo y disoluto del concepto de clase. Por supuesto también contribuye a refutar los planteos más nominalistas como el de Portes (2003) para quien la clase es un recurso heurístico-explicativo de primer nivel pero a la que no se le puede asignar una eficacia social o actuación histórica concreta. Las clases serían solamente una forma sociológica de “llamar” determinados fenómenos. No son grupos reales, no son sujetos de acciones, no son agentes históricos, lo que no quita que no pueden obviarse para explicar todo tipo de hechos o procesos sociales, políticos o culturales.

Por último cabe incluir un adelanto de la  problemática contemporánea sobre las clases a saber, el progresivo proceso de reconfiguración de los enfoques fundacionales de Marx y Weber (ver el texto de Gomez, 2014: 38-57)  y lo que traen de nuevo los teóricos “posclásicos” (ib ídem, 57-79).  

La influencia de los descubrimientos de la antropología acerca del peso de lo simbólico-ritual y del lenguaje en el comportamiento humano (“violencia simbólica” en Bourdieu, “eficacia de los simbólico” en Levy Strauss), con las indagaciones de la psicología profunda acerca de las motivaciones inconcientes,  los hallazgos de la psicología de los procesos cognitivos y del aprendizaje (especialmente las teorías de la disonancia cognitiva y de las actitudes), y por las teorías de la elección racional y las teorías de los juegos estratégicos, han llevado al abandono progresivo de los esquemas explicativos toscos basados en efectos automáticos de factores estructurales (leyes de la acumulación o del mercado). La combinación de estos avances en las ciencias sociales y humanas con las heterodoxias de diversos tipos y los cruces y préstamos entre las tradiciones marxianas y weberianas, la reformulación de algunos elementos weberianos y las fuertes revisiones en el universo del marxismo occidental, hicieron que los estudios que he denominado “posclásicos”, desde los años 60 en adelante, abandonen en buena medida los supuestos de la programática clásica y abran un nuevo panorama para la comprensión de la sociedad de clases del capitalismo avanzado.

Ahora bien, los mencionados desarrollos posclásicos intentan, más resuelta o más tibiamente, romper con el canon heredado: desestiman cualquier orden presocial como diferenciador y tratan de mantenerse en el plano relacional de las prácticas diferenciadoras que pasan a constituir la dimensión central mientras los agrupamientos o efectos distributivos sobre los individuos son contingentes o secundarios.

El siguiente cuadro ayuda a entender el mosaico de principios teóricos sobre la producción social de diferencias.

Principio diferenciador
Principios exosociales – Esclavitud: se diferencia con criterio que separa lo no humano o lo no social
Suprasocial – Castas y estamentos: se diferencia con criterio mítico, religioso o tradicional.








Presocial





Estratos
Distribuciones múltiples no relacionales definidas presocialmente por la cúspide.  Determinación social posicional: las posiciones son consecuencia de prácticas de los agentes en espacios uniformes por sus resultados “ordinales” (NES, Capital cultural, radicalidad política, etc.) Combinación de estático (espacios homogéneos de recompensas) y dinámico (resultados de prácticas).
Clase
Clase posicional estática (tradición fundacional weberiano-marxiana)
Distribuciones monótonas relacionales privilegiantes presociales intramundanas (capital, mercado) con plano de inteligibilidad propio como explicativas de posiciones y prácticas. El orden se independiza de las acciones, lo importante ocurre a espaldas de los sujetos (leyes de la acumulación o la utilidad marginal).


Intrasocial


Clase relacional dinámica (desarrollos posfundacionales)
Relaciones antagónicas y prácticas que distribuyen, bloquean, enclasan. Las prácticas enclasan relacionalmente y las posiciones o locaciones están sujetas a la lucha y el conflicto. 

          Los estudios posclásicos han tendido a cultivar dos rasgos decisivos:

          a) No separan estructura y acción. Como señala Crompton (1994: 213) para los nuevos enfoques sobre la estructura de clases, la misma estructura ocupacional, lejos de ser un hecho dado y fijo -emanado de los procesos económicos o como resultado del mercado o la acumulación- se convierte en “fluida”, en tanto las mismas distribuciones de recursos y lugares son constante objeto de luchas, estrategias individuales y colectivas. La misma estructura ocupacional no podría conocerse realmente de manera separada e independiente de las luchas de clases.
          b) Hacen converger los criterios fundamentales de propiedad, conocimiento y poder, que entran en combinaciones y relaciones de superposición, sustitución o equivalencias cambiantes dando lugar a procesos de conversión entre unos y otros.

Los enfoques posclásicos desarrollaron mayor sensibilidad a las interacciones y mediaciones entre estructura y acción, y al reconocimiento de que las acciones tienen un rango amplio de incidencia sobre las supuestas estructuras.

Aunque todos los desarrollos de la teoría de las clases contemporáneas intenten romper con los residuos no secularizados del paradigma de los padres fundadores y se noten considerables avances, no han logrado enhebrar una conceptualización de clase que definitivamente rompa con ese cordón umbilical. Lo fundamental de la inspiración de estos tipos de teorización pasa por el intento de centrarse en lo relacional del concepto y al mismo tiempo no dejarlo deslizar por la pendiente de las lógicas extrasociales.

Postee como comentario: si considera útil este texto y qué rescatan cómo lo que más les interesó del texto, qué dudas o consultas les suscita este texto de apoyo y/o lo que leyeron en la bibliografía citada.

domingo, 11 de abril de 2021

Mensaje de bienvenida

Estimad@s: Mi nombre es Vanesa Da Silva, integro el cuerpo docente de esta materia desde el año 2012. Soy Doctoranda en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A, además de Licenciada y Profesora en Sociología por FCSOC - U.B.A. Espero se encuentren bien en esta coyuntura tan aciaga. En este complicado contexto, intentaremos como siempre apostar a la construcción de conocimiento colectivo crítico. Espero sinceramente que la cursada les resulte amena, productiva y útil tanto en lo académico como en lo profesional. Les dejo cordiales saludos y deseos de buena semana seguimos en contacto Lic. Vanesa Da Silva (Ayudante de 1 era.)

viernes, 26 de marzo de 2021

Texto de Apoyo Unidad I (primera parte)

 Texto de Apoyo Unidad I (primera parte)


1era Clase. El nacimiento teórico de la problemática antagonismo-clase social.

La primera Unidad del programa tiene 3 núcleos temáticos que permiten organizar la lectura de los textos: el origen que liga el pensamiento dialéctico con la emergencia de la sociedad moderna de clases; la especificidad de la categoría clase respecto de otras formas de diferenciación y jerarquía sociales; la naturaleza del objeto “clase” y sus particularidades distintivas como fenómeno sociológico.

Cerca de la revolución: dialéctica y clases; Hegel y Marx

Aunque las nociones de antagonismo y clase están inextricablemene ligadas a la tradición marxiana, una revisión más atenta de la historia de las ideas nos conduce a las protoformas del pensamiento social crítico: la dialéctica hegeliana como el módulo teórico que tiene su centro de gravedad en el antagonismo y la negatividad. Si bien en la historia de la filosofía occidental la contradicción ha sido motivo de reflexión desde sus mismos inicios (Heráclito, Platón, Plotino, entre otros) el espíritu de la época la entroniza como llave maestra de la razón recién con la Revolución Francesa y a través de la dialéctica hegeliana. El motor de la negatividad como fuerza histórica es fundante de la modernidad. Por primera vez la realidad del presente, la objetividad dada, se ve desde lo que la niega. El mundo aparece en su precariedad desnuda, el orden dado se muestra carcomido por su insostenibilidad, la filosofía es una filosofía “del futuro” (Feuerbach) es la filosofía que ve lo que es desde lo que aún no es[i].
Hay entonces una primera certeza: la realidad es contradicción y solo se abre al pensamiento que sabe lidiar con ella y ese pensamiento es la dialéctica. Los tumultos de masas, las guillotinas francesas se convierten en dialéctica entre los intelectuales alemanes.
Así como el corset de los estamentos feudales, las jerarquías esclerosadas, son removidas por la revolución y emerge una sociedad que se produce a sí misma sin ningún fundamento suprasocial (Dios, Tradición, Linaje), el corset del pensar lógico metafísico es removido del pensamiento y emerge una filosofía donde no hay puntos de partida solo la negatividad llevada a sus últimas consecuencias. La sociedad que se produce a si misma a través del antagonismo es una sociedad de clases. El pensamiento que solo acepta la negatividad es la dialéctica. La experiencia de la relatividad de las posiciones jerárquicas (clase) y la libre autodeterminación de las reglas (democracia) son la tierra fértil para el cultivo del pensamiento sobre el poder de la negatividad.
En Gomez (2019) se puede ver una reconstrucción de la relación estrecha de la dialéctica con la modernidad. Clase y antagonismo parecen haber llegado juntos. El antagonismo de las clases es la forma de entender la autoproducción del orden social tanto como partir de la contradicción y la negación es la forma de entender la autoproducción del pensamiento.
Pero Hegel intentó hiperevolucionar el pensamiento solo para relegitimar el statu quo del antiguo régimen.
Sería el  joven Marx quien tirándole ácido a las elucubraciones repugnantemente inconsecuentes de Hegel,  llevaría la dialéctica a completar el proceso de modernizar el pensamiento social.
Pero aquí hay otra certeza: en la obra de Marx los  conceptos de contradicción y antagonismo aparecen como objeto de reflexión antes que clase y modo de producción.
El ajuste de cuentas con la dialéctica hegeliana precede por algo más de un año a la primera mención de Marx al proletariado como clase (1844), luego de tomar contacto con el movimiento obrero socialista francés. El tratamiento del antagonismo es previo al de clase. La secuencia cronológica del problema teórico es: revolución francesa, idealismo alemán/dialéctica crítica, organización  proletariado francés, concepto de clases y modos de producción.
El texto obligatorio de Gomez (2019) resume y polemiza sobre los orígenes y la especificidad de la crítica marxiana a la dialéctica hegeliana. Allí es preciso detenerse en el también obligatorio fragmento de Marx llamado “excurso sobre la dialéctica”. En ese fragmento el casi imberbe Marx propone las diferencias fundamentales que deslindan su dialéctica como instrumento teórico respecto de la de Hegel. Aunque a lo largo de su biografía intelectual este tema tendría una trayectoria sinuosa y cambiante, considero que es un texto muy importante para nuestros propósitos teóricos y para interpretar la trayectoria del pensar del propio Marx y del marxismo en  general respecto del análisis del antagonismo. Nociones como contrariedad y contradicción; oposición lógica y oposición real; oposición a nivel de existencia diferenciada y oposición a nivel de esencia genérica, si  bien son formulaciones típicamente filosóficas, constituyen esquemas que se trasponen a la teoría social y permiten aclarar un conjunto de ejes de debate históricos en nuestro campo disciplinar. Sobre todo teniendo en cuenta a mi juicio que los pocos que trabajaron sobre este texto tanto dentro como fuera del marxismo (Colletti, Laclau, y Dotti) lo han hecho de maneras completamente equivocadas.
Este excurso muy poco conocido y poco citado en la Crítica de la Filosofía del Estado de Hegel (pp. 110-112) y la mas conocida crítica a la dialéctica hegeliana en el final  del 3er. Manuscrito de los Manuscritos de París (pp. 410-432) son textos tempranos que permiten aclarar de manera directa la especificidad de la dialéctica marxiana frente a Hegel pero también de manera indirecta frente a las críticas tradicionales a la dialéctica.
La tesis del excurso podríamos resumirla así: todo elemento está sometido a una doble negación, por un lado, el extremo opuesto de su existencia diferenciada, del cual se alimenta; y, por otro, un principio que se le opone esencialmente, le carcome sus condiciones de posibilidad y amenaza hacerlo imposible. Esta lógica tiene un corolario político bien claro: para confrontar algo no hay que refugiarse en el polo opuesto, sino auscultar en la dinámica de lo real qué nuevo principio hace imposible lo que sostiene los dos polos.
Otro de los ejes de reflexión sobre la forma naciente del pensar el antagonismo viene de la pregunta por el locus, el dónde anida la raíz del antagonismo, dónde hay que buscarlo. Respecto a esto, ya tempranamente en el “Manifiesto” aparece una dualidad irresuelta: ¿la historia es la de los modos de producción impelidos por la dialéctica de las fuerzas productivas y las relaciones de producción o es la historia de la lucha de clases impelidas por el antagonismo entre los hombres? La querella de la sociología académica contemporánea entre agencia y estructura, tiene remotos orígenes.
La trayectoria del pensamiento de Marx es sumamente escurridiza. Cuando aparece por primera vez la mención a la clase del proletariado en la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, asume la figura de clase-universal en su negatividad con un horizonte de redención histórica. El proletariado aparece aquí como el mesías portador de modernidad, como principio genérico antagónico a la “vieja” sociedad en decadencia que tiene por destino sucumbir ante su lucha. En los Manuscritos de París apenas meses después el “trabajo” aparece como extremo opuesto a la propiedad privada industrial dentro del principio genérico de la sociedad burguesa. Entre este texto y los MEFP se opera un cambio importante: la clase pasa de ser analizada como contradicción a nivel de esencias a contradicción inmanente a nivel de existencia diferenciada del capitalismo industrial. Posteriormente en la maduración progresiva de su analítica del Capital la lucha de clases tiende a ser vista como la especificación a nivel de existencia diferenciada del  principio, la  “lógica”,  autocontradictoria de acumulación de valor.
¿Cuál es el domicilio principal del antagonismo? ¿dónde reside la negatividad?  La dialéctica queda seducida por la indetenible acumulación de capital y la teoría pasa del trabajo enajenado a la del valor y la fuerza de trabajo como mercancía. Las clases se convierten en “personificaciones” del Capital y del Trabajo que a su vez se vuelve “capital variable”.
En su obra cumbre la reivindicación enfática del “viejo Hegel” y la dialéctica hace las cosas muy claras: método dialéctico y acumulación de Capital ... “las clases te las debo”, diría Mauricio. Y esto no es chiste: dejó inconcluso luego de media página el Cap. LII sobre las Clases y Engels sorpresivamente no se animó o no intentó completar al menos alguno de sus puntos suspensivos.
A lo largo de la conformación de la sociología occidental esta antinomia sobrevive hasta nuestros días: estructuralismo (Althusser)/culturalismo (Thompson); subjetividad (Escuela de Frankfurt)/ racionalidad (marxismo analítico); política (Gramsci)/economía (Kautsky); lucha de clases (operaismo)/acumulación (escuela lógica del Capital).
La sociología académica ha optado por desdialectizar todo y optar por un ensamblado “constructivista” tipo catch all: la teoría de la estructuración de Giddens, de la integración social y la integración sistémica de Habermas, del campo de Bourdieu, intentan evadir la antinomia por el expediente de conciliarla. Las clases se ven como una construcción de ensamblado secuencial de dimensiones: estructura -  formación de colectivos - conciencia e identidad – lucha y conflicto. Se abusa de un “relacionalismo” metodológico en qué todo está ligado a todo, pero con ello se logra más eficiencia para describir y para explicar la estabilidad y la conservación pero mucho menos para entender el cambio y la disrupción.
Finalmente las corrientes posmodernas y posclasistas provenientes del posestructuralismo (Laclau, Derrida, Butler) renuncian a teorizar sobre lo real y se focalizan en las representaciones y el discurso. Todo es antagonismo pero disuelto en una contingencia que repele toda idea de necesidad histórica. Nada es punto de apoyo ni de partida, el antagonismo no tiene un locus privilegiado. El posmodernismo ayudó a politizar la vida privada (la hizo mucho más transparente a los múltiples antagonismos que la atraviesan) pero a costa de despolitizar el capital y de orientarnos acerca de dónde y cómo podríamos cambiar el orden social.
En definitiva, lo que vemos en los fundadores del marxismo es que la problemática de las clases tuvo un notable peso en el análisis histórico de coyunturas pero una sistemática subteorización.  Posteriormente tanto la dialéctica como las clases fueron en buena medida abandonadas o menospreciadas de diversas formas por las corrientes del marxismo occidental que se lanzaron a la búsqueda de otras paternidades teóricas y filosóficas.
¿hay un locus de negatividad radical desde donde entender lo real histórico y actuar? ¿estamos condenados a articular negatividades de manera contingente? ¿qué aporta el pensamiento latinoamericano? Para contestar tenemos varias clases y cientos de páginas por delante ¿no?... virus mediante claro.   


[i] La lógica formal, el código de las leyes del pensar correcto, es un requisito de rigor pero no sirve más que para posibilitar la comunicación con reglas operativas comunes (“todos debemos razonar correctamente”), y no nos acerca ni un poquito hacia lo real: si la realidad es contradictoria el pensamiento que pretenda captarla deberá ser consistentemente… contradictorio!!!. La dialéctica y el imperio del principio de contradicción que supone no descarta la lógica formal sino solo la circunscribe a un papel puramente instrumental y limitado.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Presentación de la materia 1er. cuatrimestre 2021.

 Dictar una materia como esta en un contexto de pandemia no deja de tener un amargo dejo poético: el COVID/19 es tan escurridizo y peligroso para los sistemas inmunes del cuerpo humano y para los sistemas sanitarios de las sociedades contemporáneas, como lo son las categorías de clase social y antagonismo para el pensamiento social crítico y la teoría sociológica. El paralelismo podrá parecer oportunista o francamente efectista… vamos a ver si al final de la cursada seguimos pensando lo mismo. Acá vamos a tratar conceptos fundantes del pensar sociológico, pilares teóricos de nuestro campo disciplinar, lavándonos las manos, preservando las distancias y haciendo todos los tests de fiabilidad y consistencia argumental que sean necesarios.


Para hacer estas cosas espectaculares ver https://wordart.com/


Pero además, la plaga viral que nos tiene en jaque muestra inmediatamente la centralidad de pensar la clase y el antagonismo social. En mi barrio de Boedo, en abril del año pasado las clases medias salieron a los balcones a aplaudir a las 9 de la noche gritando con ganas “Quedate en casa LPQTP” dirigido sin dudas contra aquellos que intentaban viajar a la costa atlántica, a sus barrios privados, o incluso al exterior. Las imágenes de largas colas de autos, a simple vista de alta gama, intentando llegar a Pinamar, y las noticias de empresarios navegando en yates, llevando personal doméstico en el baúl del auto, etc. colocó en la percepción pública y en amplios medios de comunicación que en torno al Covid/19 se desata una disputa con fuerte contenido de clase. Las clases medias y altas que viajan en avión remedan las ratas que viajaban en las bodegas de los barcos en el siglo XIV portando la temible peste bubónica. Las actitudes de no acatar las medidas de restricción y la jactancia incluso de desconocer la peligrosidad del virus también podían leerse de manera clasista. Apenas un mes despues  las clases medias altas empezaron a ser convocadas a protestas y movilizaciones callejeras contra "la cuarentena" y "la infectadura". En definitiva, un fenómeno biológico queda atrapado en una teleraña de sentidos clasistas en disputa.

La materia se propone ahondar en las raíces conceptuales, los orígenes históricos, las contradicciones e inconsistencias, y las premisas centrales del debate contemporáneo sobre el antagonismo y las clases sociales. La idea es visitar libremente los textos, pero no caer simplemente en querellas abstractas de pura teoría, sino en sacarle punta a las categorías tratando de pensar con ellas fenómenos interesantes tanto históricos, como empíricos, preferentemente de nuestro país y del Abya Yala (América Latina). Esto significa que interesa más que el dominio teórico o conceptual de los textos, lo que son capaces de hacer con ellos frente a algún hecho, proceso, acontecimiento, caso, que les interese. No interesa la capacidad de reproducir discurso teórico sino la capacidad de utilizarlo para leer o analizar algo particular. El trabajo de Uds. será entonces: pensar un fenómeno concreto de interés sociológico; leer las clases virtuales para tener una orientación general de las problemáticas conceptuales y leer la bibliografía indicada como obligatoria por la cátedra; seleccionar textos teóricos a leer (uno por unidad, ver el programa son 5 unidades) y colgar  en la pestaña correspondiente del blog un comentario del texto leído intentando relacionarlo o utilizarlo para entender el fenómeno concreto que van a tratar de analizar; hacer los trabajos prácticos indicados por la cátedra (uno por unidad, pero cortitos). Todas  tareas módicas, mucho más en tiempos de cuarentena.  

El programa lo bajan de este link Programa 2021

La bibliografía digitalizada de la Unidad 1 la obtienen de este link Textos Unidad 1

Todos los textos obligatorios están disponibles. Algunos de los optativos para elegir no están digitalizados, cualquier cosa me consultan y vemos como hacemos.

Para trabajar con textos y casi con cualquier material de manera fuertemente interactiva, es decir un mismo texto, imagen, video, audio, ppt, links de cualquier cosa, noticias de diarios, etc. puede ser marcado y comentado de manera acumulativa por todos los participantes con esta poderosa y fácil herramienta multirecursos VoiceThread que quiero que vean: https://voicethread.com/myvoice/browse/threadbox/117    Se tienen que dar de alta de usuario. Es gratuita en la configuración básica, y luego pueden entrar el link del ejemplo de abajo.

Quizás podamos trabajar con ella. Vean este ejemplo de trabajo con el texto de Marx "Excurso sobre la dialéctica". Uds. podrían agregar imagenes, comentarios, marcas, preguntas, directamente sobre el texto multimedial. https://voicethread.com/share/17196539/

¿Qué les parece? Espero preguntas aclaratorias, comentarios sobre la cuarentena y la pandemia, sugerencias, lo que sea. Soy todo oidos. Me escriben a mgomez@unq.edu.ar
En el programa encontraran los mails y demás datos de la cátedra. 

Finalmente vale la aclaración: a partir de la semana próxima va a estar disponible un aula virtual en el campus de la universidad. En ese momento vamos a decidir cuál va a ser nuestro espacio de trabajo no presencial para el resto de la cursada. 

Saludos cordiales.

martes, 8 de septiembre de 2020

Devolución Trabajos Finales y notas-

Lucía y Federico. Fue un gusto y un aprendizaje haberlos tenido en este curso. Considero superlativos las contribuciones que hicieron en los TPs y también en el Trabajo final. A los efectos de la evaluación lo único que puedo decir es que alcanzaron sobradamente los objetivos pedagógicos trazados ya que han demostrado casi de entrada una muy buena capacidad de asimilar los textos, las lecturas, los conceptos para poder aplicarlos o utilizarlos en temas específicos o relacionarlos con otros conceptos o temas. 

Específicamente a cada una de las monografías.

En el caso de Lucía
Hay un trabajo muy preciso de rescate de conceptos para leer el caso Famatina. Desde lo más general como la necesidad de un análisis clasista de la acción colectiva hasta aspectos particulares como el tema de las "clases nacionales" y las "clases con conexión internacional" o la cuestión del género. 
Solo para debatir y pensar más: respecto de "lo popular" y el "género" o el papel de la mujer en el movimiento habría que hilar más fino antes de aceptar que el conflicto con la minera de alguna manera articula opresiones, subordinaciones y explotaciones, lo mismo que habría que conocer más antes de considerar el protagonismo femenino como expresión de múltiples opresiones. Habría que considerar la hipótesis alternativa de que sea un movimiento de "único asunto" y por tanto no genera cadenas equivalenciales ni de identidades más allá de la defensa de la tierra y el modo de vida pueblerino. Lo mismo para el caso de la mujer: podría tranquilamente pensarse la hipótesis de que las mujeres principales animadoras del movimiento no comparten otras banderas de la emancipación femenina. 
NOTA: 10 diez

Federico

Es excelente el uso de los descriptores de Gurvitch para detectar fenómenos de clase y también hay enriquecedoras referencias a otros autores. Solo para discutir o debatir o pensar con más detenimiento. El trabajo parte de la reivindicación teórica del concepto de relaciones de producciòn como el canto que une las caras de neoliberalismo y globalización. Sin embargo, hay puntos oscuros en esto: la mayoría de las empresas globales son empresas cuyos propietarios son fondos de inversiòn cuya mayoría de cuotapartistas muchas veces son los mismos trabajadores con sus aportes previsionales o incluso instituciones si fines de lucro como Universidades que tienen cuantiosos fondos institucionales o Estados nacionales como Suecia que tiene el fondo de inversión más grande del mundo. El concepto de propiedad, su fluidificación, tiene que ser tomado en consideración para pensar estas cosas. Por ejemplo: a dónde van a protestar los trabajadores de las empresas de plataformas? si muchas no tienen siquiera una sede o la que tienen es puramente a los efectos legales. Presupongo incluso que en un conflicto los trabajadores les cuesta encontrar una contraparte a la que hacer los reclamos que terminan siendo reclamos a la autoridad pública para que regule. Otras empresas no tienen por función primaria de generación de excedentes tomarlos de la explotación de la fuerza de trabajo, sino de hacer una diferencia financiera con la cotización accionaria o, al manejar una considerable cantidad de dinero diario, inversiones financieras. Es decir, son fenómenos de ganancias en tanto activos bursátiles sometidos a expectativas y especulación más que un negocio que extrae excedente de los trabajadores.  
NOTA: 10 diez

Por el momento no es posible pasar las notas, se está previendo que a fines de mes estaría listo el sistema para que podamos cargarlas. 

lunes, 10 de agosto de 2020

Material de apoyo. Los jacobinos negros de C L R. James.

 “Los jacobinos negros”

C. L. R. James

Fuera cual fuese el origen de un hombre, sus antecedentes o su carácter, su piel blanca lo convertía aquí en una persona distinguida” (James:2003:46)

C. L. R. James, en “Los Jacobinos negros”, analiza el proceso que posibilitó la independencia de Haití entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Escribe sobre este proceso revolucionario desde una perspectiva marxista. Su postura no se reduce a un análisis economicista, integra posturas sobre la identidad que pueden ser relacionales y no esencialistas y con perspectiva histórica, análisis que permite vislumbrar procesos sociales racialmente estructurados en los que están presentes las clases sociales.

Haití se independiza formalmente de Francia el 1 de enero de 1804, siendo el primer país de América Latina en hacerlo. La particularidad del proceso haitiano radica en que Haití fue el único país latinoamericano que como consecuencia de una una exitosa revolución de esclavos negros, luego se constitui en una nación. La referencia que no podía faltar, en Los jacobinos negros remite a la participación de una de las figuras más importantes: Toussaint L´Ouverture – antiguo esclavo y posteriormente líder de la revolución. Los ex esclavos organizados por los franceses -con oficiales y jefes africanos, entre los que destacaba Lóuverture, derrotan primero a las fuerzas británicas en guerra con los franceses. Cuando Napoléon decide encauzar el orden en la colonia, fracasa finalmente con las milicias haitianas. Cabe destacar la utilización de los ex esclavos de las formas organizativas dispensadas por los franceses, acervo militar que posibilitó el triunfo de los esclavos de Santo Domingo que terminaron derrotando a las milicias francesas.

James toma como referencia un momento importante de la formación capitalista, a saber, La Revolución Francesa de 1789, que importó a la colonia los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, bandera que fue levantada en la isla para abolir la esclavitud.

James, en su detallado análisis de la sociedad haitiana, analiza tanto la estratificación social y las clases en conflicto, que incluíaesclavos: mulatos y negros (que van tejiendo alianzas según sus propios intereses), plantadores, colonos, la aristocracia francesa, monjes, curas, comerciantes, la burguesía marítima (grandes blancos), los pequeños blancos: notarios, abogados, artesanos y tenderos. El antagonismo negro/blanco era un signo distintivo de diferenciación entre europeos y africanos y esta diferenciación quebraba los lazos entre negros y mulatos: “Las ventajas de ser blanco eran tan evidentes que el prejuicio racial contra los negros permeaba la mentalidad de los mulatos. [...] Los esclavos negros y los mulatos se odiaban entre sí... [...] Los negros libres, en términos comparativos, eran escasos, y tan despreciada era la piel negra que hasta un esclavo mulato se sentía superior a un negro libre” (James 2003: 55).

Aunque destaca la figura de Toussaint L´Ouverture, la explicación de James no se centra en el rol de los individuos en los procesos históricos. Los hombres afirma, actúan según les es propicia la historia “Las grandes personalidades hacen la historia, pero solo la historia que les es dado hacer. Su libertad de acción está limitada por las necesidades de su entorno” (James:2003:18). En este sentido, Toussaint L’Ouverture no fue quien hizo la revolución, sino que fue la revolución la que lo hizo a él (2003:18). En este sentido, estas tensiones raciales, según James, hacen que la preponderancia de la “clase”, pierda peso ante el hecho de la pertenecer o no a tal raza u especie. Pero, el análisis de James consiste en una combinación entre las tensiones de raza junto a explicaciones económicas. La amalgama entre “clase” e “identidad racial” posibilitó la emergencia de un sujeto político. Los esclavos y mulatos se aproximaban a un “proletariado moderno”, en este sentido, destaca su carácter de “clase” “Los esclavos trabajaban en la agricultura y su objetivo, como el de los campesinos revolucionarios en todas las latitudes, era el exterminio de sus opresores. […] los aproximaba a un proletariado moderno más que a cualquier otro grupo de trabajadores de la época” (James:91).

Bibliografía: C.R.L James ([1938] 2003) Los jacobinos negros. Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití. Fondo de Cultura Económica, Turner, Madrid.

Consigna:

En base a los textos del Taller leídos hasta el momento establezca en no más de dos carillas de extensión matices, similitudes y diferencias entre el concepto de clase que utiliza C. L. R. James y al menos dos de los autores trabajados. Link para acceder al texto de James https://drive.google.com/file/d/1-6EPAKKJ0H5HWtYuouW_bmxJOIotntUz/view?usp=sharing

Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas

 2 Links para la bibliografía Unidad 5   https://drive.google.com/drive/folders/1fFl4eZkp5OLyNMZZslu7sR1PMLY8p66z?usp=sharing https://drive....