lunes, 20 de mayo de 2019

Texto de apoyo: Holloway, Laclau, Zizek, Meiskins Wood.


Texto de Apoyo: Neomarxistas, posmarxistas y otros…

John Holloway es uno de los fundadores de la corriente que se conoce como Marxismo Abierto, ésta no es una escuela científica o filosófica  en los términos académicos tradicionales.  Se opone al marxismo soviético, que convirtió al marxismo en una teoría de Estado, como también al marxismo estructuralista (apologético de la realidad existente). Para esta corriente lo importante no es lo científico, sino la crítica. La crítica ad hominen, es decir dar una base humana al contenido de la crítica. Y para eso es necesario “dudar de todo”, hasta del propio Marx, ya que también era humano. Por ello se abocan a leer nuevamente sus textos y, a dudar de ellos. Y la duda tiene un contenido explosivo. Solamente los que dudan de la apariencia del mundo pueden llegar a conocer realmente el mundo[1].
Para JH el capital es una relación social y, por lo tanto, también la clase lo es.  Por ello es tan importante indagar la distinción entre fetichismo y fetichización, ya que esa diferencia permite tener una visión del mundo en términos de dominación o en términos de lucha.  Si el fetichismo es un hecho establecido con el nacimiento del capitalismo y continuarán existiendo hasta que éste sea destruido, las categorías del marxismo son entendidas como categorías cerradas, categorías que establecen el funcionamiento de un modo de dominación. En cambio, si el fetichismo es visto como un proceso de fetichización, es decir, que las relaciones sociales están y no están fetichizadas, su producción y reproducción es un proceso antagónico en el cual la fetichización de dichas relaciones, se opone siempre a tendencias fetichizantes. En este caso, la dominación capitalista es la lucha por fetichizar, por lo tanto fetichización y lucha no pueden ser separadas.
Esto es central para el concepto de clase, ya que la mayoría de las miradas sobre la clase se basan en el presupuesto de que las formas fetichizadas están preconstituidas. La relación entre capital y trabajo se toma como si fuera una relación de subordinación. Por ello, la lucha de clases implica, definir primero a la clase trabajadora y luego ver si lucha y cómo lo hace. En este enfoque la clase obrera, es definida de esta manera por estar subordinada al capital y una vez definida puede ser identificada como un grupo particular de personas, factible de ser tomada como objeto de estudio.
Para JH de aquí surgen una serie de problemas: hay una cuestión de pertenencia ¿pertenecemos los docentes a la clase trabajadora? ¿pertenecen a ella los movimientos sociales? ¿las feministas, son parte de la clase trabajadora?. El segundo problema, es la propia definición de las luchas, ya que de la clasificación de los grupos que integren la clase se derivará la caracterización de sus luchas: la definición de clase especificará el antagonismo que el que define percibe o acepta como válido. Al definir la clase trabajadora, se la constituye en un “ellos”.
En cambio, si se asume que la fetichización es un proceso, cambia nuestra visión de la clase. Desde este punto de vista, el capitalismo es la generación siempre renovada de la clase, la siempre renovada clasificación de las personas[2]. La existencia de las clases y su constitución no pueden estar separadas: decir que existen clases es decir que se encuentran en proceso de estar siendo constituidas.
La constitución de clase debe ser vista como la separación del sujeto del objeto. El capitalismo es la diaria repetición de la separación violenta del objeto respecto del sujeto, el diario arrebato del objeto de su creación, pero también de su acto de creación y de su creatividad, de su subjetividad, de su humanidad. Este arrebato, esta separación no es una característica específica del momento de la acumulación originaria, es el corazón mismo del capitalismo. Por lo tanto, la lucha de clases es la lucha por clasificar y contra ser clasificado, al mismo tiempo que, inseparablemente, la lucha entre clases constituidas. Es un incesante y diario antagonismo entre alienación y desalienación, entre definición y antidefinición, entre fetichización y desfetichización. No se lucha como clase trabajadora, se lucha en contra de ser clase trabajadora, en contra de ser clasificados. No habría nada positivo en ser miembros de esta clase, en ser ordenados, separados de nuestro producto y de nuestro proceso de producción, de ser separados de nuestra humanidad.
Cómo funciona el trabajo en la clasificación. El trabajo puede ser entendido como trabajo alienado (labour) o, de manera más amplia, como actividad voluntaria y creativa (work). El trabajo (alienado) es la producción de capital y la producción de capital es la producción de clases, la clasificación. La producción de capital es, además, producción de plusvalía, explotación. Si no hubiera explotación, no habría producción de clases. La explotación no es solo la explotación del trabajo, también es la transformación de la creatividad humana en trabajo,  la simultánea de-subjetivación del sujeto, la deshumanización de la humanidad. Lo central entonces, no es el trabajo (alienado), es la creatividad, la cual existe incluso dentro y más allá del trabajo alienado. Comenzar desde el trabajo (como en los estudios sobre el trabajo o el debate sobre el trabajo) es encerrarse en un mundo fetichizado, donde cualquier proyección de un mundo alternativo aparece como pura fantasía.
JH señala que el capitalismo requiere una subordinación cada vez más completa de la humanidad, una clasificación cada vez más profunda de la existencia, es decir, si la explotación y la deshumanización que ésta implica no se intensifican constantemente, ha crisis. La crisis entonces es el resultado de la resistencia general al impulso del capital hacia una subordinación cada vez más profunda de la humanidad. Por ello, lo que existe como resistencia a este avance del capitalismo, no es nuestra existencia como clase trabajadora, sino nuestra lucha en contra de ser clase trabajadora.

Laclau tiene una mirada totalmente diferente. En primer lugar, para su enfoque teórico es central la noción de discurso, ya que todo sistema de significación sigue un modo discursivo. Para ello se debe tener en cuenta que entender un término significa entender la diferencia con otros términos. Es decir, la significación siempre va a estar ligada a la noción de diferencia.  Asimismo, hace falta definir los límites, porque si no en un sistema demasiado grande, cada término no va a significar nada.  La posibilidad de un sistema de significación depende de sus límites. Pero para definir un límite necesito saber qué es lo que está más allá del límite. Lo único diferente fuera del sistema es aquello que está excluido del mismo sistema.
Toda identidad es algo diferente pero también equivalencial. Son equivalentes en cuanto a su rechazo común a la identidad excluida. Por ejemplo, en el actual gobierno neoliberal, hay varios grupos diferentes que se encuentran excluidos de él: los trabajadores informales, los científicos, los docentes universitarios, los pequeños productores, los mapuches, los trabajadores, etc. Todos son diferentes, pero son equivalentes en cuanto a su hostilidad común con el gobierno macrista. Desde el punto de vista de cada uno, son diferentes, pero desde el punto de vista del régimen son equivalentes.
Si uno de estos elementos, sin dejar de ser un elemento en particular, asume la representación de la totalidad, es una relación hegemónica.  Todas las demandas deben encontrar un denominador común, pasando a ser la demanda de algo más amplio, es decir, pasa a ser la demanda hegemónica.  Esa demanda se transforma en el significante vacío. Un elemento tiene que deshacerse de las características específicas para representar la totalidad. El pueblo, según Laclau, se constituye cuando hay una cadena de equivalencias en las demandas. “El pueblo” no constituiría una expresión ideológica, sino una relación real entre agentes sociales; es decir, el pueblo es una forma de constituir la unidad del grupo.
Existen dos tipo de oposiciones, la oposición real: A distinto a B (ej.: el choque de dos autos, cada una de los elementos tiene una entidad propia y diferente), la oposición lógica: A - no A (Ej.: esto es un lápiz, esto no es un lápiz). Laclau rechaza que las estructuras estén definidas por la oposición lógica. Entre el capital y trabajo existe antagonismo, pero hay que buscarlo en las construcciones discursivas. Las reacciones ante las adversidades pueden ser diferentes no dependen de las estructuras. Las clases existen, pero son sólo un discurso más, que no necesariamente es antagonista. El mero monopolio del discurso no genera de por sí el triunfo del antagonismo. El discurso no es autosuficiente. Todo discurso tiene un límite. Además hay hechos que ocurren que los discursos no logran verbalizar.
Laclau tiende a poner al discurso en el lugar que los marxistas ortodoxos le daban a la estructura. Pero los discursos que son verdaderamente importante son aquellos que cambian el discurso.
Para finalizar de definir el populismo se deben tomar en cuenta tres aspectos:
1.       Por “populismo” no es un tipo de movimiento sino una lógica política. La lógica social es entendida como un sistema de enunciaciones, de reglas donde algunos objetos son representables y otros son excluidos. Las lógicas políticas están relacionadas con la institución de lo social y éstas surgen de las demandas sociales y, por lo tanto, son inherentes a cualquier proceso de cambio social. Este cambio se produce mediante la articulación de la equivalencia y la diferencia y el momento equivalencial presupone un sujeto político global que reúne un conjunto de demandas sociales. Y esto a su vez implica la conformación de nuevas fronteras internas y la identificación de un “otro” institucionalizado.
2.       Si la construcción del pueblo es una construcción radical, la heterogeneidad de las demandas va a seguir existiendo. El momento de la unidad se dará en el nivel nominal y no en el conceptual y por ello los límites de las demandas que va a abarcar y las que va a excluir se van a desdibujar y van a dar lugar a un cuestionamiento permanente. Por ello, un discurso populista siempre va a ser impreciso y fluctuante. También hay que tener en cuenta la cuestión del afecto, éste significa una discontinuidad radical entre un objeto y otro.
3.       Sólo cuando una demanda particular no está satisfecha es que puede establecerse la solidaridad con otras demandas insatisfechas, es decir sin la presencia activa de lo particular no podría haber cadena equivalencial.
En su crítica a Laclau, Zizek lleva adelante una significativa defensa de un retorno a la politización  de la economía, contra los teóricos que descartan su prioridad política proponiendo que no hay otra más importante o fundamental. Esto no supone una defensa del determinismo económico, ni una defensa dogmatica de la lucha de clases. De esta manera critica las posiciones teóricas de quienes se olvidan o dejan de lado la lucha anticapitalista y se contentan con una lucha reformista por ampliar derechos, radicalizar la democracia y corregir un poco la distribución del ingreso.
Por ello realiza una crítica al culturalismo. Todas las reivindicaciones que son, según Z culturales (feminismo, ecologismo, etc.) en última instancia lo que han hecho es naturalizar y consolidar el capital. Y esto es no ir a la raíz de los problemas de nuestra época.
Con respecto a la discusión con Laclau, habría que señalar que se oponen dos posiciones. Una que señala que es necesario partir de las diferentes luchas sociales, de la pluralidad de las luchas sociales, que sería el caso de Laclau. Es decir, las grietas del sistema se diseminan y generan un malestar difuso. En cambio Zizek que, más allá de esa pluralidad de descontentos, más allá de estos movimientos plurales y diversos, hay una fuerza prioritaria que sería la de la clase obrera. Se podría resumir de la siguiente forma: primacía, prioridad o privilegio de la clase trabajadora versus diferentes movimientos sociales y luchas dispersas y fragmentadas. La tesis de Zizek es que justamente por no dar el paso al concepto de clase, esas luchas terminan siendo inoperantes, funcionales al sistema. La lucha del ecologista que quiere tener manzanas ecológicas termina siendo funcional y estructural del sistema. La lucha feminista que reivindica una identidad femenina y que aísla ese movimiento en relación con otras luchas también se termina convirtiendo en una defensa progre de un feminismo elitista que deja de conectar con otras luchas. Y así sucesivamente.
Otra diferencia central entre ambos autores es entre la posición que parte de la pluralidad o que trata de construir la totalidad, la cartografía de totalidad, desde las diferentes luchas sociales y el planteamiento que ya de entrada se ubica dentro de una cartografía de la totalidad. La forma de entender la totalidad en un marco u otro. Para ello es importante recordar el concepto de hegemonía gramsciano, que implica la articulación de un bloque histórico entorno una clase dirigente y no la simple adición no diferenciada de la categoría de descontentos. La necesaria formulación de un proyecto político capaz de solucionar una crisis histórica de la nación y del conjunto de las relaciones sociales. La distinción La discrepancia entre Zizek y Laclau se debe al lugar protagónico o no de la clase. Si esas luchas sociales o esa articulación de las luchas sociales tienen que sintetizarse bajo el paraguas de la clase o si más bien hay que luchar y hay que hacer política desde la articulación de diferentes malestares o descontentos. Como vimos para Laclau la categoría de clase no es imprescindible, sino la multiplicación de las identidades representadas por los nuevos movimientos sociales e escribiéndolos en una cadena enumerativa, el proletariado pasaría a convertirse en un simple eslabón de la cadena y por lo tanto, perdería su papel protagónico. Señala que la aparición de los movimientos sociales han quebrado de manera irreversible el privilegio de la clase trabajadora para liderar el proceso. Zizek no entiende que haya que dar ese paso hegemónico, porque considera que tal paso le hace el caldo gordo al capitalismo. Piensa que abrir el espacio hegemónico, al estilo de Mouffe y Laclau, es erróneo porque ésta apertura nunca logra convertirse en una lucha realmente anticapitalista, y por tanto legitima y actúa como distracción a la espera de una política que se ocupe de lo realmente importante: la lucha de clases. Por esto dice Zizek: no acepto que los distintos elementos que se producen en la lucha por la hegemonía sean en principio equivalentes. Es decir, no acepto que la lucha GTBI, la lucha feminista sea comparable a la lucha de la clase trabajadora. Si se soluciona la lucha de la clase obrera se terminarán arreglando las luchas restantes. Siempre habrá un elemento, o una parte de la cadena, que la sobredetermine. Ésta contaminación del universal por el particular es más fuerte que la lucha por la hegemonía. Zizek señala que todos estos nuevos movimientos sociales y culturales, y todas sus reivindicaciones, al ser reivindicaciones de estilos de vida ya enmarcados por el sentido común del capitalismo, no ayudan a salir de él.  No se puede promover ninguna articulación de malestares que pueda generar un cambio social, porque toda esa articulación, en tanto que cultural, no hace otra cosa que reforzar el sistema. Tal situación se produce porque el sentido común, el sentido ideológico, ya está determinado por el capitalismo.
Por su parte, Meiksins Wood realiza una crítica a lo que llama “nuevo socialismo verdadero” (NSV) representado por autores como Laclau y Mouffe,  Hindess y Hirst y Stedman Jones que señalan que es la estructura discursiva del lenguaje político la que concibe y define el interés en primera instancia. Ellos afirman que los intereses materiales no existen de manera independiente, sino que se construyen a partir de la ideología y de la política, esto supone que los intereses materiales como tales no existen y tampoco existiría el concepto de clases. Pero MW señala que aún cuando no exista ningún tipo de ideología, programa o lenguaje político identificado con los intereses de los trabajadores, esto no cambia la naturaleza explotadora de la relación, ni tampoco cambia que sea mejor no ser explotado que serlo. Por ello, si los intereses materiales existen, queda el problema de cómo puede traducirse en términos políticos.
Según los pensadores del NSV históricamente ha habido una escasa conexión entre las condiciones materiales y las fuerzas políticas y si han existido ha sido de manera coyuntural. También dan a entender que no es necesaria la existencia de una conexión entre las condiciones materiales y las fuerzas políticas. Y además no parece haber objetivos políticos que exijan la movilización de fuerzas políticas basadas en clases sociales. Es decir, dado que las clases no tienen intereses y no son actores políticos, es posible elaborar una estrategia socialista sin hacer referencia a los intereses y a la lucha de clases. Si analizamos las luchas históricas de la clase obrera ¿hace falta aclarar que los trabajadores tienen un interés por no ser explotados? o ¿qué tal interés entra en conflicto con los intereses de los que lo explotan? La ausencia de discursos de clase explícitos no es la prueba de una ausencia de realidades clasistas y de los efectos que esto tiene en la formación de sus condiciones de vida.
Para MW la propuesta de no correspondencia entre la política y las condiciones económicas no logra desafiar el principio de que el camino para llegar al socialismo es la autoemancipación de la clase obrera por medio de la lucha de clases.


[1]  Bonnet, Holloway y Tischler (comp.) (2005): Marxismo Abierto: Una visión europea y latinoamericana. Tomo I, Ediciones Herramienta, Buenos Aires.
[2] “El proceso capitalista de producción, considerado en su interdependencia o como proceso de reproducción, pues, no sólo produce mercancías, no sólo produce plusvalor, sino que produce y reproduce la relación capitalista misma: por un lado el capitalista, por otro el asalariado”. Marx, K.  El Capital, Vol.I Siglo XXI editores, México.

viernes, 10 de mayo de 2019

TEXTO DE APOYO UNIDAD 3

La impugnación posclasista o las muertes de la clase

En esta Unidad vamos a repasar los principales argumentos en contra de la vigencia o validez de la categoría clase social.

En el texto mío se hace un repaso abreviado de 3 causas de muerte:
                 a) Epistemológica, en tanto que los conceptos colectivos son maneras de hablar que no aluden a entidades reales, lo que reduce el lenguaje de clase a agregados estadísticos útiles pero que excluye la posibilidad de asignarle acciones o identidades.

                 b) Ideológica, en la crítica de raíza anarquista la clase aparece como la prisión conceptual del proceso de transformación social en solidaridad con los conceptos de Partido y Estado. Sería un concepto de pretensión totalitaria y mesiánica.

                 c) Sociohistórica: un cúmulo grande de procesos históricos desde fines del siglo XIX que van desmintiendo los pronósticos y las explicaciones en términos de clases: aparición de las clases medias, despolarización de la estructura social, proliferación del sector gerencial y técnico-profesional, alteración de la propiedad privada al convertirse en flujos accionarios por los cuales hasta los mismos trabajadores tienen acceso a la propiedad de los medios de producción.

La literatura habla de 4 grandes tendencias al desclasamiento en el capitalismo avanzado contemporáneo:

                 - el desclasamiento del voto y de las preferencias políticas e ideológicas ciudadanas;
                 - el cambio en la estructura económica a favor de los servicios y la información en vez de la industria y el trabajo manual (posindustrialismo);
                  - el cambio en la organización del trabajo con mayor implicación de los trabajadores y reducción de la carga manual y aumento de la mental (posfordismo); y
                 - el progresivo incremento del valor cultural e identitario del consumo y la educación como fuentes de identidad individual y colectiva lo que deja a la clase como débil estructurador de la conciencia (posmodernismo).

Crompton señala las dificultades de la sociología académica para alcanzar conceptos precisos y diferenciar clase de estructura ocupacional. El empleo se flexibiliza, las personas rotan permanentemente y tienen pluriempleo, las ocupaciones se redefinen por la aceleración tecnológica, avanzan los servicios a expensas del trabajo manual, etc. Además la estructura ocupacional lábil no explica por sí porqué la ocupación de lugares sigue patrones de género, raza, nacionalidad, edad, etc.
Aparecen fenómenos como el trabajo no manual degradado y rutinario descualificado y la “movilidad aparente o espuria” (mejor ocupación, pero iguales o peores condiciones de paga, protecciones y carga laboral).

El papel de la mujer es también un problema teórico y metodológico: su incremento espectacular en la composición de la fuerza de trabajo obliga a redefinir al hogar como unidad de análisis de clase, la pertenencia de clase no está tan nítidamente en la cabeza de familia, sino que es una construcción más compleja. Aparecen nociones borrosas como “clase conyugal” y problemas para asignar clases en hogares con doble inserción ocupacional contradictoria.

Por otra parte dentro mismo del marxismo aparecen corrientes posmarxistas/posestructuralistas que renuncian a la “objetividad” de los intereses y pasan a considerar que las identidades e intereses se constituyen en el “discurso”. El concepto de clase queda carente de fundamento “estructural” y avanzan nociones como pueblo y movimientos sociales que enarbolan nuevas formaciones discursivas en torno a demandas “no clasistas” ambientales, identitarias, de género, estilos de vida, etc. Lo mismo hacen los movimientos conservadores de nueva derecha: familia, valores religiosos, tradiciones nacionales, etc.

La estructura social se llena de posiciones ejercidas por empleados asalariados que cumplen funciones de control y dirección del resto de la fuerza de trabajo, son explotados al tiempo que auxilian a la explotación.  La llamada “clase de servicios” es leída como conservadora por algunos y como impulsora del capitalismo “desorganizado” por otros.

Se hace patente un déficit en la teoría de la acción de clase: la secuencia ESTTRUCTURA-FORMACION SOCIODEMOGRAFICA – CONCIENCIA – ACCION O LUCHA, está viciada por la evidente influencia de factores como el consumo, los estilos de vida, el estatus, los procesos de segregación urbana de bases étnicas, las creencias culturales y religiosas, las distintas tradiciones o experiencias organizativas y de lucha colectiva, etc.

Se perfila una estructura de clases mucho más compleja que la dicotómica o la gradacional simple: una elite de poder concentrado que acapara los bienes estratégicos, una clase media profesional experta que gestiona y administra, una clase media rutinaria y descualificada crecientemente feminizada, una clase obrera heterogeneizada  que mezcla trabajo manual y no manual, precarizada y geográficamente dispersa, y una “infraclase” dependiente de asistencia pública y privada de derechos y bienestar mínimos.

Los textos de Furbank y de Pakulski son importantes porque exponen posiciones radicales de rechazo a la utilidad de la categoría clase como instrumento de análisis científico riguroso. Furbank opta por un enfoque cultural de los usos sociales del nombre clases como medio de diferenciación social en la cotidianidad de la vida histórica y le resta toda posibilidad a su conversión en categoría sociológica que pueda develar la “objetividad” de las relaciones sociales. La clase es una manera de hablar intencionada que produce el placer de la diferenciación de los otros.

Pakulski parte del análisis de la complejidad multifactorial de los procesos de diferenciación social del capitalismo contemporáneo y de la extrema inestabilidad dinámica de los mismos para concluir que una categoría estática como clase no puede ayudarnos. 

En mi libro y en la ponencia sobre las miserias del marxismo y el weberismo van a encontrar un argumento de inconsistencia lógica interna del concepto de clase tal como aparece en el paradigma fundacional. Por un lado, la ambiguedad de origen que no logra romper claramente con el concepto de estamento. Marx todavía es tributario de atribuirle a la clase un caracter cerrado de estamento.
Por otro lado, la sociología académica toma 3 axiomas del concepto de clase que se contradicen entre sí: el caracter formalmente abierto de las clases, los mecanismos de coerción impersonal que asignan posiciones a los agentes, y el papel explicativo central del cambio social e histórico.
1) Golpea los ojos la evidente incongruencia de "grupo formalmente abierto pero fácticamente cerrado".
2) Si las clases son colectivos producidos por efectos distributivos "forzados objetivamente", no podrían constituir colectivos efectivamente abiertos y si se mantiene que son colectivos abiertos, no tendría sentido explicarlos por distribuciones forzadas por criterios objetivos.
3) Si las clases son colectivos potencialmente privilegiados para explicar el cambio, entonces en algún punto inciden sobre las fuerzas objetivas como determinantes y así estas fuerzas dejan de ser "objetivamente” determinantes, ya que estarían expuestas a lo determinado. Si las clases son elementos históricos activos, no pueden ser objeto de explicaciones basadas en objetividades
y si son explicadas por fuerzas objetivas no pueden ser elementos históricos activos. 
4) La gran aporía del concepto "autofundamentado". Las diferencias "clasistas" son fundamentales para la explicación del cambio y el orden social. Si la vida social depende de ellas estamos ante un brutal pleonasmo, ya que lo que explica está incluido en lo explicado. La denotación de cambio u orden social en sentido estricto tiene por parte principal justamente la estructura de clases: ¿qué otra cosa distinta o más importante designa orden social que las diferencias que atraviesan la vida colectiva? 
Un mero examen de consistencia lógica entre los axiomas de las sugestivas y contradictorias herencias weberiano-marxianas, arroja que son nítidamente redundantes, paralógicas, autoexplicativas. 


TRABAJO PRACTICO (colgar antes del 7/6)

Elija algunos de los argumentos contra el análisis de clases e intente refutarlo o relativizarlos.

Elijan individualmente en parejas un texto de Zizek, Laclau, Butler, Holloway o Meiskins Wood para hacer un breve resumen, colgarlo en el blog, y exponer brevemente en clase el 17/5.

Elija un texto de Castells, Jelin,  Lash y Urry o Mason, para hacer un resumen colgarlo en el blog y exponerlo brevemente en clase el 24/5.

martes, 16 de abril de 2019

Texto de apoyo y Trabajo Práctico Unidad 2. (colgar antes del 10/5)


Texto de apoyo Unidad 2
Los pantanos teóricos en que nos metieron Marx y Weber y los intentos posclásicos de salir (2da parte)

Ossowski (1969), un marxista polaco, es quien ha leído con mayor detenimiento el potencial explosivo de contradicciones sobre las clases que anida en la obra marxiana. Define al marxismo como una “exorbitante síntesis” omniabarcativa de múltiples disciplinas (sociología, economía, filosofía, historia, política); que mezcla una ética normativa de fines revolucionarios con explicaciones legaliformes positivistas de leyes de desarrollo histórico; que  combina tradiciones multiculturales europeas: economía inglesa, filosofía alemana, y socialismo francés.
Así, la dicotomía básica (burguesía / proletariado) del Marx dramaturgo-revolucionario de algunas obras se acompaña del delicado análisis de clases intermedias del Marx historiador o cronista social de su época.
Sin embargo, hay un criterio tricotómico sistémico en el punto de partida de Marx que sostiene  3 y solo 3 tipos de relaciones de la fuerza de trabajo con los medios de producción, que proviene del cruce del criterio de 1) posesión/desposesión de los medios de producción, con el de 2) si trabajan o no trabajan, con el de 3) si son explotados, explotan o ni uno ni otro.
 Si cruzamos el criterio 1 y el 3 tenemos el siguiente cuadro.

POSEEDORES MEDIOS PRODUCCION.

                      DESPOSEÍDOS
EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO


BURGUESÍA
NO EXPLOTAN FUERZA DE TRABAJO


INTERMEDIAS
VENDEN FUERZA DE TRABAJO Y SON EXPLOTADOS


OBREROS
NO VENDEN Y NI SON EXPLOTADOS



LUMPEN

Si cruzamos el criterio 2 y 3 tenemos el siguiente cuadro.

NO TRABAJAN Y EXPLOTAN



CAPITALISTAS
TRABAJAN Y EXPLOTAN


PEQUEÑA BURGUESIA CAPITALISTA
TRABAJAN Y NO EXPLOTAN


PEQUEÑA BURGUESÍA INDEPENDIENTE
TRABAJAN Y SON EXPLOTADOS



PROLETARIADO
NO TRABAJAN NI EXPLOTAN



DESCLASADOS

En Ossowski se observa que la combinación de criterios dicotómicos sistémicos tiene líneas de fuga no dicotómicas.
También hay fuertes contradicciones no resueltas en las elaboraciones sobre la lucha de clases: como lucha emancipatoria sempiterna de opresores minoritarios y masas oprimidas, o como lucha entre minorías competitivas por el poder. Engels en el prólogo a “Las luchas de clases en Francia” llega a reconocer por la evidencia histórica que las masas se involucran detrás de minorías, o sea que los oprimidos no son los que se enfrentan de manera directa por su liberación sino al servicio de clases minoritarias. Incluso para algunos marxistas las luchas de las masas oprimidas pueden obstaculizar la lucha progresiva de una minoría adelantada contra una atrasada.  Del mismo modo, la lucha de clases no es necesariamente reducida a luchas entre explotadores y explotados, sino que puede ampliarse a luchas entre intereses contrapuestos en sentido lato. Si la programática revolucionaria va hacia lo primero, los estudios históricos van hacia lo segundo.

Sobre este núcleo incandescente de cuestiones irresueltas el marxismo “occidental” ha derivado en diversas vertientes al combinarse con tradiciones intelectuales o influencia de disciplinas científicas: el estructuralismo, el historicismo y el individualismo metodológico han generado distintos modos de análisis marxista de la cuestión de las clases, de los cuales solo vamos a ver algunas de sus expresiones más reconocidas.
El griego Poulantzas discípulo de Althusser ha sido sin dudas el más brillante teórico de las clases dentro de la corriente estructuralista de los años 60 y 70. Abandona sin mucho ruido la definición leninista clásica centrada en el modo de producción, y dice que las clases no se constituyen en el campo de las relaciones estructurales, sino en el campo de las relaciones sociales, es decir, el campo de los efectos conjuntos de estructuras economico-político e ideológico. El concepto de clase social entonces no se corresponde con estructuras sino con prácticas, específicamente, prácticas de lucha en las que son decisivos dos conceptos específicos: intereses y poder.
Sin embargo, el papel de las estructuras sigue siendo una clave de análisis insoslayable a través de lo que él denomina la doble articulación del concepto de clases con las estructuras: las estructuras delimitan la capacidad de las prácticas de transformar las mismas estructuras. Las prácticas antagónicas donde se dirime poder e interés pueden agrupar a los agentes en clases y sus luchas cambiar la historia, pero solo hasta el punto en que las mismas estructuras (relaciones de producción y fuerzas productivas) las limitan.
Según este planteo las clases se constituyen en la lucha de clases integrando los niveles económico- político- ideológico, limitadas por las relaciones estructurales en cuánto agentes con eficacia histórica.   

El marxismo analítico del que ya hemos visto a E. Olin Wright, un autor importante recientemente fallecido y visitante en más de una oportunidad de nuestra facultad, ha introducido en el marxismo los principios del empirismo lógico, el individualismo metodológico y la teoría de juegos estratégicos. Las clases se definen por el tipo de estrategias que están obligadas a realizar al tener (o no tener) acceso a algún bien estratégico: los medios de producción, la tierra, los medios de crédito, los conocimientos y la tecnología, etc. Comprar y vender fuerza de trabajo, hipotecar o prestar bienes propios, o comprar y vender saberes o técnicas son los comportamientos que nos constituyen como clase. Son los intercambios no exentos de lucha y antagonismo los que definen las clases. En este contexto realizan su aporte para entender desde el marxismo el fenómeno de la despolarización de la estructura de clases y la emergencia de las llamadas clases medias, con sus “posiciones paradójicas”.

El artículo de Przeworski muestra que la imagen de la sociedad de clases del marxismo originario se basa en la homogeneidad de la masa amorfa de clases bajas a mitad del Siglo XIX  en que las posiciones respecto de los medios de producción coincidían con una segmentación nítida y catastrófica de la población entre ricos y pobres. La condición de propiedad definía per se la situación en la vida social.
Sin embargo, hacia fines de siglo XIX se puede observar una incipiente clase media (trabajadores no manuales, con pequeña propiedad, educación, etc.) que consume lo que no produce y la lucha de clases organiza el excedente con amplios grados de libertad respecto del proceso de acumulación capitalista. La determinación política ideológica de las clases medias a través de las luchas incide sobre los procesos de acumulación / distribución. Hay efectos continuos de las luchas por organizar la sociedad y no son sujetos continuos que emanan de realidades estructurales sino que se reconfiguran dinámicamente. Las clases en lucha son efecto de luchas de clases. Las luchas mejoran salarios y distribución de la propiedad inmueble, la educación y las pensiones, con ello se reconfigura la estructura de clases.  Las clases mismas se definen en torno a las luchas: lucha sobre clases en vez de lucha entre clases. ¿Las clases medias son parte o no de la clase trabajadora?, ¿son una tercer clase enfrentada con la burguesía y el proletariado?, ¿o son simples fieles servidores de la burguesía?, son cuestiones en torno a las que hay una lucha de clases.

Thompson es el principal historiador marxista británico conocido por revolucionar la historia obrera y popular, partiendo de la radical disociación entre la cultura y la política de los de arriba y los de abajo. Aboga por un reconstruir la visión histórica desde abajo. Entiende que la Clase “es definida por los hombres al vivir su propia historia” como única definición. Por tanto es una categoría histórica, aunque parte de supuestos de estructuras, determinantes objetivos, relaciones de producción. Es también una categoría heurística que permite organizar la base empirica de investigación histórica, sobre todo cuando “Clase” no es una categoría presente en la época ni usada por ningún agente histórico concreto.
Thompson reivindica a Marx en tanto respeta este carácter  histórico de clase,  pero no a Lenin que plantea una proyección geométrica de las relaciones de producción como única forma de constitución de clase. Rechaza el estructuralismo que prescinde de la historia en la formación de clase. Clase en su uso heurístico es inseparable de lucha de clases. Se ha prestado mucha atención a clase y menos a lucha, que es previo y mucho más universal. “No hay gentes que miran en derredor, encuentran al enemigo y comienzan a luchar. Se encuentran en sociedades estructuradas en modos determinados principal pero no únicamente por modos de producción; experimentan la explotación; identifican intereses antagónicos;  comienzan a luchar y en el transcurso se descubren como clases”. La conciencia es el último paso no el primero. La clase no está instantáneamente presente porque lo profese un modelo teórico. Es un gigantesco error creer que existen clases independientemente de sus relaciones y luchas, “no luchan porque existen sino existen porque luchan”. Las Clases acaecen al vivir los hombres y mujeres sus relaciones de producción y experimentarlas modelando la experiencia culturalmente. Clase se define a sí misma en su acontecer. No hay modelo universal de formación de clases.

Finalmente, no hay forma de evitar el abordaje de los autores más arraigados en el estudio de las clases sociales en los últimos 40 años que tienden a una convergencia entre los enfoques weberianos y neoweberianos, y los diversos enfoques provenientes del marxismo. Encabezados por Bourdieu, intentan desarrollar una sociología constructivista de las clases en la que se ensamblan de manera ecléctica y secuenciada a la manera de capas superpuestas las diversas dimensiones “enclasantes”. La teoría del campo en Bourdieu y la teoría de los factores mediatos e inmediatos de estructuración de clases de Giddens son ejemplos acabados. Los tipos de capital (económico, social y cultural), la articulación de la propiedad económica con las relaciones técnicas de producción y la autoridad, la tecnología, y los estilos de vida y consumo, proveen criterios amplios omniabarcadores lo suficientemente flexibles como para analizar material empírico diverso. Sin embargo, en mi texto (Gomez, 2014) se puede ver que el eclecticismo en realidad termina multiplicando los problemas irresueltos en los puntos de partida primitivos de Marx y Weber que se hacen converger.

Trabajo Práctico Unidad 2.

Una de las cuestiones más debatidas en los últimos 25 años es el papel volátil  de las clases medias frente al neoliberalismo en nuestro país. Fenómenos como el apoyo electoral a las políticas menemistas y la posterior rebelión contra el gobierno de De la Rúa, el apoyo y el enfrentamiento a los gobiernos kirchneristas, y el apoyo y progresivo descontento frente al actual gobierno de Macri, muestran un errático posicionamiento político de clase. Fenómenos como las asambleas barriales, los ahorristas estafados, y los cacerolazos de claro contenido clasemediero desafía los esquemas analíticos vistos en esta unidad. 

Conteste al menos dos de alguna de estas:

1)  ¿Cómo entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos neoliberales los enfoques neoweberianos (elija uno, Parsons, Dahrendorf, Parkin)?
  2)  ¿ Cómo entenderían la volatilidad de la clase media frente a los gobiernos neoliberales los enfoques neomarxistas (elija uno, estructuralista, historicista, marxismo analítico, constructivismos)
3   3)    ¿Cómo analizar de acuerdo a Dahrendorf el tema de los CEOs y la gran burguesía en nuestro país?. Proponga ejemplos.
4   4)    ¿Cómo analizar las políticas de exclusión social neoliberales en términos de “cierre social” y “usurpación” de Parkin?. Proponga ejemplos.
5   5)    ¿Cuáles de los enfoques marxistas o neomarxistas vistos considera más adecuados para interpretar los procesos de lucha de clases en la Argentina actual? Proponga ejemplos.


viernes, 12 de abril de 2019

Texto de apoyo Unidad 2 (parte 1)


Texto de apoyo Unidad 2

Los pantanos teóricos en que nos metieron Marx y Weber y los intentos posclásicos de salir

El punto de partida que la sociología académica desarrolló en el siglo XX fue el de la formalización, estilización o explosiva combinación de los textos dejados por Marx y Weber. Sin embargo, cualquiera puede constatar que, por un lado, Marx no terminó el último capítulo de El Capital, Engels evitó o no fue capaz de escribirlo con lo que finalmente el marxismo “base” sobre las clases es el de Kautsky (con las críticas de Lenin) y, por otro lado, que los textos editados por la esposa de Weber eran papeles borradores que en algunos tópicos se contradicen sobre el tema de las clases al punto que se publicaron en partes distintas de Economía y Sociedad.
Los clásicos no abordaron de manera amplia y sistemática la especificidad de la problemática teórica de las clases y dejaron todo tipo de inconsistencias y omisiones. Las posteriores corrientes marxianas, por un lado, y funcionalistas americana, por otro, intentaron modelizar esta endeblez vía el expediente de ocultar o negar todas sus inconsistencias, en vez de explotarlas o desarrollarlas.
La sociología posclásica abordó 3 campos de debates sobre las clases: 1) El tipo de determinación fundamental o de relaciones sociales privilegiantes de las diferencias de clase (acumulación-trabajo-capital en Marx, mercado-distribución-poder de disposición en Weber); 2) Los factores aglutinantes de la formación de las clases para reconocerlos como agentes sociales diferenciados de otros; 3) La posible eficacia histórica, es decir, su papel en el cambio social.
Veamos las derivas del posweberismo: por un lado, el funcionalismo estructural que retomó la teoría de la acción weberiana y la combinó con la tradición utilitarista – pragmatista anglosajona y con los descubrimientos de teoría de sistemas biológicos y de la sociología de las organizaciones. Por otro lado, los que recuperaron y enfatizaron la teoría del poder weberiana y lo combinaron con ciertos aspectos del marxismo y la teoría de las elites.
Lo primero que hay que resaltar es que para Weber lo que define las clases es la economía: la situación de clase como probabilidades típicas de acceso a bienes que determina oportunidades vitales e intereses semejantes. El siguiente cuadro muestra las distintas variantes estratificadoras presentadas por Weber. Obsérvese que se basa en una amplicación del criterio marxista: ya no solo los medios de producción sino también otros tipos de medios que den oportunidades de apropiación de ingresos, rentas, etc.
Además hace jugar ciertos criterios de formación de clases: las clases “sociales” específicas tienen sus propias formas de cohesión, vida interna y de acción clasista. Con ello podría decirse que no todas las clases económicas llegan a ser clases sociales.

TIPOS DE DETERMINACION DE SITUACION DE CLASE
FUENTE DE PODER DE DISPOSICION
CATEGORIAS DE CLASES  POSITIVAS O NEGATIVAMENTE AVENTAJADAS
CARÁCTER DE LA RELACION DE CLASE



PROPIETARIAS
Monopolios de compra-venta de bienes o servi-cios, patrimonio o capital. Activos reales o financieros.
Privilegios estamentales por títulos educativos
RENTISTAS, PRESTAMISTAS, ACREEDORES
CLASES MEDIAS EDUCADAS
SERVIDUMBRE, DESCLASADOS, DEUDORES, POBRES
FORMA NO DINAMICA DE LUCHA (Esclavistas,  campesinos, artesanos)
Diversidad interna, solo es homogenea la de los desclasados/despo-seidos. Solo desclasados y terratenientes; acreedores y deudores o patriciado y plebe urbana y campesina.
Luchan por acceso a la propiedad.





LUCRATIVAS
Monopolios de bienes lucrativos y aseguramiento de oportunidades
EMPRESARIOS
BANQUEROS
PROFESIONALES LIBERALES
TRABAJADORES CON CUALIDADES MONOPOLICAS
CLASES MEDIAS DE CAMPESINOS Y ARTESANOS, FUNCIONARIOS
TRABAJADORES DE CUALQUIER CALIFICACION NO MONOPOLICA
Conducta homogénea:
-intereses inmediatos enemigos (proletarios contra empresarios y no contra accionistas, campesinos contra estado y no contra terratenientes)
- Masificación de situación típica.
-posibilidad técnica de fácil reunión
-dirección clara de intelectuales externos.



SOCIALES
Altas oportunidades de Interacción personal regular y perduración intergeneracional
PROLETARIADO
PEQUEÑA BURGUESIA
INTELLIGENTSIA Y EXPERTOS
PROPIETARIOS Y PRIVILEGIADOS POR EDUCACION
Fragmentaciones internas por calificación. Ideal de ascenso a Intelligentsia mas que a PB independiente.


Los tipos de bienes (renta o lucro) determinan diversos tipos de cortes de clases. El esquema weberiano limitaba mucho la cuestión de la formación de clases (los estilos de vida homogéneos eran materia del análisis de estamentos) y la cuestión de la eficacia histórica o de poder (en realidad son las asociaciones de dominación y especialmente los partidos políticos los que se encargan de esto, no las clases).
La sociología americana retomó el esquema weberiano pero le adosó la teoría sistémica de los roles y la idea de tendencia hacia el equilibrio basado en las recompensas a la integración y adaptación del sistema.
Parsons ve en las situaciones de clase unas diferenciaciones que reflejan el premio – incentivo que sistémicamente se tiene que dar a aquellos que más contribuyen a la integración y la expansión del sistema. Es el principio de primacía de la integración del sistema: la estratificación se ve íntimamente ligada a la integración. Lo que en Weber podía ser monopolio y coerción en Parsons es un imperativo sistémico por el cual las recompensas o retribuciones a los distintos roles sociales tienen que respetar la contribución que hace cada uno de ellos a la perpetuación y crecimiento del sistema en su conjunto y de los valores normativos que inspiran a los integrantes del sistema.
La estratificación es una función de evaluación sistémica de la actuación de los actores y de la importancia de los roles que desempeñan. Las recompensas materiales (recursos) o simbólicas (prestigio, reputación) tienden a jerarquizar a quienes más aportan a la integración funcional global. La teoría sostiene un principio de correspondencia entre roles y recursos de forma tal que incentive la eficacia social de acuerdo a los fines normativos, obligando  a evaluar la contribución diferencial de las unidades y actores.
Es evidente que este planteo responde defectuosamente a las tres cuestiones heredadas de los clásicos: son los fines valorativos en última instancia lo que justifica las diferencias y no hay bienes o instancias privilegiadas de diferenciación; la formación de clases se reduce a “grupos de estatus” que comparten un tipo específico de recompensa material y simbólica; y no se les asigna papel alguno en el cambio social ni en la acción histórica o política. En todo caso configuran el contexto o paisaje social sobre el que actúan políticos, elites o gobernantes.
La reducción funcional posweberiana no fue el único derrotero de los seguidores de los pasos de Weber.
Dahrendorf es uno de los más grandes teóricos sobre la sociedad clasista industrial y rescata la cuestión del poder como central, además de incorporar varios tópicos típicamente marxistas al análisis. Es un avanzado al situar la teoría de la formación de clase dentro de la teoría del conflicto y el cambio y no al revés. No hay clases sin lucha de clases afirma resuelto en consonancia con el marxismo más combativo.  
Pero contrariamente al marxismo la estructura de clases no proviene de la lógica de la acumulación y la relación capital – trabajo sino, siguiendo la tradición weberiana, de las relaciones de poder efectivas.   Lo importante no es el derecho de propiedad sino el poder de disposición efectiva y el uso de los bienes para diferenciar y excluir. Lejos de la teoría de la integración, Dahrendorf se inscribe en la teoría del conflicto y la dominación.  El demarcador clasista no es ni el mercado ni el capital, sino la distribución diferencial de poder (y exclusión o participación en el poder legítimo) en una asociación de dominación. Es el compartir estas posiciones de manejo de poder sobre bienes lo que da lugar a la aparición de “cuasi grupos” con “intereses latentes”. Son las funciones asignadas en el sistema de poder las
que en su interjuego y ajuste terminan moldeando la conciencia y formalizando los intereses manifiestos (psicológicos y materiales) de las clases.
Las CLASES son entonces resultados de una posición estructural-funcional en una asociación de dominación (típicamente la gran empresa capitalista de posguerra) más las experiencias comunes y la acción organizada para defenderse y atacar las posiciones de otros grupos.
La formación de clases tiene tres dimensiones o factores: TECNICOS (facilidad de agrupamiento, de reunión, acceso a recursos, a ideas comunes); POLITICOS (reconocimiento institucional, legalidad); y SOCIALES (contacto regular, reclutamiento, experiencias comunes).
La GRAN EMPRESA con planificación, profesionalización y nuevas relaciones jurídicas que separan propiedad de control y empresa de capital (managers, accionistas) son proclives a la INSTITUCIONALIZACION DEL CONFLICTO (encapsulamiento) y con ello a los procesos de formación de clases.
El neoweberianismo de F. Parkin es curioso porque prescinde por completo de los textos de Weber sobre las clases y recrea la teoría a partir de otro concepto weberiano pero sacado de sus estudios de historia económica: el concepto de acaparamiento de oportunidades y de cierre social. Es el dispositivo de cierre social como poder colectivo de exclusión colectiva el que se convierte en ariete de su concepción de las clases. Cierre social supone un poder de maximizar recompensas limitando a otros el acceso a las mismas, invocando atributos como motivos de exclusión. Es la monopolización por prácticas excluyentes usando atributos grupales que definen a otros como “los extraños” o “ajenos”.
El interés de este punto de partida se potencia porque los rechazados o sea quienes intentan acceder a esos recursos u oportunidades, resisten el cierre con lo que Parkin llama intentos de “usurpación”. El interjuego de cierre y usurpación es la dinámica específicamente clasista y forma las clases en torno al control sobre recursos “valiosos” = tierra, armas, conocimientos esotéricos, etc. La monopolización de recursos claves deben reproducir y perpetuar esta capacidad de excluir a otros, y las acciones de usurpación que se le oponen siempre son portadoras de nuevos criterios distributivos de “justicia”.
Parkin contra Parsons y Dahrendorf reafirma el apotegma marxista: las clases se forman en la lucha y también que el cierre social más importante tiende a ser el de la propiedad privada de los medios productivos basada en el derecho hereditario. Se opone con ello a la devaluación de la importancia de la propiedad a favor de la división del trabajo y los roles ocupacionales, típicas de la teoría de la estratificación del funcionalismo, y se opone a la exacerbación del poder de mando y decisión que enarbola Dahrendorf.  Se opone en definitiva a la desvalorización funcionalista o weberiana de la propiedad.
En cambio muestra otro tipo de cierre social del capitalismo avanzado: los tìtulos educativos como control de entrada y cierre social sobre posiciones claves.
Finalmente Parkin ofrece análisis de cómo aquellos que intentan usurpar o romper los cierres sociales pueden a su vez ejercer el cierre social sobre otros: los obreros blancos comunistas en Sudáfrica eran racistas, lo mismo los sindicatos irlandeses contra los católicos, etc. A estos fenómenos lo llama el cierre social dual.

martes, 2 de abril de 2019


Reflexionando, una vez más, sobre el concepto de estructura de clase
Erik Olin Wright
El autor intenta añadir complejidad al concepto de estructura de clases. Esta es una precondición para poder realizar el análisis de clase. Otros elementos como la formación de clase, la lucha o la concienca de clase necesitan del conocimiento de la estructura para poder relacionarlas. Los postulados de los que partes son los siguientes:
·         La estructura de clase impone límites sobre la formación de clase, la conciencia de clase y la acción colectiva.
·         Las estructuras de clase establecen las líneas cualitativas de demarcación social en las trayectorias históricas del cambio social.
·         Y además estructuran el conflicto social dentro de cada modo de producción.
En este intento, si bien trata de analizar de qué manera la estructura de clases se intersecta con las vidas individuales, éstas no son reductibles a las propiedades de los individuos, como lo señala el individualismo metodológico. Aunque sí sería esencial que el análisis incluya microfundamentos. Es decir, se trata de entender como los contextos macro constriñen los procesos individuales y cómo las estrategias de los individuos afectan a los estados macro.
La estrategia básica llevada adelante por el autor ha sido la de analizar de qué manera las relaciones de clase atraviesan los empleos específicos existentes en la sociedad, estos son “lugares vacíos” que ocupan los individuos en los lugares de producción. A diferencia del marxismo clásico, señala que estos pueden tener un carácter de clase múltiple, y a veces, hasta contradictorios.
Las estructuras de clase designan mecanismos reales y estos son procesos generadores de efectos. Por ello una de las tareas a realizar es la de intentar clasificar los tipos de efectos que dan contenido teórico al concepto de estructura de clase. Desde el marxismo se destacan principalmente tres tipos de efectos: los intereses materiales, las experiencias de vida y las capacidades para la acción colectiva.
Con el término experiencia vivida se refiere a las experiencias comunes que comparten un grupo de clase con intereses materiales comunes, como por ejemplo, la clase obrera, en la que podemos observar tres tipos de experiencia: la de verse obligado a vender su fuerza de trabajo para vivir; la de ser dominado y controlado en el trabajo; y, la incapacidad de controlar la asignación del excedente social.
Pero, las experiencias de vida difícilmente puedan proporcionar un fundamento adecuado, dada la dificultad de encontrar una estrategia sistemática de especificación de patrones comunes de experiencias que habrían de ser definitorios de la pertenencia a una clase. Quizás podría encontrarse una matriz de experiencia común a nivel abstracto, pero sería mucho más dificultoso en un plano más concreto. Por otra parte, se presentaría el problema de que experiencias de vida originadas en situaciones sociales no definibles en términos clasistas podrían tener un valor predominante desde el punto de vista existencial.
La capacidad para la acción colectiva es la capacidad de la clase obrera para la lucha colectiva transformadora y se puede presentar principalmente por dos razones: los trabajadores son los productores directos dela riqueza social y poseen colectivamente, el conocimiento necesario para organizar la producción social. La concentración y centralización del capital provocada por el capitalismo permite el contacto y la interdependencia del conjunto de los trabajadores, lo que facilita el contacto para la acción.  
Pero de la misma manera que la experiencia vivida, la distribución de capacidades de acción colectiva no podrían considerarse como un fundamento al concepto de estructura de clase debido a que estas capacidades son extremadamente complejas y desbordan el marco estricto de las relaciones de producción.
Con respecto a los intereses materiales Wright señala que estos se comprenden como una respuesta a la pregunta “quienes obtienen qué y cómo lo obtienen”. Las relaciones sociales determinarían un conjunto de mecanismos mediante los cuales los individuos accederían a los recursos materiales y al producto social generado por estos recursos. Un grupo de actores compartirían intereses materiales comunes afrontando situaciones similares en la búsqueda del bienestar y el poder económico. Es decir, que los característico del concepto de interés de clase sería el de poner de manifiesto que los individuos situados en una misma posición de clase donde los cursos de acción y las alternativas estratégicas de que disponen son los mismos, que además los diferencias y oponen a los de los integrantes de otras clases.
Para realizar la atribución de intereses de clase a los actores sociales es necesario poder identificar los intereses intrínsecos, es decir aquellos objetivos que uno intenta conseguir mediante estrategias particulares. Estos serían objetivamente existentes. Los intereses instrumentales serían aquellos organizados en torno a los medios necesarios para realizar aquellos fines.
Por un lado, los actores tienen un interés objetivo en incrementar su capacidad de actuar, por otro lado, tienen un interés objetivo en mejorar su condición económica. Pero la atribución de intereses objetivos se puede tomar como punto de partida del análisis y como elemento constitutivo de las clases porque estos son objetivos potenciales de los agentes de clase.
Para el modelo de estructura de clase toma como punto de partida la diferenciación de tres dimensiones en las relaciones de producción capitalistas: el control sobre los medios físicos de producción, el control sobre la asignación de los recursos y el control sobre la fuerza de trabajo. Los dos primeros son relaciones de apropiación, mientras que el último define relaciones de dominación y autoridad. De acuerdo al autor, no existiría una correspondencia perfecta entre el lugar ocupado por los actores en las relaciones de producción según cada uno de estos aspectos. Y además su situación respecto a cada uno de ellos no es de blanco o negro (control total o nulo), sino que se observan situaciones intermedias.
De esta manera se construye una matriz compleja de relaciones de clase donde se encontrarían dos posiciones polares, burguesía y proletariado, caracterizados por la posesión o desposesión absoluta de los medios de producción, pero también situaciones contradictorias caracterizadas por disponer de un grado intermedio de control de algunas de las dimensiones y por una desigual situación en el conjunto de todas  ellas, es decir, posiciones que están simultáneamente en dos clases. Esta idea de posición contradictoria de clase señala que una determinada posición no necesariamente debe estar en una determinada clase social, puede estar simultáneamente en más de una clase. Para que tenga sentido señalar que una posición pueda estar simultáneamente en distintas posiciones de clase, debe ocurrir que las mismas relaciones de clase sean multidimensionales.
Existen dos tipos de situaciones contradictorias: dentro del modo de producción capitalista y entre el modo de producción capitalista y el modo de producción mercantil simple. En las primeras, donde los agentes se encontrarían realizando prácticas burguesas y en otras prácticas proletarias. Por ejemplo, los directivos que no ostentan propiedad de los medios de producción pero tienen capacidad de decisión sobre su uso y ocupan una posición a la vez dominante y subordinada en las relaciones de autoridad. En las segundas, se diferencian posiciones contradictorias entre la burguesía y la pequeña burguesía y posiciones contradictorias entre pequeña burguesía y proletariado, trabajadores semiautónomos que no poseen los medios de producción, pero tienen una capacidad sustancial de dirigir su propia actividad productiva.
Para poder definir mejor el concepto de estructura de clases Wright toma las relaciones de explotación como principio para definir la posición de clase. De acuerdo con Roemer, entiende por relación de explotación aquella que existe entre dos individuos o grupos de tal modo que el bienestar material de uno de ellos tiene como condición el malestar del otro. Y el origen de la explotación se encontraría en la desigual distribución de la propiedad de los bienes productivos, donde diferencia entre: fuerza de trabajo, medios físicos de producción, bienes organizacionales (toma de decisiones) y cualificaciones. La situación de cada uno de estos bienes es central en la definición de un modo de producción, al cual corresponden distintos mecanismos de explotación.
A partir de estas relaciones de explotación se identifica una serie de esquemas dicotómicos de explotación y clase que corresponderían a “tipos puros” de modos de producción. Aunque en las sociedades reales no existirían estas clasificaciones sino interpenetradas o articuladas entre sí.
Por ello es necesario construir mapas de las clases presentes en las formaciones sociales en las cuales coexisten varios modos de producción. En las cuales se presentarán clases que ocupan posiciones de explotado de acuerdo con uno de los ejes de la relación de propiedad y de explotador de acuerdo con otros. De esta manera construye un cuadro de 12 posiciones de clase donde se incluyen dos clases puras (burguesía y proletariado), la clase propia del modo de producción mercantil simple, y una serie de posiciones contradictorias en las relaciones de explotación, que son explotadas según el eje de la propiedad de los medios de producción, pero ocupan posiciones explotadoras en los ejes de los bienes organizacionales o las cualificaciones. A esto habría que sumarle la posterior complicación que supone la introducción de la existencia de posiciones intermedias a lo largo de cada uno de estos ejes (supervisores, trabajadores calificados, etc.).
Podemos advertir entonces que Wright utiliza dos estrategias, la primera, donde una posición determinada podía estar simultáneamente en dos o más clases; la segunda, la idea de que una posición determinada podía estar situada en función de uno o más de un mecanismo de explotación. Pero luego introduce una complejidad más, ya que señala que el vínculo simple entre individuos entre empleos y clases tiene que ser modificado de varias maneras. Por un lado, reconociendo que los individuos pueden ocupar más de un empleo formal y que los intereses materiales clasistas no estarían ligados directamente con los empleos en cuanto tales. Por otro lado, la descripción de la estructura de clases debe incluir las posiciones mediatas de clase, es decir, posiciones que se deriven de los diversos tipos de relaciones redes sociales más que directamente de los diversos tipos de relaciones de producción. Asimismo, un análisis de la estructura de clases debe tomar en consideración lo que puede denominarse la dimensión temporal de los intereses materiales, especialmente en la medida en que estos van ligados a las carreras.
Trabajo Práctico
Elija una de las siguientes:
Con relación a la experiencia de vida, Wright señala que “Las feministas han señalado correctamente que la experiencia vivida de las mujeres de la clase obrera es, en muchos aspectos, claramente diferente a la de los hombres” Pág. 45. Comente la frase y de otro ejemplo en relación a esto.
Comente y de ejemplos relacionados con la siguiente frase “Lo que se necesitaba pues era un concepto de estructura de clase que permitiera sistemáticamente que otros factores causales despeñaran un papel en la traducción de las estructuras de clase a formaciones de clase. El concepto de las posiciones contradictorias contribuye a abrir este espacio teórico.” Pág. 63.
Comente la siguiente frase de la pág. 91:”Estos tipos de situación definen un tipo de específico de complejidad de la estructura de clases, pues ciertos individuos pueden ocupar una posición diferente en la estructura de clases según sus empleos y según sus inversiones. El trabajo y la propiedad de capital pueden ir sueltos”.

Reflexionando, una vez más, sobre el concepto de estructura de clases, Erik Olin Wright

Texto de apoyo Unidad V- Aproximaciones al análisis de clase y los antagonismos en las sociedades latinoamericanas contemporáneas

 2 Links para la bibliografía Unidad 5   https://drive.google.com/drive/folders/1fFl4eZkp5OLyNMZZslu7sR1PMLY8p66z?usp=sharing https://drive....